La provincia de Neuquén constituye una de las regiones vitivinícolas de la Argentina con características ecológicas propias, que le permiten producir vinos con aptitudes diferentes del resto de las provincias. Constituye una de la zonas más australes del mundo de producción de uvas para vinificar y es relativamente nueva en la elaboración de vinos finos.
La zona productora está ubicada en el departamento de Confluencia, al inicio del valle que sigue en Río Negro. Su clima es continental, templado seco, con una notable amplitud térmica y una temperatura media anual de 15 grados centígrados.
El principal factor limitante para el cultivo de la vid lo constituyen las heladas tardías y tempranas, que perjudican especialmente a las variedades de ciclo vegetativo largo.
En el año 2000 había solamente 179 hectáreas plantadas, pero fuertes inversiones privadas en dos emprendimientos permitirán superar rápidamente las 1.000 hectáreas plantadas en la zona de San Patricio de El Chañar.
Los vinos de esta zona se caracterizan por presentar un mayor contenido de acidez. Las uvas mejor adaptadas al clima frío y de gran amplitud térmica, tal como sucede en los viñedos rionegrinos, son aquí el pinot noir, el merlot o el sauvignon blanc, el chardonnay y el riesling.
Para los especialistas, el hecho de promover el nombre de la Patagonia y del Sur argentino puede otorgar ventajas comerciales frente a un mundo que busca vinos originales, y abre interesantes posibilidades para los vinos de Neuquén, como también para los de la vecina Río Negro.
El vino elaborado para otros mercados con un paladar diferente se generalizó en la Argentina , provocando a su vez cambios en el paladar argentino. Tomar un vino tinto de uno o dos años es actualmente posible mientras que hace una década era impensable.
Este fenómeno, que es mundial, debería estar acompañado de una educación del consumidor, porque el vino es un producto que vive y que según su composición alcanza su mejor sabor después de cierto tiempo.
No todos los vinos son iguales y algunos merecen la espera de dos, tres o más años antes de ser tomados.
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