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Subiendo el Cerro Champaquí
Cerro Champaquí - Córdoba

 

 

 

 

Cerro Champaquí - Córdoba

 

 

 

 

Cerro Champaquí - Córdoba

 

 

 

 

Cerro Champaquí - Córdoba

 

 

 

 

Cerro Champaquí - Córdoba

 

 

 

 

Cerro Champaquí - Córdoba

 

 

 

 

Cerro Champaquí - Córdoba

 

 

 

 

Cerro Champaquí - Córdoba

 

 

 

 

Cerro Champaquí - Córdoba

 

 

 

 

Cerro Champaquí - Córdoba

 

 

 

 

Cerro Champaquí - Córdoba

 

Desde Villa Gral. Belgrano, se desvía hacia el oeste, por camino de tierra hasta llegar a Villa Alpina, en un recorrido de 40 Km .

 

La aventura comienza en este mismo camino, de curvas y subidas pronunciadas en el marco de una naturaleza especial salpicada de pinares. Tal vez, a 20 km , en la zona de Athos Pampa, surgirá la tentación de desviar a la derecha para acceder a los parajes de ensueño de La Cumbrecita.

 

Villa Alpina se encuentra a 1.220 metros sobre el nivel del mar. Está ubicada al pie norte de La Mesilla y separada en dos sectores por el río Los Reartes, en cuyo márgenes se puede acampar o disfrutar de un día de recreación o pesca. Al trasponer el vado, uno llega al almacén de Don Pancho Escalante, uno de los pobladores con más historia del lugar y fiel custodio de la Villa.

 

Antes de ingresar a la Villa , un cartel de madera advierte el inicio del sendero. El mismo circunda un refugio y se va perdiendo en la zona del Pinar, considerada por muchos como el obstáculo más importante de toda la excursión, pero también una de las más agradable: aromas nuevos, arroyitos frescos, vegetación de lujo. Al abrirse el bosque se debe arremeter la cuesta de La Mesilla. Numerosos miradores harán lucir lo mejor del Valle de Calamuchita, éstos pueden coincidir con las paradas necesarias para los caminantes.

 

Las tranqueras nos avisan de los muchos puestos de la región. El primero será el que fue alguna vez el Puesto Salinas, reconocido por sus mimbreras, hoy denominado Ojo de Agua. Avanzando por la senda se llega a la parada "El Tabaquillo", en el arroyo Orco. Hasta aquí se habrán ascendido 480 m . desde Villa Alpina. Un hermoso ejemplar de ese árbol es el primero que se advertirá durante la excursión. Se reconocerá por su característica corteza parecida a capas de finas catáfilas color canela.

 

Tras un breve trecho se habrá repechado La Mesilla. Se advertirá por el acceso a " La Ventana ": la huella que sube muy empinada, se quiebra para descender abruptamente. El paisaje se transforma: desaparece la vegetación y surge la impresión de un desierto de piedra, surcado apenas por algunos arroyos. La sensación en este punto es única: el cansancio parece dar lugar mágicamente a la apertura de los nuevos sentidos, aquellos que nos harán entrar en comunión con la naturaleza. Alzando la mirada ya se puede divisar "El Mirador de la Bota ", objetivo próximo que permitirá al girar hacia el Oeste acceder a la Estancia San José, puesto serrano de Moisés López y su familia.

 

Son entonces casi tres horas las que separan a Villa Alpina del Puesto de Moisés López. Si la excursión comenzase a la mañana, éste sería el lugar ideal para renovar energías a través del almuerzo y de una siesta reparadora. La familia López brinda sus servicios, su hospitalidad y su infraestructura poblada también de graciosos animales. Además, desde el año 2003, testigo de una cumplida promesa de Don Moisés al santo, se puede visitar una inmaculada capilla, lugar de oración a San José. En algún momento será significativo visitar desde allí una refrescante olla y conocer la Piedra de las Dos Caras.

 

Lo más arduo ha quedado atrás. Los sublimes paisajes serranos imprimen en esencia el valor del camino transitado hasta aquí.

 

Segundo día

 

Reiniciar el sendero desde el puesto de Moisés López permitirá acceder a majestuosas sorpresas naturales. Conociendo el acceso, una soberbia cascada sobre las rocas superiores del Arroyo Las Socavonas, su amplia quebrada y el escudriñado Río Subterráneo serán el deleite de los excursionistas.

 

Es ese mismo arroyo el que se traspondrá metros más adelante. Espera un trayecto de ascensos y descensos de variada intensidad. El sendero comenzará a serpentear buscando el Desierto de la Virgen , coronado por La Gruta , ocasional roca erosionada totalmente en su parte interior. Allí mora una pequeña imagen de la Virgen de Lourdes, la cual desde el silencio convoca a la plegaria.

