Plaza 25 de Mayo

 

Este activo centro ha mantenido desde su origen la calidad de corazón de la ciudad, adaptándose a través del tiempo a los cambios de la vida urbana.

Profusamente arbolada y fresca, hoy es un delicioso oasis, a cuyo alrededor se encuentran los principales edificios, y varios restaurantes y cafés que la llenan de vitalidad provinciana, simpática y acogedora.

Fue el sitio escogido para la Plaza Mayor por el conquistador Juan Ramírez de Velasco, quien realizó aquí la ceremonia fundacional, el 20 de mayo de 1591. Acompañado por su comitiva, dio la vuelta por su perímetro recién marcado, agitando el estandarte real. Se apeó del, caballo y gritó : “España, España, España, y estas provincias y ciudad de todos santos de la Nueva Rioxa , pot el católico rey don Felipe ...” . Luego, clavó el árbol de la justicia real y tomo posesión de la ciudad en nombre de Su Malestad; nombró alcaldes y regidores, y les tomó juramento. Finalmente se celebró una mesa en el solar destinado a iglesia matriz.

Durante la Colonia , la plaza fue un espacio abierto y sin árboles, en donde tenían lugar ceremonias cívicas, militares, religiosas y comerciales. La más importante (vigente hasta hoy) es la del Tinkunacu (31 de diciembre al mediodía, frente a la catedral), un tradicional encuentre de las imágenes de San Nicolás de Bari y el Niño AIcalde, En medio de cánticos en español y en quechua. se rememora el histórico episodio de la pacificación de los indígenas por San Francisco Solano, de 1593.

En 1894, después del terremoto que destruyó la ciudad, este sitio fue escogido otra vez como centro urbano, reconstruyéndose en las siguientes décadas las sedes de sus principales instituciones.

A principios de siglo fue transformada en una plaza arbolada, según la costumbre en boga en otras ciudades. Tuvo un quiosco de música, donde la banda interpretaba deliciosos valses, fragmentos de operetas y aires criollos durante las retretas dominicales. Esta agradable costumbre aún persiste los domingos de verano por la noche.