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Mochila realizada por los indigenas
 
Wichis a principios siglo XX
 
Wichis a principios siglo XX
 
Pueblo Wichi en la actualidad
 
Evolución y Distribución Geográfica
 

La corriente colonizadora de la región nordeste de Argentina que incluye las provincias de Formosa, Corrientes, Chaco y Misiones, es más reciente que en otras provincias, especialmente todo el este misionero y el centro y oeste de Chaco y Formosa.

A partir de 1885, y luego del sometimiento de los indígenas al culminar la Guerra de la Triple Alianza, comenzó a colonizarse el territorio de la actual provincia de Formosa. Esta fue declarada Provincia en 1958, y obtuvo los mayores picos de crecimiento entre 1914 y 1947 coincidiendo con la colonización de su territorio y la construcción del ferrocarril. En 1947 la población de la provincia alcanzaba algo más de 100.000 habitantes; alrededor de 200.000 a fines de la década del 60, y 300.000 a comienzos de los 80. Según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2001, su población asciende a 486.559 habitantes, ubicándose en el 16º distrito del mapa de población argentina. La densidad media de la población de la Provincia creció notablemente, la población entre 1960 y 2001 pasó de 2,5 hab./km2 a 6,75 hab./km2.
En 2001, los departamentos del litoral abarcaban el 60 % de la población formoseña, casi exclusivamente explicada por la población de las ciudades de Formosa y Clorinda. El departamento de Formosa por sí sólo concentra el 40 % de la población provincial, seguido del departamento de Pilcomayo con el 16,6%. Los departamentos del centro de la Provincia retienen sólo el 34 % de la población provincial, destacándose Patiño (16,8 %) y Pirané, (14,4 %). Por su parte, los departamentos del oeste poseen el 6 % de la población. El aumento de población por localidades es el principal motor de crecimiento de la población. El nivel de urbanización de la Provincia pasó de 55,7 % en 1980 al 70,5 % en 1991.
Respecto de la educación, en la provincia de Formosa se cumple en todos los niveles. Los niños aborígenes también cuentan con apoyo escolar, en estos casos los docentes tienen apoyo de un auxiliar aborigen. En la Universidad de Formosa se dictan las carreras de: Enfermería, Licenciatura en Administración Pública, Técnico en Administración Cooperativa, Ingeniería Forestal; los profesorados en: Letras, Psicopedagogía, Educación Diferenciada, Historia, Geografía, Biología, Matemática, Cosmografía, Química, Física, Merceología, y Técnico Hidrólogo.

