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Desde Tafí del Valle a Cafayate
Tafí del Valle














Tafí del Valle














Amaichá del Valle














Observatorio Astronómico de Ampimpa














Observatorio Astronómico de Ampimpa














yacimiento arqueológico de El Pichao














Cardon














Viñedos en Cafayate














Bodega en Cafayate
 

Recorre el desarrollo completo del río de Amaichá y el tramo inferior del valle de Santa María. Permite conocer uno de los más notables asentamientos prehispánicos del país y concluye en Cafayate, la población más importante y prestigioso centro vitivinícola.

Tramo de 125 km desde Tafi del Valle hasta Cafayate, con 21 km de ripio en regular estado. Combustible en Tafí del Valle y El Mollar. Saliendo por la mañana temprano puede llegar a almorzar a esta última localidad. Si sale más tarde, la opción es detenerse en Amaichá del Valle.

Salga de Tafí del Valle (km 0), hacia el norte por la RP 307 que va ascendiendo en zigzag entre las casas cada vez más dispersas. A medida que se sube, salvo que haya nubosidad baja, las vistas hacia atrás van haciéndose aún más espectaculares. En el km 10 comienza un tramo de 7 km de ripio.

A la derecha de la ruta pueden observarse rocas o piedras que aparentemente afloran del suelo y parecen producto de derrumbes. Se trata, en realidad, del yacimiento Carapunco, formado por restos prehispánicos pertenecientes a la cultura Tafí, entre los que se distinguen recintos circulares agrupados que varían desde 2 m hasta 12 m de diámetro. Los círculos se levantan en terrazas escalonadas con bordes de piedra.

En el km 23, en medio de un paisaje cada vez más áspero y seco, se llega al abra del Infiernillo . en la cumbre a 3.042 metros como indica la señal.

Allí, el camino cambia de ladera y de pendiente, comenzando a bajar. En el abra del Infiernillo es decir, el punto exacto de separación de dos grandes cuencas hidrográficas: la del Salí-Dulce , sin desagüe, y la del río de la Plata , a la que pertenece todo el sistema calchaquí.

A partir de allí, por unos 10 km , la ruta corre encajonada entre las laderas, ondulando suavemente en un paisaje solitario.

Poco a poco van asomando a los costados del camino los primeros cardones y, al llegar al km 34, se despliega ante la vista el valle Calchaquí: al oeste, el horizonte está cerrado por las sierras de Quilmes o del Cajón y, a sus pies, corre el río Santa Marta. Al ir descendiendo comienzan a distinguirse las zonas pobladas gracias a la presencia de arboledas. Continuando por la ruta 307, 10 km más adelante surge, a la derecha y casi oculta por una curva, la entrada al Observatorio Astronómico de Ampimpa

 
Observatorio Astronómico de Ampimpa
 

Emplazado sobre un pequeño cerro en la ladera de las cumbres calchaquíes, funciona como centro de investigación y campamento para talleres educativos destinados a colegios secundarios de todo el país. Está ubicado en el área más apta de la provincia para la observación astronómica, con un promedio de 230 noches despejadas al año. A los turistas que lo visitan se les ofrece la posibilidad de realizar observaciones asistidas de manchas solares, durante el día, y de constelaciones por la noche, además de recibir información sobre el funcionamiento del centro.

 

Seguir en dirección norte por la ruta provincial 307, pasando por la pequeña localidad de Ampimpa , que es un pequeño caserío asentado al lado de la ruta en el que pueden verse las especies que caracterizan la vegetación del valle: el algarrobo -o árbol para los lugareños-, los churquis, los chañares y los talas, y también sauces y álamos con que se foresta para proteger los lugares donde corre agua de riego. Se llega 10 km más adelante al pueblo de Amaichá del. Valle,.

 
Amaichá del Valle

 

La participación de los aborígenes en las guerras calchaquíes provocó su extrañamiento (deportación) al lugar que tomó el nombre de Amaichá del Llano, a unos 25 km de la ciudad de Tucumán.

Sin embargo, en 1716, una cédula real otorgó la posesión de 90.000 ha al cacique Francisco Chapurfe en nombre de su comunidad. Durante más de doscientos años sus descendientes han poseído estas tierras, administrándolas mediante una sociedad, la Comunidad de Amaichá, única organización indígena de su tipo en el noroeste argentino.

El poblado, con nueve manzanas centrales, debió haberse organizado hacia fines del siglo XVIII. La bonita plaza reúne a su alrededor los principales edificios públicos, destacándose la iglesia, tradicional construcción de una nave acompañada por una torre.

