| Fue el habitante vagabundo de las pampas, su origen se remonta a principios de 1600, cuando las llanuras de ambas márgenes del Río de le Plata se veían pobladas por inmensas manadas de ganado cimarrón (vacunos) llegados a estas tierras con el primer adelantado, don Pedro de Mendoza, en 1538. La enorme riqueza de estos ganados generó una enorme codicia, principalmente por sus cueros, que se vendían a comerciantes portugueses o europeos. También se obtenía grasa del animal, y el resto se dejaba a los buitres. Los cazadores eran paisanos (criollos, mestizos y mulatos) que vivían libremente en las pampas, sin empleo fijo y cuyo sustento provenía de la matanza de vacunos alzados. Se salía en excursiones de caza, Ilamadas vaquerías, y se derribaba a los animales mediante la técnica de cortarles los tendones de las patas traseras con una media luna de acero afilada, atada al extremo de un largo caña, que podía manejarse desde un caballo. Ya en 1617, Hernandarias, siendo gobernador de Santa Fe, señala la " necesidad de poner orden en las vaquerías ", pues en esa actividad tomaban parte muchos "mozos perdidos" que accionaban fuera de toda autoridad. El Cabildo de Buenos Aires intentó vanamente, desde comienzos del siglo XVII, poner freno a esas matanzas descontroladas que dejaban tendidos miles de animales en un día, agotando rápidamente esa gran riqueza y en feroz competencia con los indios, que también se dedicaban al negocio de los cueros.
La creciente a insaciable demanda por cueros desde Europa hacia imposible cualquier medida de protección; para 1715 puede decirse que en las pampas del litoral argentino los ganados cimarrones habían prácticamente desaparecido. Los "mozos perdidos" se transformaron lentamente en cuatreros, pues se vieron obligados a robar en las grandes estancias para subsistir, en constante fuga de la autoridad y de la ley.
Pero quedaba la Banda Oriental , aún deshabitada, donde se produjo un fenómeno similar al de las pampas litoralenses, repleta de ganado cimarrón, prodigiosamente multiplicado desde tiempos de la Conquista. Tampoco resultan efectivas aquí las medidas adoptadas desde Buenos Aires y pronto muchos "peones vagabundos" (en el decir de la época) provenientes de Buenos Aires y Santa Fe se trasladaron a esta zona. Los efectos de las matanzas fueron catastróficos, siendo los comerciantes portugueses quienes se beneficiaron con este negocio. Es en esta época y lugar cuando estos peones reciben su primerá denominación, changadores, mencionada ya en 1729.
A mitad del siglo XVIII las persecuciones del ganado cimarrón, exterminado en el sur, continuaban al norte de la Banda Oriental , donde resultaba más fácil comercializar los cueros con los portugueses. Un nuevo calificativo, gauderio (término de origen español), reemplazó entonces al de changadores. Fue también entonces cuando se les comienzó a reconocer características especiales, describiéndoselos como hombres que vivían libremente, viajando en su caballo, con boleadoras, lazo y cuchillo como único equipaje, ocasionalmente acompañados por una mujer.
En 1790 apareció por primera vez la palabra gaucho, cuyo uso se impondrá sobre las anteriores denominaciones. El término se originó en territorio oriental, casi en la frontera con Brasil, a la sazón principal escenario de sus actividades. Inicialmente fue un término despectivo; su uso se extendió pronto a territorio del litoral entrerriano, santafesino y bonaerense. Tan oprobioso era este apodo que cuando San Martín, en un informe desde el Ejército del Norte en 1814 se refiere a "la heroica resistencia de los gauchos de Salta", el Director Supremo, Gervasio Posadas, ordenó que en la publicación del parte en La Gazeta se reemplazase ese término por el de «patriotas campesinos«. Comienza entonces la lenta transmutación del personaje: primero, al alcanzar un nuevo status al luchar en las montoneras junto a los caudillos federales; más adelante, con el advenimiento de la estancia y los saladeros, los paisanos de a caballo ocupados en los menesteres de la hacienda empiezan a recibir esta denominación.
En las postrimerías de la época de Rosas, el gaucho es todavía un ser marginal, pero a su alrededor se va generando una aureola de respeto. Nace la poesía gauchesca, género literario original del río de la Plato , donde el autor utiliza el lenguaje del gaucho, sus dichos, sus ideas. Comienza poco a poco a ejemplificar las cualidades del hombre pampeano. Después del poema Martín Fierro, de José Hernández, el gaucho adquiere dimensión de héroe.
Pero la modernidad y el alambrado lo desalojan definitivamente de las pampas. Ya desaparecido, alcanza categoría de mito expresado en Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes, transformándose desde entonces en un punto de referenda arquetípico para definir los "valores esenciales del ser argentino".
La vestimenta de gaucho es, a partir de entonces, distintivo común desde peones de campo a estancieros, usada para identificarse con su labor y con su tierra, comenzando con Juan Manuel de Rosas quien fue, según decir de la época, "gaucho entre los gauchos", y quien en parte asentó su poder a base del enorme predicamento que tuvo sobre ellos. |