Vinos y bodegas en Argentina
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Provincia de Córdoba

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta provincia es la séptima en orden de importancia de superficie plantada, con 191 viñedos que representan 345 hectáreas y elaboran más o menos el 0,15 de la producción de vino del país.

Córdoba es posiblemente la provincia más polifacética del país, ya que reúne una muy importante colección de sitios, facilidades, reliquias, antigüedades, centros deportivos, fuertes actividades agroindustriales, cuenca lechera, polos industriales extensos y alta tecnología. Además, cuenta con atractivos turísticos todo el año, elaborada gastronomía y también produce vino.

Es muy posible que en los tempranos tiempos de la colonia haya existido ya algún viñedo extraviado en Córdoba, dado que estaba en la ruta entre el Alto Perú (Bolivia), Tucumán y Cuyo (Mendoza), por donde transitaron colonizadores y religiosos llevando sarmientos.

En el lugar que los aborígenes denominaban "Guanusacate ", el sacerdote jesuita Pedro de Oñate compró, el 15 de enero de 16 18, las tierras donde comenzó a formarse la Estancia Jesuítica de Jesús María, y ya en la escritura del predio se cita la existencia de 20.000 cepas de vid.

La producción de esta estancia se dedicó principalmente a la elaboración de vino. En la planta baja del edificio principal se encuen tran aún los restos, debidamente conservados, de los lagares y de parte de la antigua bodega.

En marzo de 1878 llegaron a Córdoba los primeros inmigrantes italianos de la región del Friuli, y se establecieron transitoriamente en la Casa de Caro ya, antigua Estancia Jesuítica de Caroya, que data de 1616 y era el hotel de inmigrantes.

Ambas estancias forman, actualmente, parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Colonia Caroya se encuentra 48 kilómetros al norte de la ciudad de Córdoba y está a 720 metros sobre el nivel del mar. Allí, durante el mes de marzo se realiza la Fiesta Provincial de la Vendimia.

La Avenida San Martín, arteria principal de Colonia Caroya, está bordeada en una extensión de diez kilómetros por centenarios plátanos, en un paisaje inigualable que recrea diversos colores en otoño y una agradable sensación en verano. La RN 9 hace fácil su acceso dentro del llamado "Circuito de los Cha cinados y los Quesos", que prevé sabrosas tenidas gastronómicas.

La inmigración friulana aportó además de sus características típicas, la cultura del trabajo y de la buena mesa.

Puede decirse que el vino estaba en la sangre de los inmigrantes, por lo que la implantación de sarmientos se dio naturalmente, y se multiplicaron a lo largo de los años, adaptándose al "terroir" cordobés.

Los vinos de Caroya, en general, fueron llamados doméstica y cariñosamente vinos de uva "chinche" o "frambua" por su característico aroma y sabor. Ello deriva del uso de variedades botánicas distintas de las Vitis viníferas, con las que se elaboran clásicamente los vinos finos del mundo.

En Córdoba, la adaptación de las Vitis labrusca, como las vides americanas, Isabella, Philadelphia, Concord, etc., ha sido excelente, y la elaboración de vinos con las técnicas y equipos modernos dio lugar a vinos suaves, aromáticos, refrescantes y muy agradables de beber.

Los principales establecimientos se ubican en la zona de Colonia Caroya, donde los orígenes de las vides se remontan al siglo XVI. En general se trata de bodegas de carácter familiar que elaboran sus vinos y derivados como lo hacían sus antepasados, salvo La Caroyense , que produce vino en mayor escala. La zona del valle de Traslasierra con cabeceras en Villa Dolores, Cruz del Eje, Paso Viejo e Ischilín también es considerada apta para la implantación de viñas de buena calidad enológica.

Las variedades de vides que se utilizan en la zona, donde en marzo se realiza la Fiesta Provincial de la Vendimia , son ancellota (vinos con mucho color, especiales para los cortes; malvasia istriana (vino amarillo, ligeramente aromático); cabernet sauvignon; chardonnay; merlot; prosecco (amarillo débil, agradable perfume, delicado sabor); sauvignon; trebbiano romagnolo (amarillo vinoso y con cierta elegancia); y syrah.

Para los viajeros que quieran degustar los vinos caroyenses, tres bodegas se encuentran sobre la avenida San Martín.

Dos de ellas, Campana y Nanini, cuentan con sus plantas elaboradoras en la zona rural.

Los varietales clásicos, Cabernet Sauvignon, Malbec, Syrah, Chardonnay, también se han implantado y con el adecuado tratamiento de las uvas, la moderna tecnología y el profesionalismo y la capacidad de sus enólogos, se espera a corto plazo la presentación de muy dignos vinos.

   
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