Los sacerdotes José Cataldino y Simón Masceta fundaron en la región del Guayrá (Brasil), en 1610, la reducción de San Ignacio Mini, junto a otras que, en 1631, fueron asediadas en forma constante por los bandeirantes o mamelucos (cazadores portugueses de esclavos).
Solo los pueblos de San Ignacio y Nuestra Señora de Loreto se salvaron de los ataques y en 1632 emigraron y se establecieron a orillas del río Yabebirí, en la actual provincia argentina de Misiones.San Ignacio Mini se estableció en 1696 en el sitio donde hoy están las ruinas.
Al igual que las demás reducciones, los paraguayos la destruyeron en 1817. Las ruinas fueron restauradas en forma total en la década de 1940, situación que permite apreciar hoy, con notable exactitud, el trazado urbano de la reducción.
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