Turismo aventura en Argentina
Buscar en el sitio
Información general del país
El Bolsón - Río Negro
Como llegar al lugar
Donde dormir en el lugar
Donde comer en el lugar
Servicios turísticos
Otros servicios
   4 x 4
   Actividades Aereas
   Actividades Náuticas
   Cabalgatas
   Caminatas 
   Caza
   Pesca
   Montañismo
   Mountain Bike
   Parapente
   Rafting
   Sauna-Spa
   Trekking
 
   Capital Federal
   Buenos Aires
   Córdoba
   Santa Fé
   San Luis 
   Santiago del Estero
   Mendoza
   San Juan
   La Rioja
   Entre Ríos
   Corrientes
   Misiones
   Formosa
   Chaco
   Jujuy
   Salta
   Catamarca
   Tucumán
   La Pampa
   Chubut
   Neuquén
   Río Negro
   Santa Cruz
   Tierra del Fuego
 
   Campos de Golf
   Pistas de Esquí
   Vinos Argentinos
   Tursimo Rural
   El Tango  
   Trenes Turísticos
   Edificios Jesuitas
   Parques Nacionales
 
Travesía desde el Bolsón a Esquel en bicicleta


























































































 
Hay pocas actividades comparables con el pedaleo de montaña. Es por eso que si sos un fanático, hoy te recomendamos una travesía increíble: unir El Bolsón con Esquel por una ruta de ripio que atraviesa el Parque Nacional Los Alerces.
 

Es una salida con cierta dificultad, dado que son 200 kilómetros de subidas y bajadas, aptos para 4 días de cicloturismo. De todos modos si sos un novato en el tema, te recomendamos tomarte unos días más, incrementando el número de paradas.

Antes de empezar no te olvides de poner todo en orden ya que no cualquier bicicleta (ni cualquier cicloturista) aguanta este trayecto de plena montaña. Más vale prevenir que curar.
En principio, es bueno contar con un rodado liviano, preferible de aluminio, que además no se oxida. Buena ropa, botiquín de primeros auxilios y todo lo que creas necesario para enfrentar esta emocionante travesía.
La comida merece un comentario aparte. Tenés varias despensas a lo largo del camino, razón por la cual no hay por qué cargar demasiado en la salida.
Todo lo que llevés debe ser distribuido de modo equitativo en dos alforjas traseras impermeables. Sumado a un juego de herramientas, inflador, una cámara de repuesto. Listo.
Apenas llegues a El Bolsón (Pcia. de Río Negro), aprovechá para conocer el pueblo y sus alrededores. Entre los muchos atractivos, es increíble la fábrica de cerveza artesanal que está sobre la ruta 258 apenas a 2 kilómetros del pueblo (sobre la mano derecha). Ojo: no te estimules mucho con la bebida. No olvidés que es una travesía deportiva.

 
Primera día
 
En el primer día de pedaleo cruzarás el límite a la Provincia de Chubut hasta Cholila, un pequeño y hermoso poblado ubicado a 70 kilómetros de El Bolsón.
Todo arranca en la Plaza principal del pueblo. Ahí mismo tenés que pedalear dos cuadras por la avenida principal en dirección Oeste hasta llegar al Automóvil Club Argentino y luego doblar a la izquierda para tomar la ruta 40 (de asfalto). Comenzaste.
Luego de un buen rato de pedaleo en pequeñas pendientes, estarás atravesando la belleza de El Hoyo, un pequeñísimo poblado montado sobre un valle repleto de chacras. Ahí está el origen de los dulces más ricos del país: el centro de producción de fruta fina de El Bolsón.
A 38 kilómetros de El Bolsón, sobre la mano derecha vas a encontrar la entrada a Epuyén, un lugar bellísimo que se ve desde la ruta. Con lago y todo es una muy buena oferta de parada de noche para aquellos que no cuenten con un buen estado físico. Tiene servicios adecuados para cualquier cicloturista (alojamiento / camping y despensa).
Siguiendo con la pedaleada, 2 kilómetros de Epuyén encontrarás una bifurcación. Tenés que tomar el desvío a la izquierda y entrar en el ripio de la ruta provincial chubutense Nº 71. E starás a 30 kilómetros de Cholila.
Rápidamente abandonarás la zona cordillerana para entrar a la estepa. Sus amarillos hacen del ejercicio un verdadero placer.
Antes de llegar a Cholila atravesarás una especie de "zona fantasma", llena de edificaciones abandonadas que dan cuenta de que vivió gente ahí. Incluso están las ruinas de un edificio de correo del año 1950.
Como dato interesante, te contamos que se encuentran las tres cabañas que alguna vez refugiaron al bandolero norteamericano Butch Cassidy. Es muy fácil confundirlas con las demás edificaciones antiguas. Por lo tanto, es conveniente que estés bien atento para no perderte la posibilidad de conocerlas. Disfrutá de todo, pero no dejés de mantener un ritmo constante para arribar antes que caiga el sol.
Sin problema llegarás a Cholila a la tardecita. Lo primero que verás es el Automóvil Club Argentino. Tenés que doblar a la izquierda y recorrer 2 kilómetros para arribar al centro de aquel pequeñísimo poblado en donde las nubes tienen una particular manera de flotar. Parecen pintadas al pastel. Los olores del campo te darán una cálida bienvenida.
Ahí mismo está tu primera parada. Podés optar por alojarte en una hostería del lugar o bien parar en el Camping. En cuanto a alimentos podrás encontrar un proveeduría.
 
