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El cruce de los Comechingones en bicicleta




























 
Las alternativas para realizar este paseo son variadas puede hacerse a caballo, en 4x4 o en bicicleta, para los aventureros no hay límites y desde aquí se organizan todos los años grupos de emprendedores.
 

Aquí la primera recomendación: Es muy importante contar con apoyo para disfrutar de comienzo a fin del recorrido. Los solitarios pueden encontrarse con inconvenientes menores, por ello Berrotarán es sede de encuentro de conjuntos organizados.

Esta vez las dos ruedas fueron el medio de transporte elegido. Las bicicletas deben estar bien equipadas. Como parte del equipo mínimo se recomiendan buenos frenos, cambios afinados y cubiertas con dibujo. El suministro de agua es un detalle a tener en cuenta, ya que no todo el trayecto cuenta con arroyos para el reabastecimiento.

Desde la Plaza Saturnina Berrotarán hasta la denominada Marquéz de Sobremonte, en el corazón merlino, existe un camino de algo más de 93 Km . El recorrido es serpenteante y ondulado. A cada paso el paisaje es un regalo de la rica geografía cordobesa y de la historia del lugar. Cada tanto irrumpe alguna construcción, hoy más refinadas, pero con un gran parecido a las chozas semienterradas, hábitat de los indígenas de la región. Ellos limitaban sus territorios con piedras (pircas) ya sea formando corrales, huertas, o extensiones de terreno que aún hoy pueden admirarse.

Es de esperar que los ciclistas sean sorprendidos por zorros, pumas, liebres, vizcachas, perdices y una gran variedad de reptiles. Abundan las ovejas, cabras, vacas y caballos.

Es bueno hacer noche en el camino. Los amaneceres son extraordinarios: nubes por debajo de los pies, colores que van cambiando desde el gris hasta los más brillantes rojizos y el sol anaranjado coronando la imagen. Las opciones están en Rodeo de las Yeguas o en Los Vallecitos.

A 56,5 Km del recorrido aparecerá el Paraje Rodeo de las Yeguas, propiedad del Señor Norberto Rodríguez. Aquí supo funcionar un centro de abastecimiento. Un cartel anuncia la presencia de un kiosco. Patos, gansos y otras aves se interponen en el camino. La segunda alternativa se encontrará tras recorrer 5 km más y encontrarse con la Bifurcación "Cerro Áspero - Los Vallecitos". Los Vallecitos es un pueblo muy prolijo. A lo lejos se pueden ver casitas con techo rojo y campos trabajados, pero sólo servirá de refugio y lugar de descanso ya que no existe ningún camino que permita cruzar la sierra.

Varios tramos han de hacerse a pie. Cuestas de 45º, a veces con rocas sueltas, se mezclan con reconfortantes descensos. El desnivel es importante: Se inicia el recorrido a 658 metros sobre el nivel del mar, la desviación a Los Vallecitos se ubica a 1578 msnm y desde allí aún hay que trepar más de 500 m para llegar al Límite Interprovincial (2138 msnm).

Este límite está marcado claramente por el inicio del camino asfaltado: la gloria tras el esfuerzo físico. Antes de divisarlo el camino comienza a ser surcado por hilos de agua muy gratificantes. Los verdes y los ocres matizaban en el paisaje. El camino es una gran obra de ingeniería: La sierra fue modelada especialmente dejando al descubierto cada horizonte. Las curvas son muy pronunciadas, el respetar las normas de tránsito es imperante. En bicicleta se llega rápidamente a alcanzar una velocidad de 50 km/h .

 Si bien ya se disfruta de la vista desde más arriba, tomarse un recreo en el Mirador del Sol (1454 msnm) es un privilegio. La Villa se expone ordenada. Acompañan en el lugar unos artesanos, los que trabajan con su arte las rocas coloridas de la zona. Desde aquí también se admira a valientes parapentistas que posan desde el aire para fotografías.

La Villa de Merlo es una ciudad como la de los cuentos... casas a dos aguas, flamantes, jardines llenos de flores, comercios artesanales, propuestas turísticas para relajarse.

La travesía Córdoba - San Luis en bicicleta es una experiencia digna de vivir, sólo hay que animarse.