 
Población Aborigen en la actualidad
 

Tres etnias existen actualmente en la provincia de Formosa, los Tobas, los Pilagás, y los Wichi. Comprenden alrededor de 30.000 personas asentadas en todo el territorio formoseño que trabajan en obrajes, aserraderos, ladrillerías, carbonerías, se dedican a la agricultura y a la fabricación de artesanías tradicionales.
El ICA es un Instituto de Comunidades Aborígenes que representa los intereses de los aborígenes en Formosa. La Casa de Formosa, desarrolla dentro del área de cultura un programa de apoyo con talleres con el fin de promocionar la cultura indígena de Formosa en el medio educativo. Cada etnia está representada por un Director, elegido por miembros de su propia comunidad, además de un Presidente, designado por el Poder Ejecutivo Provincial. Conviven en la provincia dos grandes familias lingüísticas, Mataco-Mataguayo y Guaycurú, que forman tres etnias diferentes que poseen tres lenguas distintas.
Cuando llegaron los españoles al Gran Chaco, tenían su hábitat en la región los Guaycurúes y los Matacos-Mataguayos. El grupo de los Guaycurúes, incluía a los Abipones, los Biguáes, los Payagás, los Mocovíes, los Tobas y los Pilagá. De éste grupo actualmente solo quedan muy pocos Mocovíes en las Provincia del Chaco y norte de Santa Fe; sobreviven Tobas en el Chaco y Formosa y Pilagás en Formosa. Del grupo Matacos Mataguayos, aun viven en las provincias de Salta, Chaco y Formosa los Matacos o Wichi. La etnia Wichi, incorrectamente llamados Matacos, está conformada según el INDEC por aproximadamente 16.850 individuos, distribuidos en cinco departamentos: Ramón Lista, Matacos, Bermejo, Patiño y Pilagá. De éstos, es Ramón Lista el que cuenta con mayor porcentaje de población indígena, ya que más del 75 % de la población tiene dicho origen.
En la actualidad existen alrededor de 110 comunidades, 32 de ellos corresponden al grupo Toba y se encuentran en la zona este de la Provincia, la región que va desde el límite con el Río Paraguay hasta una línea imaginaria que une los Ríos Bermejo y Pilcomayo, pasando por Pozo del Tigre.
La región Central es ocupada por los Pilagá y comprende unas 15 comunidades. Es una pequeña franja que va desde Pozo del Tigre a Las Lomitas y Fortín Soledad en la misma dirección desde la Ruta 81 al Pilcomayo. El resto de la Provincia, está ocupada por los Wichí que es el grupo más numeroso, distribuidos en 63 comunidades. La excepción son unas pocas comunidades Tobas que fueron trasladadas hace mucho tiempo por una misión religiosa en la zona habitada por los Wichí (Matacos). Esto hace que esta distribución sea casi perfecta. Esta comunidades Tobas están ubicadas al Norte de Ingeniero Juárez y son los siguientes: Vaca Perdida, La Rinconada, El Quebrachito, Tres Yuchanes, Pozo Ramón, El Churcal, La Brea y La Madrugada.
Los Guaycurúes, según Canals Frau, conforman un pueblo de origen patagónico perteneciente a la rama de los pámpidos. Ibarra Grasso dice que esos elementos culturales bien podrían haberse introducido por el Oeste, es decir por la Cordillera y en este caso sería una influencia Andina. En cuanto al segundo grupo, el de los Matacos Mataguayos, son pueblos de origen amazónico, de los cuales en territorio Argentino solo viven los Wichi, Es decir que los tres grupos más importantes por el número de habitantes que encontramos en la actualidad en la Provincia de Formosa son los Wichí (Matacos), los Tobas y los Pilagá.

 
Influencia Cultural Guaranítica
 
Costumbres del pasado y del presente
 
El área comprendida entre los ríos Paraguay y la ciudad de Fontana, comprende habitantes que además del castellano hablan la lengua guaraní y participan de la cultura guaraní a través de costumbres que rigen la vida cotidiana. Desde la localidad de Las Lomitas hasta el límite con Salta hay una gran influencia de la tonada característica. Existe una zona donde convergen los distintos estilos de expresión.
 
Vivienda de los aborígenes
 
Las viviendas de los pilagá eran grandes chozas en cuyo interior vivían familias de hasta treinta o cuarenta integrantes, que eran construidas con tres o cuatro horcones principales y luego eran recubiertas de ramas y gramíneas que eran renovadas periódicamente. En el interior de la choza se extendían unos cueros en el suelo, sobre los que dormían. Los grupos aborígenes que vivían en las cercanías de las poblaciones de blancos, cambiaban sus chozas por casas de adobe o palma que se situaban en semicírculo, con un patio común donde se desarrollaban todas las actividades cotidianas. Dentro de la distribución circular, la casa de los padres se hallaba en el centro y los hijos formaban su nuevo hogar al costado de la de sus padres. La evolución sufrida por las viviendas, comprendió diferentes etapas. La primera fue la vivienda circular de ramas ya descritas, la otra etapa pasa a ser cuadrada lo que permite que sus moradores puedan moverse dentro de ellas erguidos. El techo de esta vivienda era de empalizada con tierra encima y las paredes seguían siendo de ramas. En la siguiente etapa se utilizó el adobe y consistió en la construcción de una habitación y una especie de galería donde se desarrollaba la mayor parte de la vida cotidiana.
 
La familia
 
La constitución básica de la familia es monogámica, aunque hay casos de poligamia y adulterio. Los aborígenes sienten un gran amor por sus hijos. Cada familia tiene varios hijos, y la mortalidad infantil es alta.
 
La vestimenta
 
La vestimenta tradicional se dejó de usar. Actualmente se puede llegar a observar la utilización del mocasín de cuero crudo. Durante la ceremonia en la colonia La Primavera se llega a usar adornos con plumas, en forma de vinchas o adornos en los tobillos. La vestimenta corriente de los aborígenes en la actualidad, es la que pueden adquirir al más bajo precio en los negocios cercanos, o las que le dan, o las que cambian por sus artesanías en las poblaciones próximas a su hábitat. Los niños muchas veces van desnudos o vestidos a medias y casi siempre descalzos. A las mujeres les gusta adornarse con fantasías de colores brillantes, aros, pulseras, collares, casi siempre de plástico.
 
