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Historias de Parana
Casa de Gobierno en Parana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La capital de la provincia no posee carta de fundación, surgió espontáneamente como consecuencia de la inmigración de la ciudad del otro lado de la orilla del río Paraná, Santa Fe. Hacia el año 1700, su nombre era Baxada de la otra banda del Paraná.

Más tarde se la denominó como el río que la circunda, que en guaraní significa Pariente del Mar. La imagen de la virgen del Rosario albergada en la capilla, llega al lugar en 1730.

Las fechas más importantes que la marcaron son, el año 1854 cuando pasó a ser Capital de la Confederación Argentina, y en 1994, se convierte en sede de apertura de la Convención Constituyente, al reformarse la Carta Magna.

Las barrancas del río Paraná pueden alcanzar los 85 metros de altura, conformándose de esta manera en un mirador natural. Las calles de la ciudad están provistas de una vegetación de años, el relieve cuenta con lomadas y el paisaje convoca a barcos pesqueros y naves deportivas sobre el río.

 
El patrimonio urbano-arquitectónico de la ciudad de Paraná
 

La ciudad no contó con un acto fundacional, sino que se fue desarrollando de acuerdo a la llegada de pobladores. Al consolidarse la ocupación del área central se generaron corredores con visuales y miradores muy interesantes. Paraná cuenta con edificios antiguos que no cuentan con normativas que los resguarden, así como su entorno. La catedral, la Casa de Gobierno, la Escuela del Centenario y otros, no serían los mismos si se destruyera el marco natural que se ha tejido a su derredor. En cuanto a la arquitectura paranaense, de distinguen algunos períodos:

  • De 1730 a 1850: la arquitectura colonial .
  • De 1850 a 1880: la arquitectura de la Confederación.
  • De 1880 a 1910: la arquitectura del Liberalismo.
  • De 1910 a 1940: la arquitectura señorial.
  • De 1940 a 1960: racionalismo y nacionalismo.
  • De 1960 a 1980: movimiento moderno.
 
Arquitectura colonial.
 
Dado que existía una dependencia importante de Santa Fe, la población se organizaba en pequeñas estancias cuyas construcciones eran precarias. A partir de 1730 se construye el primer frente, célula generadora de la ciudad, incluían en su interior viviendas que conformaban una ranchada de paja y adobe. Los grandes arquitectos de este período fueron los jesuitas, que no se radicaron en la región.
 
Arquitectura de la Confederación.
 

El segundo período consta de la necesidad de construir edificios públicos y viviendas para los funcionarios, infraestructura requerida para cobijar a representantes de provincias que venían a trabajar a estas tierras, entre ellos, juristas, periodistas, hombres de letras, etc.

El gobierno de la Confederación no contaba con demasiados recursos, ya que el aporte de las provincias era muy difícil de controlar. Este período tiene huellas de una arquitectura con espíritu italiano, se daba una influencia del historicismo, corriente que revaloriza la arquitectura de la antigüedad. Columnas dóricas, jónicas o corintias, pilastras del manierismo, arcos de medio punto romanos, tratamiento de almohadillado en los basamentos de la fachada, son algunos de los ejemplos que componen esta arquitectura.

 
Arquitectura del Liberalismo.
 
En cuanto a la arquitectura liberal, corresponde destacar la imitación de las culturas francesas e inglesas, representantes del liberalismo. Asimismo, llega la mano de obra y experiencia italianas de la mano de la inmigración. Los estilos predominantes fueron el Ecléctico y Neos. Se difunde el uso de materiales como el hierro, columnas de fundición con capiteles corintios, chapas de zinc y otros. Corresponden a este período la Catedral, la Casa de Gobierno, el Teatro 3 de Febrero, la Municipalidad y la Escuela del Centenario.
 
Arquitectura Señorial.
 
La arquitectura señorial está representada por las viviendas fastuosas, que pertenecían a la burguesía económicamente consolidada. Se tomaría como modelo a la burguesía porteña, hecho que se repetiría en lo sucesivo a través de la historia. Se pasa del gusto italiano al francés, aparecen manzardas, marquesinas y escalinatas. El tratamiento de la fachada se realizaba con material de colores pétreos, suaves y neutros con molduras sin rigidez académica.