Profundas ollas y tranquilas playas se convierten en oasis. El ruido del agua que se abre camino por las moles rocosas es un espectáculo aparte. La vegetación, en su mayoría álamos, robles y grataegus, dan un marco colorido que invita al descanso y al contacto íntimo con la naturaleza.
Por ser lugar de paso los servicios son pocos: paradores para adquirir bebidas, cabañas para alquilar y un organizado camping, ideal refugio del lugar a orillas del río.
Significativamente es el lugar preferido por buceadores para sus bautismos o sus prácticas nocturnas. El río se encajona entre saltos, entonces se combina la placidez de la profundidad con las burbujas que forma el agua al pasar entre pequeñas grietas. Además, según la época del año, se pueden apreciar saltarinas truchas que intentan remontar la cuenca.
|