El trekking nos asegura un contacto directo con la naturaleza. Y para practicar este deporte, sólo necesitamos un buen calzado, ganas de caminar, una mochila con algunas provisiones y estar atentos a ciertas recomendaciones. Como por ejemplo, salir temprano en la mañana y acompañados por un guía de montaña especializado. También es aconsejable movernos en grupo y no solos, lo que nos asegura también una mayor diversión durante la travesía. Las caminatas pueden durar entre 3 y 6 horas, dependiendo del lugar que elijamos visitar.
Las picadas o caminos hechos por el hombre hacia todos los refugios, se encuentran señalizados. A sus lados pueden observarse cortes de machete y marcas de pintura en la corteza de los árboles así como típicos cortes oblicuos en cañas colihues y ramas. Mientras que los senderos transitados por animales se caracterizan por ramas quebradas y muchas veces coinciden con las picadas. Y siempre es importante memorizar detalles del camino cuando ascendemos para evitar perder el rumbo a nuestro regreso.
Una vez que hemos iniciado la caminata, nos internaremos en el apacible mundo de los bosques nativos, vadeando ríos, arroyos y cascadas. Viviremos entonces la conmovedora experiencia de aislarnos de los ruidos urbanos para sólo escuchar el trino de las aves y el sonido del silencio o de las aguas al correr.
Cuando estemos cansados, podremos detenernos para descansar y alimentarnos. Comer fruta y beber agua mineral es lo más recomendable, pero no nos olvidemos de guardar los residuos en una bolsa de nylon en nuestra mochila y tratemos siempre de mantener limpia a la naturaleza.
Por otra parte, tengamos presente, que con un poco más de esfuerzo, llegaremos a la cima. Allí nos esperan los famosos refugios, donde podremos obtener alojamiento, comida caliente y contemplar una vista espectacular desde lo alto de la montaña. Mirar el mundo desde arriba, permite distanciarnos de nuestras preocupaciones, y conocernos mejor a nosotros mismos.
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