Su origen se remonta a 1638, cuando el padre Diego de Alfaro trasladó a este lugar el pueblo jesuítico de Natividad desde las sierras del Tapé, en Brasil. Esta nueva fundación recibió el nombre de Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Está situada sobre una meseta surcada por numerosos arroyos que forman los característicos saltos de la región misionera.
El pueblo decayó luego de la expulsión de los jesuitas y, en 1818, fue el sitio de la batalla que libró el comandante Andrés Guacurarí (también llamado Andresito, hijo adoptivo de J. G. Artigas) contra los bandeirantes portugueses. En 1897 se lo refundo, en un momento coincidente con la llegada de inmigrantes polacos y ucranianos que dieron gran impulso a la producción agrícola, cultivando yerba mate, tabaco, té, mandioca y hortalizas. A la vez crearon industrias de servicio como talleres mecánicos, de maquinaria agrícola, de herrería y otros.
La nueva localidad se estructuró sobre cuatro avenidas a modo de bulevares con parterres centrales parquizados, las que convergen a una plaza central girada en 45°. Actualmente es uno de los centros más importantes de la industria yerbatera de la provincia de Misiones. Cuenta además con un parque industrial donde se producen estructuras metálicas, elementos de fibrocemento, ladrillos cerámicos, alambre tejido y carrocerías para automotor. |