Segundo día
 

El despertar debe ser temprano así -previo desayuno- visitás las inmediaciones de Cholila antes de partir en dirección al Parque Nacional Los Alerces. Te espera una jornada de 50 kilómetros hasta Río Arrayanes.
El primer tramo del día une Cholila con el Lago Rivadavia. El camino atraviesa hermosos paisajes de tambos abandonados. Por el borde del río Carrileufú vas a ir entrando en el Rivadavia, espectacular espejo de aguas turquesas entre paredones de roca y vegetación.
Importante: el Lago Rivadavia es un buen lugar en caso de necesitar parar (hay camping, proveeduría, etc.).
Enseguida la ruta atraviesa el acceso al Parque Nacional Los Alerces. Deberás abonar una pequeña suma a Parques Nacionales y seguir la pedaleada que paulatinamente se hará más dura (subidas y bajadas constantes). Pero no te desanimés: hay una serie de arroyos y lugares aptos para el descanso.
A media tarde estarás llegando al Lago Verde. Tenés que conocerlo porque es bellísimo. H ay varias bajadas a la orilla del mismo donde podés tomar un descanso. En caso de necesitar alimentos, hay una pequeña despensa en el lugar.
A sólo 1 kilómetro está el Río Arrayanes que cuenta con un camping agreste (gratuito) en la orilla, donde pasarás la noche. Sinceramente, te diríamos que es uno de los ríos más espectaculares del mundo (en temporada alta, dada la gran convocatoria turística, no podés acampar más de tres días).
El Río Arrayanes une al Lago Verde con el Futalaufquen, próxima parada.

 
Tercera Jornada
 
Tenés que pedalear duro 40 kilómetros en dirección a Villa Futalaufquen. Apenas salís ya te encontrarás bordeando el "Grande Lago" (futa=grande, laufquen=lago). Es considerado uno de los lagos más apolíneo de toda la Patagonia.
El ripio intercala duras subidas y placenteras bajadas. Luego de unos 32 kilómetros , al mediodía, volverás a encontrarte con el asfalto justo antes de la entrada a la Villa , un verdadero paraíso en donde pasar la noche y descansar antes de enfrentar la última jornada de pedaleo.
Ahí mismo descargá la bici, almorzá y salí a dar una recorrida por la Villa y el lago. En la orilla se encuentra el Puerto Limonao, un lugar paradisíaco. Hay un muelle de madera color claro en donde vale la pena parar a disfrutar de la vista panorámica.
Pasar la tarde en Futalaufquen es un placer. Hay varios lugares donde tomar el té y relajarse. Descansá mucho que al día siguiente te espera el último tirón.
Para pasar la noche tenés dos opciones. O bien, la hostería ubicada dentro de la villa o bien, los campings que se encuentran antes de entrar, sobre la ruta 71 a orillas del lago.
 
Cuarta Jornada
 
Deberás despertarte bien temprano, puesto que te espera una dura pero entretenida jornada. Saliendo de la villa hay que retomar la ruta 71 (ahora de asfalto). Dato importante: de ahí hay 9 kilómetros sin agua hasta el arroyo Rañinto.
Enseguida atravesarás la arcada que te despide del Parque Nacional Los Alerces y de la zona montañosa. El camino vuelve a virar en dirección Este para volver a la estepa.
A los 23 kilómetros encontrarás una bifurcación del camino. Tomando el camino de la derecha se sigue hasta Trevelin. Pero tenés que doblar a la izquierda, donde la ruta va vía Esquel.
Ahí nomás tenés algo asombroso: una bajada de 5 kilómetros (de ripio) en la que conseguirás velocidades superiores a los 50 km ./h. Asegurate de tener bien agarrado el casco, dado que es un tramo peligroso.
Pasada la extrema adrenalina y de regreso en el asfalto ya quedará poco para llegar a Esquel. El camino se hace bastante sencillo atravesando pequeñas pendientes y grandes arroyos. Muy bueno como para terminar una travesía como esta.
A media tarde harás una especie de maratónica entrada triunfal por la Avenida Alvear a una ciudad muy acogedora como lo es Esquel, dando fin a una experiencia increíble digna de ser repetida en el futuro.