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a bodegas de Maipú

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Circuito por viñedos, visitando cuatro importantes bodegas que son hitos en la historia vitivinícola provincial y uno de los Museos del Vino más interesantes del mundo.

Tramo de 39 km por buen camino pavimentado. Paseo recomendado para hacer en día de semana, visitando las bodegas. Duración mínima de un día completo. Es especialmente atractivo los fines del verano, por ser época vendimial, y en otoño, por el colorido de sus arboledas y viñedos. Encontrará estaciones de servicio en todo el recorrido.

 

Salga de Mendoza por la Av. Acceso Este (RN7, salida 2 del Plano Gran Mendoza) rumbo a Maipú. Tras 9,5 km baje a la derecha por el carril Ponce (bajada a Maipú, según la señal caminera) y continúe el paseo guiándose por el recorrido marcado en el Plano. Al dejar la ruta ingresará en el pujante departamento agrícola-industrial de Maipú, llamado Capital del Vino y la Aceituna.

El carril recorre el distrito de Coquimbito, cubierto por increíbles paños de viñedos y olivares. Su nombre es el diminutivo de Coquimbo, puerto chileno frente a La Serena , donde se refugiaron algunos vecinos de Maipú luego de la derrota unitaria de Rodeo del Medio (1841). De vuelta del exilio y en homenaje a la hospitalidad recibida, Francisco Moyano dio ese nombre a su propiedad, que luego se extendió a toda el área.

Al llegar a la plazoleta Felipe Rutini, doble a la izquierda por la calle Monte Caseros y avance 700 m para conocer la Bodega La Rural

 

Bodega La Rural

 

Alrededor del característico patio de carga y descarga se reúnen las tres unidades principales. Los cuerpos de conservación y fermentación, a la izquierda y derecha respectivamente, enmarcan la perspectiva hacia la casa patronal. Las construcciones son de distintas épocas, pero el conjunto tiene gran unidad y revela el interés de la empresa por ser testimonio de una cultura regional del vino, en la que ha sido principal pionera.

La bodega fue fundada en 1895 por el inmigrante italiano Felipe Rutini, nacido en Ascoli-Piceno. Era egresado de la Reale Scuola Pratica di Agricoltura Antonio Orsini y su primer trabajo en Mendoza fue la diagramación el parque del Coronel Rufino Ortega (hoy parque Ortega), en Rodeo del Medio.

Su bodega, en sociedad con Cavagnaro, incorporó la mejor tecnología de la época y pronto conquistó los mercados de Buenos Aires y el litoral. Uno de, sus vinos más conocidos es la " caramañola" de San Felipe.

A la izquierda del patio se encuentra el Museo del Vino Bodega La Rural .

Vale un detenido recorrido. Al entrar leerá en su fachada labor et perseverantia, lema que resume la actitud de vida de aquellos legendarios inmigrantes. El edificio, que fue nave inicial de la bodega, se levanta sobre cimientos de calicanto, con gruesos muros de adobón y vanos enmarcados con ladrillo. Las poderosas cerchas de sus techos, los pies derechos de galerías, y las puertas y ventanas son de madera de álamo.
El museo está catalogado como uno de los mejores del mundo por la originalidad de sus piezas. Fue creado en 1950 por Francisco Rutini, hijo del fundador, y sistematizado en 1970 por su nieto, el doctor Rodolfo Reina Rutini.

Inmerso en un evocativo ambiente de penumbra, documenta fielmente sobre los sistemas de elaboración y conservación de vinos desde el siglo XVIII. En sus salas le sorprenderán curiosas piezas. Verá yoles y arcanas. con las que se transportaba la uva a lomo de mula, y un antiguo lagar de cuero de buey, sostenido por troncos de algarrobo, donde se elaboraba el típico «vino patero», pisando la uva. El mosto salía por el conducto de la cola, para luego ser trasladado en noques (baldes de cuero) y fermentado en botijones de barro cocido.

