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Región de las Sierras Pampeanas
Cascada en la Cumbrecita

 

 

 

Cerro en San Luis

 

 

 

Potrero de los  Funes en San Luis

 

 

 

Arroyo en la  montañas de Córdoba

 

 

 

Cascada en cerro Champaqui en Córdoba

 

 

 

Capilla del Monte
 
Esta región se ubica en el centro-oeste del país, limitada por las regiones del Noroeste, Chaqueña, Pampeana y Cuyana. Estructuralmente comprende el área de las sierras Pampeanas, aunque se incluye en esta región al sistema de Famatina (varíscico). Como subregiones pueden distinguirse l) las sierras; 2) las planicies y 3) los oasis pobres.

Las sierras vinculadas al macizo de Brasilia, plegadas en el paleozoico, fueron sometidas a una intensa erosión que las transformó en penillanuras, afectadas luego por la orogenia andina que las fracturó en bloques, de los cuales unos fueron elevados (sierras) y otros hundidos (campos). Las sierras están orientadas de Norte a Sur, presentando su ladera oriental un suave declive (falda), en tanto que la occidental cae abruptamente (cuesta); los extremos que se hunden en la planicie circundante constituyen las puntas y la línes de contacto con el llano, la costa.

Las planicies se interponen entre los cordones serranos, las del Norte están situadas a mayor altura sobre el nivel del mar (2.300 m) y presentan forma de bolsones o valles circulares o alargados; en la superficie de la planicie se distingue un sector contiguo a la sierra, en el que se depositan arenas y guijarros, al que se denomina campo. Si se trata de una cuenca cerrada con el fondo chato, se origina una salina bordeada por un barreal o una ciénaga; los más importantes son el valle de Santa Maria, el campo de Andalgalá, el de Talampaya y el bolsón de Chilecito.

La región de los Llanos se caracteriza por la facilidad de las comunicaciones con la zona pampeana y por su escasa altitud. Las depresiones alojan dilatadas salinas como Pampa de las Salinas y Salinas Grandes. En las sierras de Córdoba predominan las pampas, planicies elevadas que se encuentran en las cumbres y en las que aparece el material granítico.

La conformación del relieve incide sobre las condiciones climáticas, y aunque toda la región está sometida a los vientos estivales húmedos del Noreste, la distribución de las precipitaciones difiere notablemente, siendo el sistema del Aconquija la zona más favorecida, con lluvias superiores a 1.500 mm, presenta cumbres nevadas; numerosos ríos bajan de sus cerros que llevan sus aguas al Salí o Dulce.

Hacia el Sur y el Oeste las precipitaciones disminuyen hasta presentar en los campos condiciones de desierto, manifestadas en las salinas y una red de drenaje sin salida al mar. Las temperaturas varían con la altura y la orientación: en los llanos y campos los veranos son muy cálidos, con grandes amplitudes térmicas diarias; en los valles altos las variaciones son menos sensibles y los veranos más suaves. La atmósfera es seca y diáfana y las precipitaciones menores a los 300 mm, pero estas condiciones desaparecen en los faldeos de las sierras orientales.

La vegetación presenta caracteres acordes con las lluvias: en las sierras de Tucumán se desarrolla la selva serrana, hacia el Sur en zonas más secas, las faldas presentan montes predominantemente de algarrobo mientras que en las cuestas suele faltar la vegetación. Las palmas y cactáceas predominan en grandes extensiones, encontrándose formaciones puras de cardones. En los valles interiores, la existencia del hombre depende del agua, si es abundante en superficie y el suelo irrigable, surgen los oasis de cultivo; en caso contrario, los puestos de pastores.

Pueden distinguirse así tres zonas: la franja occidental, de sequedad extrema, en la que la agricultura carece de importancia y predominan la ganadería extensiva y las explotaciones mineras.

La franja central, más favorecida por las lluvias, dispone de numerosas represas y diques; abundan los oasis agrícolas de diversas dimensiones entre los que se destacan: Andalgalá, Catamarca, Chilecito y Arauco. Los cultivos son de gran rendimiento especialmente hortalizas, frutales, olivos y vid. El monte proporciona maderas y leña y en las zonas no cultivables se practica la ganadería extensiva. Es importante también la explotación minera, sobresaliendo los distritos de Famatina y Andalgalá.

La tercera franja es la más favorecida por las precipitaciones por lo que dispone de ríos más caudalosos en los que se ubican diques de mayores dimensiones (San Roque, Cruz del Eje, Río Tercero). Las planicies de piedesierra, que se confunden con la Pampa alta, disponen de mayores precipitaciones, pero dependen de las sierras que las proveen del agua necesaria para sus cultivos. En esta zona de contacto surgieron las poblaciones más importantes donde se practica la agricultura intensiva, la ganadería auxiliada con praderas artificiales, la explotación minera y presenta un gran desarrollo la actividad industrial y turística