Ubicado en un amplio ensanchamiento del valle, al pie de los cerros y frente a la confluencia de los ríos Santa Maria y Calchaquí, en tiempos prehispánicos compartió con Tolombón una importante concentración indígena donde se instalaron, antes y después de las guerras calchaquíes, misiones jesuitas y franciscanas.
A fines del siglo XVIII la misión de Cafayate pasó a depender de la viceparroquia de San Carlos y en 1808 el cura de San Carlos edificó una pequeña capilla en el lugar que hoy ocupa la Municipalidad , pero las tierras donde se había levantado la capilla pertenecían a doña Josefa Antonia Frías de Aramburu, quien en 1828 las donó para que se construyera el pueblo que se trazó en 1840.
Las nueve manzanas originales se extendieron y, hacia fines de siglo, la ciudad tenía cerca de 2.000 habitantes y era la segunda en importancia de la provincia. Hoy, debido al estanca-miento relativo de los valles frente al crecimiento general de la provincia, Cafayate ocupa el decimosexto lugar según la cantidad de población. Pero, al quedar al margen del crecimiento explosivo de otros centros urbanos, ha podido mantener mucha y valiosa edificación finisecular y una atmósfera atractiva para el turismo, inicialmente veraniego, salteño y tucumano, y que hoy reúne durante todo el año a viajeros internacionales y mucha juventud.
La fiesta anual es la Serenata Cafayateña (suele organizarse el fin de semana siguiente al Carnaval), es el más importante encuentro folkló rico de la provincia de Salta, con participación de figuras de renomb re nacional |