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Centro Cultural Pachamama y Ruinas de Quilmes
Centro Cultural Pachamama












Centro Cultural Pachamama












Centro Cultural Pachamama












Centro Cultural Pachamama












Centro Cultural Pachamama












Centro Cultural Pachamama












Centro Cultural Pachamama
























Centro Cultural Pachamama












Centro Cultural Pachamama












Centro Cultural Pachamama

 

 

Inaugurado en 1997, es un espacio fascinante y único en la provincia que rinde culto al panteón de divinidades indígenas de los Valles Calchaquies, especialmente a la Madre Tierra o Pachamama. Realizado con piedras de la zona y un sentido plástico exquisito por el artista local Héctor Cruz, es uno de los grandes atractivos de toda la región

Esta ubicada a la entrada Amaicha del Valle se debe seguir por la RP 307 y doblara la izquierda en la RP 357, que nace en la entrada del pueblo. A 300 metros se encuentra el centro cultural.

 

También llamada "Casa de Piedra", es una edificación con carácter de obra de arte, realizada por el artista de origen indígena Héctor Cruz. El centro, que también es museo, está consagrado a recuperar las deidades del panteón de las culturas calchaquíes, principalmente la Pachamama (Madre Tierra), pero también Inti (dios Sol) y Quilla (diosa Luna). Reformulaciones plásticas de estas imágenes sagradas se multiplican por todo el centro en forma de portones, fuentes de agua y murales de piedras multicolores

 

Cosmogonia indígena.

 

Tanto los patios como las fuentes establecen reformulaciones de deidades indígenas, como el sol, la luna, la Tierra y animales sagrados además de chamanes y guerreros A la derecha, una pileta con forma de batracio, que es un símbolo de la lluvia y del agua.

El centro se desarrolló de forma casi artesanal, sin plantas arquitectónicas, en las paredes hay motivos de llamas, ñandúes y águilas .También en el lugar hay una fuente con el rostro sagrado, la fuente es una representación plástica del rostro de la Pachamama.

los portones que se encuentran sobre la ruta provincial 307 fueron realizados con chapas y hierro forjado y representan, de forma abstracta, a tres chamanes o brujos.

 

Mesa de los caciques

 

La Mesa de los caciques es una construcción que tiene 12 sillas y es una alusión a la unión de los jefes de los distintos pueblos de los Valles Calchaquies .

 

El museo

 

El Centro Cultural Pachamama alberga un interesante museo en el que coexisten salas dedicadas a la geología y a las culturas indígenas de los Valles Calchaquíes con exposiciones de pinturas, cerámicas y tapices realizados por el artista Héctor Cruz, descendiente de los originarios habitantes de la región.

Las exposiciones se encuentran en cinco espacios distintos, distribuido: dentro del complejo del centro cultural y separados por los patios dedicados a las divinidades indígenas.

Las colecciones se encuentran en 5 salas dedicadas a:

  • Geología
  • Antropología
  • Pinturas
  • Tapices
  • Artesanías

 

Entre las cosas imperdibles de la visita están la reproducción de viviendas tafíes y la exposición de tapices. El lugar posee un centro de compras en donde se venden cerámicas y tapices de Héctor Cruz, y de otros artesanos de la región.

 

Sala de Geología

 

Esta sala ha sido proyectada por especialistas de la Universidad Nacional de Tucumán. Comienza con una gran maqueta de los Valles Calchaquíes, con sus principales poblados y accidentes geográficos, y establece un recorrido por rocas y minerales de la región que ilustran las distintas eras geológicas.

 

Sala de Antropología

 

En el centro de este gran espacio se encuentra una reproducción de una vivienda de la cultura tafí. En las vitrinas de los costados se exhiben instrumentos musicales y de labranza, vasijas, utensilios y vestimentas de las culturas precolombinas que habitaron en el valle.

 

Salta de Pinturas

 

En esta sala se presenta una retrospectiva de obras plásticas realizadas por Héctor Cruz durante los últimos 30 años. Hay acuarelas, óleos y acrílicos que toman como motivo principal iconografías propias de las culturas del valle, sus ritos religiosos y escenas de la vida cotidiana. La exposición se completa con una gran cantidad de piezas de cerámica realizadas con técnicas indígenas.

 

Sala de Tapices

 

Es un espacio fascinante en el que se ofrece un recorrido por la evolución estilística de Héctor Cruz con relación al arte ancestral de los tejidos. Hay varias decenas de obras realizadas a mano, teñidas con tintas y anilinas vegetales y con motivos mayoritariamente abstractos de inspiración indígena. Héctor Cruz es considerado un maestro en la utilización del color y la técnica del tapiz y ha realizado más de 25.000 a lo largo de su carrera.

