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Destreza criolla entre la Doma y la Jineteada
Estancias de San Antonio de Areco

 

 

Estancia de Güiraldes en San Antonio de Areco

 

 

San Antonio de Areco

 

 

San Antonio de Areco
 
Tan antigua como la colonización del país, la doma de caballos requirió de la habilidad y el coraje del hombre de campo. con los años, lo que fue un trabajo cotidiano paso a formar' parte de los vistosos espectáculos folklóricos.
 

La jineteada de potros comenzó a ser un entretenimiento campero de día domingo, de ese carácter pasó a una suerte de competencia entice 'habilidosos capaces en eso de montar caballos "sin preguntar pelos ni marca " .
Así se fue desarrollando de en tretenimiento casero a cotejo semideportivo, y de ahí, alguien encontró la veta y devino jineteada espectáculo, organizada, como empresa rentable.
Cuenta en su versión moderna con la habilidad del jinete para mantenerse unos segundos (que pueden, en algunos ca sos, llegar al minuto) sobre el lomo de ca ballos a los que se llama reservados muchas veces sin conocer el significado y el origen de tal denominación.
En las estancias de las eras .década del si o pasado, en regí es donde el ca ballo y el terreno eran apropiados para las destrezas, se acostumbraba tener algunos caballos mal amansados o ariscos por naturaleza, que no servían para el trabajo. No eran chúcaros sin domar, sino mañeros, resabiados, como se los solía llamar. Con el tiempo, la destreza pasó a ser com petencia remunerada o premiada, prime ro, para agasajar a visitantes distinguidos; después, parte de los programas de feste jos de fiestas patrias o patronales.
Y en la década, del 60 ya existían "empresarios" que tenían sus manadas de reservados.
Por su condición de indócil, el reservado nunca pudo integrar una tropilla. No es un animal de trabajo como lo son los caballos de tropilla, que el gaucho cambia durante sus tareas.
Como espectáculo, las jineteadas tuvieron su auge; eran la fiesta obligada de los días festivos en los pueblos de campaña, ya no sólo de la provincia de Buenos Aires sino que se extendió a casi todo el país. ,Y así llegaron los "montadores" netamente profesionales, desvirtuándose lo que comenzó siendo un entretenimiento de domingo en la estancia.

Como resultado, hoy, alrededor de los campos de doma se origina un movimiento calmo, sin mayor algarabía.
La jineteada, pese a ser la deformación de una auténtica destreza campera, ha tomado carácter nacional, adosándose la música y las canciones folklóricas.
Cuando se inauguró el Parque Criollo "Ricardo Güiraldes",en San Antonio de Areco, además de corridas a la sortija y carreras cuadreras, se organizaron jineteadas con caballos de estancias, de que se reservaban para probar al forastero con prestigio de jinete.
El auténtico conocedor de esta destreza criolla tiene sabido en qué consiste ese proceso de hacer de un potro un caballo de trabajo.
En su obra, el poeta Hernández describe lo que es la prehistoria de la jineteada, y si bien no aborrece de ella, habida cuenta del rigor desmedido empleado con el noble caballo en un afán por lucirse, acepta y describe el trabajo de amansarlo, reconociendo la participación del aborigen en la doma .

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