Para ello, nos tendremos que dirigir al final de la Av. Estrada , - al pie de la aerosilla - doblar a la izquierda y divisar las escaleras que nos conducirán por la senda de 2200 mts hasta la simbólica cruz de la ciudad.
Para realizar este paseo no es necesario poseer un estado físico óptimo, basta con encontrar el ritmo de ascensión y beber periódicamente un sorbo de agua o liquido mineralizado para no deshidratarnos. Otro concejo útil es utilizar bastones de trekking o algunos palos rígidos que nos sirvan como tales, ya que éstos soportan el 8 % del peso corporal.
Comenzaremos la caminata, siempre por el sendero marcado. A lo largo del recorrido iremos divisando unos hitos de cemento con una cruz en relieve, que indicarán que nos conducimos por el terreno correcto.

A medida que avancemos la vista de la villa se irá ampliando. Encontrarás unos claros donde descansar y renovar el aire - si hace falta - o simplemente donde reposar la vista unos segundos para observar la ciudad desde la altura.
El cerro que estarás ascendiendo es el más alto de Carlos Paz, se levanta a 1000 m .s.n.m. y en su cima se encuentra una cruz de 15 mts. de altura, realizada con hormigón armado siendo inaugurada en 1934 por la iniciativa de un grupo de vecinos que buscaban realizar una réplica del calvario de Jesucristo.

El año de inauguración coincidió con la realización, en Buenos Aires, del XXXII Congreso Eucarístico Internacional, por esta razón Margarita Avanzatto - dueña del predio - donó al Arzobispado los terrenos.
Continuaremos con la marcha por el serpenteante sendero, cruzaremos un total de 7 colinas y en una hora aproximadamente estaremos en la cima del mismo.
En el lugar podremos disfrutar de un punto panorámico como pocos. Veremos la disposición de Villa Carlos Paz, el Lago San Roque con algún catamarán retornando de la excursión al dique, el puente carretero y los clubes náuticos de la ciudad.
Del otro lado del lago divisaremos los barrios residenciales y sobre el final alcanzaremos distinguir la localidad de Bialet Massé. Más atrás, y como telón de fondo cerrará la panorámica al Altas Cumbres con Los Gigantes. En la cumbre observaremos la imponente cruz blanca con la inscripción en latín " Christus Vivit Regnat et Imperat" que significa - Cristo Vive, Reina e Impera - rodeada por un cuidado predio con vegetación típica de serranías.
En el lugar se emplaza un pequeño buffet, propiedad de Elba Oviedo y de su marido Oscar Laguna, quiénes nos atenderán gustosos y nos ofrecerán lo que deseemos degustar para reponer energías luego del trekking. Unos minutos de contemplación bastarán para iniciar el retorno por el mismo sendero que ascendimos. |