 
Fiesta de la Pachamama

 

Es la fiesta por excelencia de Amaichá; tiene su origen en antiguos festejos vinculados a la Madre Tierra y su asociación con la fertilidad de los ganados y de los cultivos, por lo que originalmente se celebraba a principios de la primavera. Por razones comerciales, habitualmente se hace coincidir la fiesta con los tres días de Carnaval durante los cuales la gente se reúne en la plaza y se levantan las pascanas, pequeños quioscos provisorios armados con palos y techados con enramada de jariIla. Allí se venden productos regionales, mezclados con todo tipo de artículos industriales, comidas típicas y vino. Todo contribuye para que se entonen hasta la madrugada los clásicos joy-joy: cantos desgarrádos de sencillas coplas anónimas intercalados con gritos y acompañados sólo por la percusión de una caja. También se organizan bailes con ritmos de música tradicional.

Normalmente, los festejos duran una semana y en el último día una mujer elegida entre las más ancianas del lugar asume el papel de la «Pachamama». Lujosamente vestida, monta a caballo o va sobre un carro tirado por bueyes, acompañada por la Nusta , joven doncella símbolo de la fertilidad, el Yastay, dios de los animales y de la caza, y el Pujllay, espíritu alegre del carnaval, semejante a un fauno. La Pachamama ofrece vino de la nueva cosecha a todos los participantes. recibiendo a la vez el saludo del pueblo y de las autoridades. La afluencia turística ha ido alterando el festejo tradicional, pero aún mantiene un fuerte sabor local que los propios amaicheños se encargan de mantener y disfrutar.

En Amaichá hay algunos modestos comedores donde preparan minutas y algo de la cocina tradicional, según la estación: humita en verano, locro en invierno, empanadas todo el año. A unos metros de la entrada a Amaichá, a la izquierda de la ruta, está la Casa de Piedra. centro de venta de artesanías donde se destacan las cerámicas y los tapices, algunos de tal calidad artística que le han otorgado a su creador, Sr. Cruz, cierto renombre internacional. Vale la pena una visita.

Atravesando el pueblo, continúa hacia el sudoeste la RP 307, que lleva a Santa María, en la provincia de Catamarca. Prosigue el Paseo en dirección noroeste por la RP 357: se sigue descendiendo, bordeando el característico monte bajo de algarrobos y churquis.

En el km.70 se cruza el río Santa Maria que corre en sentido sur-norte, recogiendo en su lecho pedregoso las aguas que provienen del deshielo y de las tormentas estivales, y bajan desde los cordones de la sierra de Quilmes al oeste y desde las sierras Calchaquíes al este. Ambas cadenas corren paralelas pero muy distanciadas entre sí, conformando este primer tramo de los valles Calchaquies, característico por su amplitud.

Al otro lado del puente, se llega enseguida al cruce con la RN 40, de ripio en regular estado, por donde debe continuar el Paseo. Doble a la derecha y en 3 km llegará a un empalme señalizado. Ahí doble ala izquierda y en 5 km verá al frente una serie de líneas horizontales entre dos salientes de la montaña; estará llegando a las Ruinas de Quilmes .

Continúe por la RN 40 hacia el norte, la que a ratos esta pavimentada pero mayoritariamente es de ripio, atraviesa algunos caseríos.

En el km 77 pasa por el paraje El Bañado, donde a la izquierda, en el centro de una explotación de pimiento y de alfalfa, aparece una importante casa-finca, típico edificio de una planta con mirador sobre la entrada, cerrado en actitud defensiva hacia el exterior y abierto a un patio central.

En el km 88, cruzando varios badenes y algunos tramos donde se alterna un pavimento bastante angosto con ripio suelto, se entra a la pequeña localidad de Colalao del Valle, desde cuya plaza se puede realizar una corta visita al pintoresco pueblo de El Pichao.

Son 8 km desde Colalao por un camino de ripio en subida hasta llegar al caserío, edificado en piedra, cuyos pobladores explotan pequeñas fincas de nogales y frutales y producen tejidos y buenos dulces caseros.

Desde el pueblo, un camino bastante intrincado conduce hasta el yacimiento arqueológico de El Pichao , de características semejantes a las de Quilmes.

Una misión sueco-argentina comenzó las excavaciones hace algunos años, por las que ya sabemos que su ocupación fue más antigua que la de Quilmes: arranca desde el año 500 D.C. y fue habitado hasta la época de las guerras calchaquíes.

Retomada la RN 40, desde Colalao hacia el norte, el pavimento mejora sensiblemente, es más ancho y está mejor señalizado.

En el km 97 se ingresa a la provincia de Salta y avanzando 10 km más, luego de cruzar el arroyo Tolombón, comienzan los campos de viñedos bordeados por las características hileras de álamos chilenos (Populus nigra).

Luego de pasar frente a la hermosa galería de una gran casona, se llega en el km 110 al sencillo pueblo de Tolombón.

Continúe el Paseo por la RN 40, pavimentada hacia el norte. Luego de un terreno bordeado por imponentes álamos y viñedos, y de cruzar el río Lorohuasi, se entra en el km 121 a Cafayate

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