Artesanía etnográfica de Formosa
 
La artesanía es parte fundamental de la cultura aborigen. Entre las más importantes se destacan el tejido, la alfarería, la cestería y la madera.
 
Tejido
 
El tejido puede realizarse con lana o fibra vegetal. Esta última comprende materiales con algodón o chaguar. La lana preferida por los guaycurúes es hilada a mano con el huso, luego la tiñen. Si la artesana es una guaycurú seguramente elegirá colores vibrantes y la pieza tendrá figuras zoomorfas y antropomorfas. Si es Wichi se inclinará por los colores marrones en sus distintas tonalidades o elegirá la lana sin teñir y seleccionará de acuerdo al color de la oveja formando figuras geométricas en el diseño de la pieza. Los mismos consisten en mantas, ponchos, tapices, bolsos y alfombras hechas en el telar vertical. El algodón es poco utilizado y lo hacen con el mismo procedimiento que la lana, en la mayoría de los casos lo mezclan con la lana.
 
El Chaguar
 
Los Wichí son los artesanos más dedicados al tejido vegetal. Esta fibra lleva un largo proceso de preparación desde su estado vegetal hasta la transformación de la pieza acabada. El chaguar es una especie bromeliácea que se desarrolla especialmente en la región oeste de Formosa. El artesano corta la planta al ras de la tierra, ata las hojas en forma de mazo y la carga en sus espaldas sujetándolas con una cuerda que pasa por la frente. Así traslada la materia prima hasta su rancho para luego proseguir al tejido. La hoja tiene espinas en la punta y a los costados, es carnosa y está cubierta por una membrana muy fina. El primer proceso es quitarle la espina del extremo superior valiéndose de las uñas y luego con ayuda del pie que le sirve de sostén, extraen la membrana que recubre la hoja dejando la fibra al descubierto. Luego se hace un proceso de maceración casera mojándola constantemente y machacándola sobre un trozo de madera hasta que la fibra haya quedado limpia de la mucosidad propia de savia de las hojas carnosas. Luego se procede a colgar las fibras al viento y al sol para que se sequen. Se pasa entonces al hilado, el mismo se hace por retorción, utilizando ceniza que se colocan en la pierna, con una mano los artesanos frotan la fibra sobre la ceniza y con la otra retuercen el hilo. La ceniza cumple dos funciones, una de decolorar la fibra y la otra de lubricante para la pierna, cumplido esto viene el teñido, el mismo se lo consigue con resinas vegetales, logrando una rica gama de colores. Para el teñido se puede utilizar el quimil que es una planta de la zona, otra utilizando lodo en estado de putrefacción por la incorporación de materia orgánica vegetal. Se mezcla la fibra teñida en ese lodo y se deja secar. Recién en ese momento el artesano cuenta con el hilo terminado como para comenzar a tejer. Si la pieza a realizar es una yica el tejido es de red, para ello se utilizan dos palitos que cavan en la tierra y cuya distancia de uno al otro es el ancho que el artesano desee otorgarle a la pieza. Con el chaguar se confeccionan también Kanatek (chalecos), sikiat (cunas), tapa rabos y red de pesca entre otros.
 
La alfarería
 
Por medio de dicha actividad se confeccionan botijones y cántaros que sirven para el transporte de agua. Los botijones son de forma oval con pico pequeño y sin base para apoyar, ya que son colocados en pequeños orificios sobre la tierra para que el agua permanezca fresca. Tienen orificios y canaletas de suspensión por donde se pasa una cuerda de chaguar que sirve de sostén y es transportado sobre la espalda suspendido en la frente. La limpieza de la arcilla se hace en seco, primero se la muele en un mortero mezclándolas con restos de otras piezas rotas, luego se lo pasa por un sedaso hecho de tejido de chaguar, para posteriormente ir agregándole el agua hasta lograr la humedad adecuada. Esta pasta es amasada constantemente, y se comienza la fabricación de la pieza levantándola por el sistema de enchorizado. Cuando está terminada se deja secar para proceder posteriormente a la cocción de la misma. Para la cocción se prefiere el estiércol de vaca; se hace un pequeño hoyo en la tierra, se coloca una capa de estiércol entre cada pieza y luego se los tapa con el mismo material, y se le prende fuego. Las horas de cocción que se necesitan depende del tamaño de la pieza, pero normalmente oscila entre dos a cuatro horas.
 
