Las Misiones Jesuítico Guaraníes fueron una experiencia social, cultural y religiosa única en su tipo. Se desarrollaron en pleno corazón de la Cuenca del Plata, en un área que involucró a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, entre los años 1609 y 1818. Fue uno de los más impactantes episodios de la historia de la Humanidad , protagonizada por pueblos originarios y la Compañía de Jesús |
Las Misiones Jesuítico Guaraníes, una experiencia social, cultural y religiosa única en su tipo, se desarrollaron en pleno corazón de la Cuenca del Plata, en un área que involucró a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, entre los años 1609 y 1818. Fue uno de los más impactantes episodios de la historia de la Humanidad , protagonizada por pueblos originarios y la Compañía de Jesús. Fueron 30 pueblos organizados que despertaron admiración y asombro entre quienes profesaban las utopías, pero también sospechas, en quienes detentaban el poder político. Estos lograron desacreditar a la Compañía hasta que el rey Carlos III firmo la expulsión de los jesuitas de todos los dominios españoles. Abandonadas a su suerte, en 1767, y destruidas por las invasiones portuguesas y paraguayas entre 1816 y 1819, además del saqueo que sufrió a principios del siglo XX, durante el asentamiento de las primeras corrientes de inmigrantes, de las reducciones quedo el ejemplo de una experiencia civilizadora inédita en todo el mundo, la riqueza arqueológica de sus ruinas y vestigios, la expresión urbanística del trazado de los pueblos, la historia contada en museos, centro de cultura y universidades; la toponimia vigente aun en el paisaje; restos, hechos y vivencias que integrados al espacio actual del MERCOSUR forman el Circuito Internacional de las Ruinas Jesuíticas. Desde mediados del siglo XVI y por casi cien años, las reducciones Jesuítico Guaraníes se consolidaron y expandieron gracias a un crecimiento demográfico que supero el rigor de epidemias y movilizaciones militares. Llegaron así, de 28.714 habitantes en 1647, a los 141.182 en el año 1732. Para 1768, los 30 pueblos contenían una población cercana a las 90 mil personas, para después descender a los niveles mínimos en la primera década del siglo XIX, cuando también comenzó su extinción. |
En su apogeo la Provincia Jesuítica de Misiones comprendió a un total de 30 reducciones de indios guaraníes. Estaban ubicadas 7 en Brasil , 8 en Paaguay y 15 en Argentina de los cuales 12 estaban en el territorio de Misiones.
La monolítica unidad territorial, cultural y étnica, que fue característica de Misiones, hizo crisis con el advenimiento de la expulsión de la Compañía de Jesús y luego con los movimientos revolucionarios nacionales, en los primeros años del siglo XIX. La inevitable desintegración del sistema ideado y consolidado pacientemente por los Padres de la Compañía desde los inicios del siglo XVIII, no tuvo grandes tiempos de espera. El epílogo fue dramático y en algunos aspectos violento. La renombrada «República Jesuítica» territorialmente quedó fracturada y sus amplios territorios fagocitados por tres Estados Nacionales: Argentina, Brasil y Paraguay. Desintegración territorial, despoblación, desorganización política, institucional y administrativa, fueron los factores decisivos que arrastraron a los pueblos al estado de ruina arquitectónica y urbana. En el caso de los quince pueblos comprendidos en el actual territorio argentino se agregó otro factor: el de la despiadada violencia conque fueron destruidos e incendiados por las fuerzas invasoras paraguayas y portuguesas en el año 1817. En cambio, los pueblos comprendidos en los territorios del Paraguay y del Brasil prolongaron su agónica extinción algunos años más. Los treinta pueblos jesuíticos durante los siglos XVII y XVIII conformaron no sólo un ámbito territorial definido, sino también un sistema integrado en el orden económico y político-administrativo. La extinción de aquella realidad histórica no fue absoluta. Como todo hecho histórico, dejó significativas huellas, algunas tangibles y otras intangibles |