La palabra francesa "boutique" define, según el diccionario, a "una tienda pequeña y elegante". En la Argentina , en principio se denominó así al negocio personal o familiar de alta costura, y luego por extensión se extendió el concepto a algo pequeño, coqueto, muy personal, artesanal, cuidado, exclusivo, único en su especie, etc.
En el mundo de los vinos se aplica a aquellas bodegas que de alguna manera reflejan los términos antes mencionados, por lo que se trata de algo difícil de definir o limitar técnicamente. Parecería, en principio, que el término también se refiere a calidad, pero esto no se da de hecho, ya que la calidad no responde a cuestiones de tamaño ni tiene por qué ser exclusiva o artesanal.
Por lo tanto el bebedor curioso y experimentado no debe juzgar "a priori" positivamente los vinos de esas bodegas, sino hacerlo a ciegas y sin prejuicios.
De cualquier manera, el esfuerzo personal, familiar y empresarial de desarrollar una bodega boutique es sumamente loable y merece todo el apoyo.
El término bodega boutique no es técnico ni legal, ni define nada concreto en sí mismo; es un concepto quizá virtual, pero al mismo tiempo muy real.
Haciendo un esfuerzo para enmarcarlo y, dar así, audazmente, algunos nombres, se propone un tope de capacidad de tanques y vasijas, que es como se miden las bodegas.
Hasta los 100.000 litros se pueden encuadrar en la categoría considerada. En los Estados Unidos, este mismo criterio es comúnmente aceptado y se habla de un volumen de venta anual de 10.000 cajas de doce botellas.
No obstante, en la Argentina se observa que desde un enfoque comercial y de marketing se están denominando "bodega boutique" a aquellas que recién empiezan su producción y que están presentando en sociedad sus primeras etiquetas, sin considerar o importar si son grandes o chicas.
En los últimos dos años apareció un número considerable de establecimientos que tienen hasta 1.000.000 y aún más litros de capacidad, y que los medios califican como boutiques.
La bodega boutique marca un esfuerzo muy personal de su hacedor y no necesariamente debe tener además viñedos propios, sino que puede ser un buen selector de viñas y producciones reservando y adquiriendo los frutos más convenientes para el estilo de vinos que quiere desarrollar.
Las bodegas boutiques, cuando son exitosas comercialmente, por lo general evolucionan hasta convertirse en establecimientos más grandes, con mayor tecnificación y equipamiento, sin perder el "toque" de calidad y distinción que tuvieron en sus orígenes.
En Francia, a estas producciones de vinos de muy escasa cantidad se las llama "vin de garage". Este concepto nació hace veinte años en Bordeaux y se caracteriza por el hecho de que el vino proviene de una parcela de viñedos muy pequeña y que se vinificó en un "garage" (o sea un lugar donde literalmente se estaciona el auto;, es decir, no en una bodega prevista a este fin.
Se admite que estos vinos artesanales buscan una producción muy tradicional, con un rendimiento en los viñedos muy bajo (20 hectolitros/hectárea contra los 50 habituales en Bordeaux) y un cuidado personalizado de los racimos de uva hasta su cosecha.
Estas producciones chicas de algunos miles de botellas llegan a precios astronómicos (sobre todo en Estados Unidos), del orden de los 450 dólares la botella. Los altos precios pagados en el mundo por un "vin de garage" son justificados por una calidad excepcional.
El vino tinto francés más reconocido como pionero y de calidad superior es el Chateau Valandraud en Saint Emilion.
El equivalente de este concepto podría encontrarse en la Argentina en los "vinos de autor", que en general son de pequeña producción.
Dentro de la nomenclatura de moda se usan palabras clásicas para definir o perfilar conceptos modernos, así por ejemplo, "boutique" y artesanal, que, a veces, se tratan de jugar como sinónimos.
El término "artesanal" se refiere a una actividad, en este caso a una elaboración, con ciertos medios primitivos o sencillos sin ningún aporte tecnológico de alta complejidad y con una gran cuota de sabiduría e instinto humano.
Históricamente los vinos eran artesanales en el concepto de hoy, porque no había tecnología.
Hoy hay tecnología pero es cara y generalmente requiere un mínimo de inversión muy alto. De ahí que se comiencen con artesanía los pequeños emprendimientos personales o familiares.
Algunas de las bodegas boutique que corresponden a la descripción hecha en el capítulo de presentación del tema. |