También verá un taller de tonelería, con un banco tonelero; una colección de herramientas; vasijas, toneles y cubas del apreciado roble de Nancy; la reproducción de un taller de fundición; una réplica completa de bodega de principios de siglo, que muestra detalladamente todo el proceso vinico, y una colección de maquinaria de fin de siglo, con prensas, moledoras, filtros, tapadoras y bombas que relucen esmeradamente restauradas. El museo se complementa con libros de arte de enología, imaginería cuyana de los siglos XVIII y XIX, muebles de época y carruajes antiguos.

Después de la amable degustación de vinos, vuelva al carril Urquiza y prosiga hacia la izquierda 5 km hasta calle Mitre. En la esquina sur oeste observe una de las pocas casonas que, aunque muy deterioradas, se conservan como hitos del siglo pasado. Perteneció a Ignacio Rodriguez, miembro de la Comisión Fundadora de la Villa de Maipú.

Gire a la izquierda y, tras 500 m , divisará las Bodegas Trapiche

 

Bodegas Trapiche

 

Es una de las más prestigiosas del país. Cuenta con modernas tecnologías que son aplicadas sin dejar de lado las sabias tradiciones para la producción del buen vino: un cuidado equilibrio, a la vez sutil y riguroso, es uno de los secretos. Esta empresa familiar fue fundada en San Juan en 1914 por Quinto Pulenta, quien en 1946 se radicó en Coquimbito e inició la construcción de la bodega.

Un poco más adelante, por Mitre en esquina de Nueva Mayorga, está la Bodega Peñaflor .

Prosiga su Paseo volviendo al carril Urquiza, donde doblará a la izquierda hasta calle Tropero Sosa y allí a la derecha rumbo a la ciudad de Maipú. Al paso encontrará buenos lugares para picnic y llegará al balneario.

El Solar, con pileta, quincho, canchas e implementaciones para hacer deportes (se paga una módica entrada).

Cerca de 1 km hacia el oeste por el mismo camino llegará a la calle Pedro Vázquez. Allí, doble a la derecha para encontrar el centro urbano de Maipú

 

Maipú

 

Es ciudad cabecera departamental y parte integrante del Gran Mendoza. Se creó el 31 de marzo después del terremoto de 1861, cuando se la propuso como emplazamiento para reemplazar a la destruida ciudad de Mendoza. Sus impulsores fueron el Padre Manuel Apolinario Vázquez, un mercedario trasladado a Maipú con el fin de levantar un nuevo templo, y el vecino José Alberto Ozamis, quien donó los terrenos.

Su plaza 12 de Febrero, diseñada por el paisajista Borelli, es una de las más bellas de la provincia. En el centro verá una importante fuente, adquirida en Francia en 1895, que antes estuvo en la plaza Independencia de Mendoza. En el costado norte destacan un retoño del pino de San Lorenzo y los bustos de los fundadores de la ciudad. Alrededor están las principales instituciones: el Club Social, la Municipalidad (construida en 1908) y la bonita iglesia de Nuestra Señora de La Merced

 

Nuestra Señora de La Merced

 

Fue inaugurada en 1863 y posteriormente remodelada. Venera la imagen de la Patrona departamental, la Virgen de La Merced , que viste fajín y banda de general de la Nación , pues fue proclamada por Belgrano Generala del Ejército en 1812, durante la Campaña al Norte.

En la capilla sur se guardan urnas con las cenizas del Padre Vázquez y de José Alberto Ozamis.

Desde la plaza continúe hacia el norte, según indica el Plano, para conocer el Museo Nacional del Vino y La Vendimia

 

Museo Nacional del Vino y La Vendimia

 

El museo está organizado en una importante casa patronal del establecimiento vitivinícola, la antigua Bodega Giol, que a comienzos de este siglo fue una de los principales del mundo.