La cestería
 

Las materias primas que se utilizan son totora, palma, carandillo y paja brava. Todos estos materiales son de fácil recolección en la zona. En el caso de la totora y palma, la pieza se hace con un molde que le da forma. Se comienza por la base y se termina en la boca. Para el carandillo y la paja brava no hace falta molde y también se comienza por la base y desde allí se levanta la pieza, por el método de espiral, cociéndola con un hilo del mismo material. Hacen canastos de distintos modelos, cuadrados, redondos, chatos, con tapas o sin ellas, paneras, cestitos, etc. La cestería encuentra sus mejores artesanos entre los guaycurúes y solamente con el carandillo y en muy contados casos trabajan los Wichi.

 
La madera
 
Este es el único caso en que el artesano es exclusivamente el hombre. En la cestería pueden ser indistintamente el hombre o la mujer, aunque es más frecuente que sea la mujer. Así como la mujer plasma en el tejido las figuras zoomorfas o antropomorfas, el hombre lo hace en la madera. Los Wichi trabajan el palo santo que es una madera dura muy perfumada, con la que fabrican estatuillas de pequeños animales, bateas, jarros, morteros, cubiertos, etc. Las herramientas son muy simples ya que consisten en machetes, cuchillos y serruchos. Hay elementos artesanales entre los aborígenes de Formosa, como por ejemplo el trabajo con conchillas, con los que hacen pulseras o collares; los yesqueros hechos con colas de quirquinchos o las miniaturas hechas de madera o alfarería.
 
La música, la danza y el canto
 
Las danzas son rituales ya que los ejecutan para festejar una buena cosecha, o, pueden ser danzas de iniciación de la niña que pasa a ser mujer. La danza está íntimamente ligada a la naturaleza ya que en ella imitan a los animales. Es conocida la danza del caracol en la que se imitan las vueltas del animal en su caparazón, tomados de la mano, con los brazos entrelazados por la espalda van formando círculos que se cierran y se abren acompañándose con cantos de alabanzas al animal que representan. La danza del sapo es una alabanza a la reproducción y son una serie de canciones y bailes en la que el enamorado trata de conquistar a las niñas casaderas. La danza de iniciación la interpretan las mujeres grandes del grupo para festejarle a la niña que recibió por primera vez la menstruación; se acompañan con un instrumento consistente en una tacuara, de la que cuelgan uñas de ñandú y pezuñitas de guazuncho. Forman una rueda alrededor de la tacuara a la que todas toman y giran levantándola y golpeándola acompasadamente para obtener un rasguido armonioso. Esta danza se acompaña con cantos. Para los grupos aborígenes el canto es muy importante y muchas veces lo hacen a capela. En el caso que se acompañen con instrumentos musicales, los más comunes son los siguientes: el Cataquí o bombo de alfarería y parche de chivo o guazuncho con agua en su interior, el violín hecho con una lata y cuerdas de cerda de caballo. El arco con cuerda consiste en dos pequeños arcos entrelazados con una cuerda de cerda de caballo la misma es mojada saliva, se apoya el extremo de uno de los arcos en la boca que le sirve de caja de resonancia y con el otro arco se frota el primero, lográndose un sonido agudo. La trompa es un pequeño instrumento metálico hecho de alambre. Para interpretarlo se la colocan en la boca apenas sobre el labio inferior, también en este caso la boca sirve de caja de resonancia, con el dedo pulsan una cuerda y con los movimientos del labio superior le dan los distintos tonos. Este instrumento suena muy despacio pero la interpretación del mismo está destinado para el cortejo de la mujer amada. Las piezas musicales son propiedad de quien las interpreta, no están escritas y para cada ocasión se crea la melodía. El canto ocupa un lugar preponderante en las manifestaciones espirituales, tan importante es que constituye el elemento fundamental de que se vale el Chaman para curar a sus enfermos, a través del canto a los espíritus, por ello a mejor voz, mejor Chaman.
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