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Historia
Wichis a principios del siglo XX
 
Wichis a principios del siglo XX
 
Primeros pobladores de Formosa
 
Pueblo Wichi en laactualudad
 

La historia de la provincia de Formosa es breve comparándola con otras provincias argentinas. La capital comienza a organizarse y poblar su territorio de manera sostenida unos cien años después de su fundación. Formosa fue parte integrante de la primera gobernación del Chaco. La voz Guaycurú con que se denominó a los primeros pobladores, de origen guaraní, servía para identificar el conjunto de tribus belicosas que se hallaban en la región occidental de los ríos Paraná y Paraguay. Las tribus chaqueñas que habitaban la región pertenecían a diferentes orígenes lingüísticos y su economía consistía en la caza y la recolección de frutos. Los colonizadores españoles se encontraron con los Abipones y los hostiles canoeros Payaguás, quienes se resistieron a la conquista española hasta el último tercio del siglo XVIII. Los Tobas se situaban en el interior del área. Los pacíficos Matacos y los Chiriguanos, se hallaban en el centro de la provincia. Para estos aborígenes se levantaron en la costa algunas misiones que significaron, entre otras cosas, los primeros contactos más o menos permanentes entre ellos y las poblaciones criollas del Paraguay. Los jesuitas levantaron en el paraje de La Herradura, misiones de aborígenes Abipones en los años 1763 y de aborígenes mocobíes en Remolinos. Los Tobas se ubicaban sobre Naranjay. Ninguna de estas misiones llegó a consolidarse y permanecer. Los fuertes ubicados en Formosa se ubican de norte a sur, los mismos son Santa Elena, Monte Claro, Orange y Formosa. Se construyeron alrededor del año 1817. En 1848 se los desmanteló por no servir al propósito inicial, dejando sus ruinas como fiel testimonio de la historia pasada.

La región quedó aislada sin otros hechos remarcables que la ocasional explotación de sus montes o la visualización de humaredas que indicaban la presencia de las tribus en movimiento. Años más tarde, la guerra con el Paraguay (1865-1870) marcó el punto inicial para establecer claramente los límites en la región del Chaco. Argentina ocupó la Villa Occidental a fines de 1869, al frente de Asunción. El presidente Sarmiento creó el 31 de enero de 1872 el Territorio Nacional del Chaco, que fue posteriormente organizado por Ley 576 de ese mismo año. Este territorio comprendió toda la región que se extendía desde el arroyo del Rey en Santa Fe hacia el norte. En la misma región se distinguían los tres Chacos: el austral al sur del Bermejo, el central entre éste y el Pilcomayo, y el boreal al norte de este último río. La sede de las autoridades se estableció en Villa Occidental. Como consecuencia de los tratados de 1876 que establecieron la paz definitiva entre Argentina y Paraguay, quedó delimitada también la cuestión de límites en lo que al Chaco se refiere. En tal sentido Paraguay reconoció la jurisdicción argentina al sur del Pilcomayo y la Argentina renunció a las tierras ubicadas entre el río Verde y Bahía, mientras que la porción restante del Chaco Boreal fue sometida al arbitraje.

El mismo fue decidido por el presidente de los Estados Unidos, Rutherford B. Hayes, quien, basándose en los respectivos alegatos, pronunció su fallo favorable al Paraguay en noviembre de 1878. Como consecuencia de ello, el gobierno argentino desocupó la Villa Occidental e indicó al gobernador del Chaco, coronel Lucio V. Mansilla la necesidad de buscar otro asiento para las autoridades del territorio. A su vez se estableció la entrega de la Villa a las autoridades paraguayas para el 14 de mayo de 1879, lo cual suponía un plazo de aproximadamente seis meses para resolver el problema.

El gobernador Mansilla escribió al ministro Laspiur proponiéndole la ocupación de Formosa, comunicándole las ventajas de ese sitio, su proximidad a Villa Franca y Villa Oliva y la corta distancia que lo separaba de Asunción y de Corrientes. El nombre de Formosa se utilizaba ya en las primeras expediciones que remontaron el río Paraguay en busca de la famosa "Sierra del Plata", denominando con el nombre de "Vuelta Fermosa" o "Vuelta la Fermosa", a la curva que hace el río frente a esta ciudad. Las expediciones españolas que cruzaron este río admiraban las curvas pronunciadas del mismo.

Fontana ocupó el sitio de Formosa el 8 de abril de 1879. Luego se ocupó del traslado de los pobladores de Villa Occidental y de su entrega formal al Paraguay el 14 de mayo de 1879. Durante el período anterior a la fundación de la Villa, gobernaron el Territorio Nacional del Chaco Julio de Vedia (1872-1875); Napoleón Uriburu (1876-1877); Pantaleón Gómez (1877-1878), Lucio V. Mansilla (1878-1879) e Ignacio Fotheringham (1883-1884) En ese período inicial tuvo lugar la llegada de misiones franciscanas. Por otra parte el territorio del Chaco vio ampliadas las comunicaciones fluviales por el Paraná, el Paraguay y el Bermejo y se inició además el servicio de correos, la línea telegráfica y la apertura de caminos.

Se arraigaron firmemente colonias agrícolas en el norte santafesino, tales como Reconquista (1878), Avellaneda (1879) y más al norte Resistencia (1878), agregándose a las mismas, en 1879, Formosa. La conquista militar en gran escala fue emprendida por el ministro Victorica a fines de 1884. Como consecuencia de ella se pudo trazar una nueva línea de fortines en el Bermejo, fundar tres pueblos cerca de su ribera y lograr la evacuación de una amplia extensión de tierras por parte de las tribus más belicosas. Con ello el Chaco quedó momentáneamente pacificado, aunque no con la eficacia y permanencia que se supuso en aquella oportunidad. El 16 de octubre de 1884, se concretó la ley 1532 de territorios Nacionales, por medio de la cual el gobierno nacional resuelve dividir el territorio Nacional en nueve jurisdicciones, se fijaron los límites geográficos y las atribuciones de sus autoridades y jueces. El primer territorio nacional del Chaco, cuya división había sido advertida ya como necesaria en 1882 por Bernardo de Irigoyen quedó en esa oportunidad fraccionado en dos gobernaciones diferentes: la del Chaco y la de Formosa, separadas por el río Bermejo. Sus capitales se asentaron en los pueblos de Resistencia y Formosa respectivamente.

Entre los primeros colonos llegados se encuentran los misioneros, exploradores, funcionarios y pobladores, quiénes en forma conjunta marcaron los inicios de la vida social, económica y cultural de la región, influenciando sobre las costumbres de sus primeros habitantes con las traídas desde otras fronteras. Los exploradores y viajeros también contribuyeron a su modo al conocimiento de las riquezas potenciales del territorio y sus vías fluviales. A los viajes de Crevaux (1882), Solá (1883), Ibarreta (1883) y Fielberg (1884), sucedió poco después el interés por el Pilcomayo, reconocido por Olaf. F. Storm (1890), Ramón Lista (1897), Enrique Ibarreta (1898) y José Montero (1899).
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