Vinos y bodegas en Argentina
Buscar en el sitio
Información general del país
Vinos argentinos
 
 
  Introducción
  Historia del vino
  Reg. de producción
  Salta
  Catamarca
  La Rioja
  San Juan
  Córdoba
   Mendoza
  Río Negro
  Neuquén
  Tipos de Vino
  Varietales en Argentina
  Cabernet Sauvignon
  Malbec
  Syrah
  Tempranillo
  Merlot
  Pinot Noir
  Otras variedades
  Chardonay
  Torrontés
  Sauvignon Blanc
  Semillón
  Riesling
  Viognier
  Otros varietales
  Bodegas Boutique
  Vinos de Autor
  Comprar el vino
  Servir el vino
  Catar el vino
   Campos de Golf
   Pistas de Esquí
   Tursimo Rural
   El Tango  
   Trenes Turísticos
   Edificios Jesuitas
   Parques Nacionales
 
   4 x 4
   Actividades Aereas
   Actividades Náuticas
   Cabalgatas
   Caminatas 
   Caza
   Pesca
   Montañismo
   Mountain Bike
   Parapente
   Rafting
   Sauna-Spa
   Trekking
 
   Capital Federal
   Buenos Aires
   Córdoba
   Santa Fé
   San Luis 
   Santiago del Estero
   Mendoza
   San Juan
   La Rioja
   Entre Ríos
   Corrientes
   Misiones
   Formosa
   Chaco
   Jujuy
   Salta
   Catamarca
   Tucumán
   La Pampa
   Chubut
   Neuquén
   Río Negro
   Santa Cruz
   Tierra del Fuego
 

Provincia de Mendoza

 

 

Zona Norte

 

Zona Este

 

Zona Atlo Río Mendoza

 

Zona Valle del Uco

 

Zona Centro-Sur

 

 

Es la más grande de las regiones y concentra también la mayoría de las inversiones en nuevos emprendimientos vitícolas. La cantidad de nuevas bodegas que se han creado en los últimos años es notoria y también están aquí los nombres más famosos y conocidos.

Esta región posee un suelo de características aluvionales, rocoso y arenoso, con una altura promedio de 900 metros sobre el nivel del mar. El agua de deshielo de la Cordillera y sus 300 días de sol al año completan un panorama favorable para la vitivinicultura.

Dentro de la provincia, los oasis con agua representan 350.000 hectáreas , o sea el 2,5% de la superficie existente. Los viñedos ocupan a su vez 140.000 hectáreas .

La parte norte de la provincia se puede subdividir en cuatro zonas: Norte, Este, Alto Río Mendoza y Valle de Uco (Tupungato). Cerca de Mendoza, en los distritos de Maipú y Luján (ubicados entre 800 y 1.000 metros por sobre el nivel del mar), se concentran las bodegas más tradicionales y algunas de las nuevas inversiones. En el Valle de Uco, donde aún hay pocas bodegas construidas, se concretaron muchas inversiones en viñedos nuevos, ubicados entre 950 y 1.300 metros sobre el nivel del mar.

Más al Sur, a unos 250 kilómetros de la ciudad de Mendoza, se encuentra San Rafael, otra zona importante de producción irrigada por las aguas de los ríos Atuel y Diamante.

El dinamismo de estas áreas productoras llevó a crear en 1987 la primera zona de Denominación de Origen Controlada (DOC) para el vi-no en Luján de Cuyo. En 1990, se creo también la DOC de San Rafael.

La provincia de Mendoza es un excelente ejemplo de lo que puede hacer el hombre voluntarioso, paciente, trabajador e inteligente a partir de prácticamente la nada.

Mendoza es un desierto con montañas donde no más del 3% de su superficie está hoy cultivada y desarrollada, y eso gracias a la distribución inteligente de las aguas para riego, desde los tiempos de sus primitivos habitantes, los huarpes, pasando por los diques, canales y acequias del ingeniero Cipolletti, hasta llegar a los sistemas de riego por goteo de la actualidad.

El clima seco y sano de la provincia favorece toda la frutiagricultura perenne y los cultivos anuales de frutas y verduras.

Pero el agua también tiene su forma agresiva: el granizo. Este elemento destructor fue combatido históricamente de muchas mane-ras: quemando combustible en tachos dentro de los plantíos, con grandes ventiladores y cohetes graniceros y, contemporáneamente, con aviones especiales que espolvorean ciertos productos sobre las nubes cargadas de hielo para disolverlo.

Pero lo más pragmático han resultado las telas con que se cubren frutales y viñedos para atajar el hielo celestial. Eso sí, las plantaciones se salvaron, pero las fotos turísticas han perdido su calidad ante el velo que cubre el paisaje.

Mendoza tuvo, además de su base colonial española, una fuerte in-migración italiana a principios del siglo XIX, como se refleja en los apellidos más conspicuos de su historia y economía: Villanueva, Goyenechea, Benegas, Escorihuela, Civit, Arizu y Giol, Gargantini, Toso, Vicchi, Furlotti, Tittarelli, Bianchi. A ellos se sumaron algunos ingleses como Norton y Day y suizos como Suter.

La viticultura se desarrolló sin transiciones desde el principio de ' la conquista y colonización en el siglo XVI, y por selección natural las plantaciones fueron prosperando en las zonas más aptas de acuerdo con los medios disponibles en cada momento. Hoy en día los técnicos dividen en distintas áreas las zonas donde se han ido concentrando los viñedos.

Coincidiendo con las olas inmigratorias, los cepajes implantados fueron evolucionando curiosamente, ya que los de origen fueron los franceses. De Burdeos llegaron el Cabernet Sauvignon, el Merlot y el Malbec; de Borgoña, el Pinot Noir así como el Chardonnay, y también se introdujeron el Semillón, el Sauvignon Blanc y el Pinot Blanc. Italia aportó Sangiovese, Bonarda, Barbera; España, Pedro Giménez, Tempranillo, Torrontés. De Alemania, Riesling y Gewürstraminer.

Si bien la inmigración básica fue ítalo-española, la escuela vitivinícola fue francesa, y de allí se obtuvieron los principales maestros y la base cultural y tecnológica.

Con el tiempo y las modas llegaron los aportes de California y Australia, respondiendo a las tendencias del marketing y el comercio internacional.

Actualmente en Mendoza está radicado algo más del 70% de los viñedos del país en los dos tipos de conducciones básicas: espalderos y parrales, con una producción de vinos proporcional.

Desde luego el vino no es el único subproducto de la vid, ya que aparecen también las uvas de mesa, las pasas y los mostos concen trados y productos destilados derivados del vino, como aguardientes, brandies y grapa.

Ya con más sofisticados tratamientos industriales se obtiene de las semillas el aceite de uva. Y de los residuos de la fermentación vínica, el ácido tartárico, el alcohol vínico y hasta la enocianina, que es el principio colorante presente en el hollejo de las uvas tintas.

La provincia de Mendoza puede dividirse en cinco áreas vitivinícolas: Norte, Centro-Sur, Este, Valle de Uco y Alto Río Mendoza, cada cual con sus propias características y especialidades.