El origen de la empresa se remonta a fines del siglo pasado, cuando fue fundada por Juan Giol y Bautista Gargantini. La labor de estos pioneros representa un caso legendario, uno de los más fascinantes del «boom» económico de la era de la inmigración. En 1895, Juan Giol comenzó como contratista de viña en la importante finca El Trapiche, cuyo propietario, Tiburcio Benegas, fue gobernador de Mendoza pocos años después. En 1896 se asoció a Gargantini, entonces productor de chacinados, comenzando a elaborar vino casero que era vendido a los obreros del ferrocarril Trasandino.

Dos años más tarde, los socios compraron 48 ha en Maipú y crearon la Bodega La Colina de Oro y comercializaron sus vinos Toro y La Colina.

La empresa tuvo un vertiginoso desarrollo: en diez años, los dos cuerpos iniciales de bodega se ampliaron a 22, anexándose también otros establecimientos. En 1911 la sociedad se dividió en dos prominentes empresas, con Bautista Gargantini al frente de la propiedad de Rivadavia. Giol, asociado con el Banco Español del Río de la Plata y propietario de la vecina Bodega El Progreso, construyó el primer vinoducto aéreo en el mundo, entre la bodega y la planta fraccionadora.

Este conducto de 1.700 m de largo y 5 cm de diámetro permitió el traslado de 100.000 l/h de vino. Años más tarde, Giol vendió sus propiedades al Banco Español y regresó a Italia, donde falleció en 1936. Las acciones de la sociedad anónima fueron adquiridas por el Estado.

La casa que se visita fue mandada a construir entre 1908 y 1910 por uno de los socios de la empresa, Gerónimo Bautista Gargantini. Fue proyectada por el arquitecto boloñés Emanuel Mignani y construida por la empresa Ciancio Mignani. Es una villa italiana de dos pisos estilo Liberty, organizada con un gran hall central. Está construida con tecnología de hierro y ladrillo, y completada con modernas instalaciones de agua, electricidad y calefacción.

Tiene cuidados detalles en su ornamentación interior y exterior, donde destacan los trabajos en hierro de barandas y rejas. Desde todo punto de vista resultó pionera en la arquitectura de Mendoza.

Del otro lado del jardín se encuentra la casa que perteneció al segundo socio de la empresa, Juan Giol, aún sin restaurar y con un pequeño ecomuseo. Es igualmente bella, aunque distinta. Un amplio parque rodea ambas mansiones separándolas de las áreas urbanizadas, que otrora fueron inmensas viñas.

A la derecha del casco de la finca se encuentra la bodega que fue núcleo de una poderosísima industria, con más cuerpos y viñedos en el área vecina. Gracias a al ferrocarril extendió su radio de comercialización a Buenos Aires.

Entre 1954 y 1988, Bodegas y Viñedos Giol fue una empresa estatal, reguladora del mercado de producción vitivinícola argentino. Hoy constituye una cooperativa.

 

Continuando al norte por la calle Pedro Vázquez llegará a las Bodegas López

 

Bodegas López

 

Esta tradicional empresa familiar, especializada en vinos finos, tintos y blancos, tiene gran reconocimiento internacional. En 1934 incorporó también la industria olivícola, produciendo hoy excelentes aceites con moderna tecnología italiana. La empresa fue creada en 1886 por Don José López Rivas, un inmigrante andaluz. Comenzó como viñatero, comercializando uva en Buenos Aires, mercado que luego consolidó con sus vinos de alta calidad.

 

Para regresar a Mendoza continúe por Padre Vázquez hasta la calle Uriburu. Allí doble a la izquierda y, en Carril Maza, gire a la derecha hasta llegar a Carril Rodríguez Peña.

Finalmente, gire a la derecha para empalmar con la Av. Acceso Sur (RN40), que lleva a la ciudad de Mendoza. Esta ruta ofrece el mejor panorama de extensísimos paños de viñedos, enmarcados por la imponente precordillera.

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