 

El final de las tierras de Moisés López advierten la llegada al Puesto Cufré. Este puesto, firme construcción de piedra, se divisará hacia la derecha del camino. El paisaje transcurrido fue vivenciado en una multiplicidad de sentimientos: extrañas formas de rocas, verdes de distinta luz, caballos y otros animales vigilantes del marcado sendero alentaron el paso. El inmediato propósito es acercarse al Cerro Lechiguanas, elevación que se destaca en el cordón previo al que ocupa el Champaquí. Faldeándolo asombrará una pampita, respiro en el esfuerzo y aviso certero de la llegada al Río Tabaquillo.

 

El Río Tabaquillo sirve de base al Cerro Champaquí. Las pequeñas llanuras que a sus lados lo custodian son asiento de varios refugios: Puesto Domínguez o también conocido como "de Doña Nena", Puesto de Ramón González y el Puesto de Nelio Escalante. Éste último es el hogar de los excursionistas de . Una cómoda construcción y la calidez de su gente reconfortan, con una merienda casera, el final de lo que suele ser la primera jornada del viaje.

 

Vecinos atentos son también el Puesto de Fabián González, el Puesto de Héctor González y el Puesto Luna. La Escuela Albergue Florentino Ameghino y su capilla próxima son otros lugares encantadores para visitar.

 

El río Tabaquillo

 

El cruce del Río Tabaquillo es un obstáculo considerable a superar, más aún si el río está crecido. El sendero que nos acercará a la cumbre, en este zona, está calado en la piedra como una canaleta, muestra de la erosión hídrica y eólica.

 

A poco de andar aparece la Cascada , que es uno de los más hermosos espectáculos del Champaquí, que obliga a los caminantes a disfrutar del agua fresca y de su música habitual. De regreso al sendero pedregoso, y entre interesantes diques pigmatíticos que sorprenden por su escultural formación, se encuentra la denominada Piedra Bautismal, equilibrada forma rocosa.

 

Son pocos los arroyos que aparecen. Los dos más importantes nutren una de las zonas más bellas del camino. Acompañan flores silvestres, tabaquillos a granel y curiosos reptiles. Franqueado ese oasis entre las rocas inertes, una nueva bifurcación invita, hacia la derecha, a visitar la Casa de Piedra o también conocida como la "Cueva de los Cuarenta", ya que ésta considerable cueva supo cobijar a cuarenta caballos con sus jinetes en el fragor de una tempestad. Junto a su ingreso, fiel guardián, un viejísimo tabaquillo. Es seguro que no se puede encontrar en todas las Sierras de Córdoba, otro a mayor altura sobre el nivel del mar. En la mencionada bifurcación, el sendero hacia la izquierda nos llevará hasta el Refugio del Minero o "Kiosquito", concavidad a espaldas de la Cueva de los Cuarenta, zona de descanso a la cual se arriba tras bordear los Ríos Congelados (solo apreciados en época invernal).

 

La caminata se hace lenta y ya se respira con dificultad. El Cañón o paso de las "Piedras Gemelas" es una zona con rocas partidas, desprendidas y desordenadas de grandes proporciones. Es necesario ayudarse con las manos, cuidando de golpes los tobillos y las rodillas. Rara vez corre a un lado un hilito de agua transparente. La figura de un Cristo de Hierro protege uno de los últimos tramos. La voluntad se pone a prueba.

 

Metros más arriba, el "Tobogán", gran piedra lisa, demandará las más variadas destrezas para cerrar el último esfuerzo hacia la esperada cumbre. En este lugar, en épocas de gran afluencia, ya se pueden escuchar las expresiones de alegría de quienes llegaron, lo que motiva y entusiasma sobremanera.

 
Haciendo la Cumbre

 

El lugar tiene como punto más prominente el busto del Gral. José de San Martín, mirando hacia la Cordillera de los Andes.

Sobre cada uno de los montículos rocosos del morro cimero, la mano del hombre ha ido dejando el testimonio de su paso. Trazando líneas imaginarias desde todos ellos, se dibuja un polígono pentagonal dentro de cuyo recinto se encierra la concavidad que muchas veces contiene agua. Todo dando el marco a la leyenda del Champaquí.

En dirección NNW del busto de San Martín, se ubica el de Jorge Newbery; quebrando la línea imaginaria hacia NE se alcanza el mástil. Desde el mástil al SE se llega al ángulo que marca una pequeña torrecita que se emplea para lanzar señales luminosas; finalmente desde ésta hacia el S, la línea toca a la Cruz enclavada en el cerro.

Los que tengan espíritu matemático, podrán verificar la fórmula de Herón: según ésta, tomando como vértices de ángulos los cinco puntos enunciados, la superficie de la cima es de 2.822 m2 , es decir, aproximadamente un tercio de manzana urbana.

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