Ubicada en la parte norte de la Patagonia , Río Negro es la cuarta región en importancia dentro de la producción vitivinícola argentina, con una superficie plantada de 2.544 hectáreas de viñedos. El clima de la zona es seco, con veranos de días caurosos y noches muy frescas.
Los viñedos están a solamente 250 metros sobre el nivel del mar y el mayor riesgo que enfrentan lo constituyen las heladas.
La zona productora de esta región se encuentra a 39° de latitud sur, en un extenso valle que nace a los pies de la Cordillera de los Andes y se extiende entre los ríos Neuquén y Limay, en el departamento de General Roca, en lo que se llama el Alto Valle de Río Negro. Un poco más abajo a lo largo del río aparece el Valle Medio, cuyo centro es Choele Choel. Una tercera zona, más pequeña, se encuentra al este y más abajo aún ( 60 metros sobre el nivel del mar): el Valle Medio del Río Colorado.
La historia de la vitivinicultura en el Alto Valle de Río Negro nació a fines del siglo XIX cuando comenzaron las primeras experiencias junto con la colonización agrícola iniciada poco después de la Campaña al Desierto de 1879.
En 1913, el ingeniero Humberto Canale fundó la bodega que lleva su nombre. En la década del 20, el sector adquirió cierta importancia y se instalaron bodegas en varios lugares del Alto Valle. En los años 50, la vitivinicultura regional se expandió hasta alcanzar importancia a nivel nacional, pero fue un crecimiento cuantitativo y no cualitativo porque se plantaron viñas que daban muchos kilos de uva pero de baja calidad enológica, al igual que en la región de Cuyo.
A comienzos de la década del 70, la superficie de vid plantada era de 18.000 hectáreas , con una producción de 160 millones de kilos y una participación en el total nacional del 6,5 por ciento, pero no se había tomado en cuenta que el clima no era favorable a esas plantaciones de uva común con alta producción
Por otro lado, la región tiene una amplitud térmica significativa, que llega hasta los 20° y favorece la evolución de las viñas, con intensos y brillantes colores en sus vinos.
Los vinos de Río Negro son los típicos de las zonas frías, de aromas muy definidos, agradablemente característicos.
El "terroir" natural ofrece un hábitat ideal para varietales tintos como el merlot, el pinot noir y el malbec. Entre los blancos se destacan el semillón y el sauvignon.
Un importante factor diferencial de la presencia de los viñedos en el .valle es la protección que las cortinas forestales brindan con respecto a los violentos vientos patagónicos.
La tecnología, el conocimiento de los mercados internacionales, el estudio profundo y sistemático cosecha tras cosecha de la evolución de los vinos, el uso medido de la madera y un ajustado control de la calidad y producción de los viñedos hicieron posible a esta región presentar vinos nobles y de gran aceptación tanto en el mercado argentino como en el europeo.
Las posteriores erradicaciones sucesivas de viñedos llevaron a la situación actual, donde Río Negro tiene una participación de sólo el 1,5% en la superficie total argentina. Sin embargo, se ha privilegiado la calidad en las uvas para vino fino y en esta zona existe un clima muy interesante para el merlot, el pinot noir o el sauvignon blanc y el chardonnay, con posibilidades concretas para la provincia de diferenciarse de las otras regiones productoras de la Argentina.
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