 

Sala de Artesanías

 

Al final del recorrido se encuentra esta sala de exposición y espacio de venta en la que se exhibe una enorme variedad de obras del artista y de otros artesanos de Amaichá del Valle y de otros puntos de los Valles Calchaquíes. En distintas áreas se distribuyen piezas de alfarería (vasijas, jarras, adornos, etc.), tapices abstractos y figurativos, libros históricos y souvenirs.

 

La fiesta de la Pacahamama

 

Durante febrero, se festeja en Amaichá del Valle la Fiesta de la Pachamama , una fantástica celebración de raíz indigena en la que se pide por lluvias y buenas cosechas entre ritos primitivos y gastronomía típica., en donde los coloridos vestidos típicos,la música, danzas, rituales y competencias forman la fiesta.

 

Información
 
Dirección : ruta provincial 307, en la entrada de Amaichá del Valle.
Horario : el Centro Cultural Pachamama permanece abierto todos los días, entre las 8 y las 18, durante todo el año.
Visitas : los distintos espacios del centros pueden recorrerse de forma libre o en compañías de guias

 

Seguir 20 km por la RP 307 hasta empalmar con la RN 40. Doblara la derecha, y a 5 km está el camino que lleva a las ruinas de Quilmes.

 

Ruinas de Quilmes

 

Es uno de los más importantes asentamientos prehispánicos argentinos. Fue un poblado calchaquí habitado desde el año 800 D.C., que hacia mediados del siglo XVII alcanzó una población estimada de 3.000 habitantes en su área urbana y aproximadamente 10.000 en el territorio bajo su control, quienes trabajaban unas 1.300 ha de tierras cultivables.

Habían logrado un alto grado de organización social y económica, y una conciencia de grupo que les hizo resistir con notable éxito los intentos de evangelización, primero, y de conquista militar después.

Quilmes se constituyó en el último bastión de la defensa indígena ante el avance del español; fue doblegado recién cuando se logró aislarlo de sus cultivos y de sus fuentes de agua. Los últimos sobrevivientes Quilmes de las guerras calchaquíes (1630-1635 y 1658-1667), unas 260 familias, fueron deportados a la provincia de Buenos Aires, donde terminaron extinguiéndose en la zona del pueblo que hoy lleva su nombre, a 20 km de la Capital Federal.

Las características notables del emplazamiento a 1.850 m de altura les permitió localizar una ciudadela en la cima del cerro Alto del Rey y dos fortalezas, una al norte y otra al sur en dos crestas montañosas, controlando desde ellas todo el valle.

En la falda de la montaña se ubica la principal zona residencial con unas 100 unidades habitacionales distribuidas de manera bastante regular. Cada unidad consta de una gran casa comunal de forma rectangular, que estuvo posiblemente rodeada de galerías y que servía a las tareas generales de cada familia. A los costados se le adosan construcciones circulares que se utilizaron para distintas funciones: depósitos, molienda o tumbas. Entre las casas comunales hay vías de circulación de diferentes jerarquías.

Al sur de esta área central se encuentra una zona edificada cinco veces más grande y una gran represa construida en piedra cuya agua se utilizaba para el regadío, lo que demuestra el nivel de tecnología agrícola de los quilmes.

Además, se podrá distinguir las terrazas dispuestas en las lomadas para cultivar con mayor éxito y maximizar los recursos de agua y suelo fértil.

La visita puede comenzar en el Museo , el mismo se encuentra al pie, junto al estacionamiento y contiene numerosas piezas obtenidas en las excavaciones, pero la información que las acompaña es pobre o nula. A su lado hay un local de venta de artesanías y, cerca de él, se está concluyendo un hotel de 70 plazas, lamentablemente situado sobre la parte baja del asentamiento de los Quilmes.

El sector habitacional de las ruinas puede recorrerse con poco esfuerzo. Llegar hasta las fortalezas, en cambio, obliga a una fuerte subida por senderos; el intento de trepar a la ciudadela de la cima del cerro exige buenas condiciones físicas y calzado adecuado para montaña.

Las vistas del conjunto y del paisaje del valle son realmente espectaculares y. como la pendiente de la montaña mira al este, la mejor hora para fotografiar y disfrutarla es alrededor de las 4 o 5 de la tarde, antes que el sol rasante desaparezca tras las montañas.

 

Información
 
Dirección : ruta nacional 40, 20 km al norte de Amaichá del Valle.
Horario : el complejo de las ruinas de Quilmes, que incluye la ciudadela y el museo, se encuentra abierto todo el año, de 9 a 19.
Visitas : e organizan en la entrada, tanto fiara turistas independientes como para grupos.
   
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