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Historia
Los guaranies
 
Los Jesuitas
 
Belgrano en la campaña  del Paraguay
 
Jose  de San Martín
 
Unitarios y  Federales
 
 

Cuando llegaron los españoles, el territorio estaba poblado por los indios guaraníes, originarios de la región de la Guaira, al Oeste del Paraná. Los guaraníes pertenecían a uno de los grupos étnicos lingüísticos más difundidos del continente, la familia tupí-guaraní que se dispersó desde el Amazonas en el norte, hasta la desembocadura del Río de la Plata, al sur. A fines de 1587, el Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón comisiona a Alonso de Vera y Hernandarias de Saavedra para transportar pertrechos de guerra y ganado vacuno hacia el Paraje de las Siete Corrientes, sobre el Río de las Palmas. Bajo el continuo hostigamiento de los guaraníes, el 3 de Abril de 1588, en el lugar conocido como Punta Arazatí (en guaraní, montes de guayabos), fundan un poblado que llamaron "San Juan de la Vera de las Siete Corrientes", cuyo nombre con el paso de los siglos derivó en "Corrientes". En 1589, Fray Luis de Bolaños y Fray Alonso de San Buenaventura, llevan la imagen de la Virgen a Itatí, donde es venerada hasta el día de hoy. Los guaraníes fueron derrotados por Alonso de Vera, quien luego de su muerte fue sucedido por su hijo Pedro, quien facilitó el asentamiento de los jesuitas, promoviendo el desarrollo de la ganadería, la agricultura y el comercio, a partir de la fundación de misiones en la región, que propiciaron el crecimiento de Corrientes hasta que fueron expulsadas en el año 1767. En 1769 se establece el servicio de correos entre Buenos Aires y Corrientes. En 1778, nace en Yapeyú, José de San Martín, considerado el Libertador de América. En 1807 se funda la ciudad de Goya, en 1832, Mercedes y en 1843 nace Paso de los Libres.

El pueblo de Corrientes ha participado activamente de las luchas que por la libertad e independencia de la patria. A pocos meses de la Revolución de Mayo, en 1810, el entonces gobernador de las Antiguas Misiones Jesuíticas, Coronel Tomás de Rocamora, jura lealtad a la Junta, en momentos en que la región se ve sacudida por la hostilidad del gobernador español de Asunción, situación que llegó a su punto culminante cuando Manuel Belgrano, jefe de la expedición que Buenos Aires envió a Paraguay, pasó por Corrientes, fundando a su paso los pueblos de Nuestra Señora del Pilar, Curuzú Cuatiá y Mandisoví, construyendo iglesias y escuelas. Varias centenas de correntinos se sumaron a las tropas de Belgrano. Corrientes participa en la lucha protagonizada por unitarios y federales, constituyendo durante el gobierno de Rosas una base unitaria. Durante el bloqueo anglo francés, en connivencia con los interventores extranjeros, el general Lavalle se hace poderoso en Corrientes, derrotando el 10 de Abril de 1840, con el ejército correntino a Pascual Echagüe, gobernador de Entre Ríos, victoria que fuera precaria, ya que fue derrotado luego en la localidad entrerriana de Sauce Grande. El 10 de Agosto de 1840, Lavalle es desplazado por el general José María Paz, que asume el mando de las tropas correntinas, derrotando en 1841 al gobernador Echagüe. En 1847, las tropas de Corrientes comandadas por el general Juan Madariaga fueron derrotadas por Urquiza. Luego de la caída de Rosas, Juan Pujol, correntino que desempeñara un importante rol junto a Urquiza, convoca a un Congreso Constituyente que organizara un gobierno nacional provisorio y federalizara Buenos Aires.

En 1862, se fija el límite entre las provincias de Corrientes y Entre Ríos. En 1865, Corrientes se ve involucrada en la Guerra de la Triple Alianza y es invadida por tropas paraguayas, tras cruentas batallas los ejércitos aliados inician la invasión a Paraguay a través de Paso de la Patria. La Guerra del Paraguay enfrentó a Paraguay contra los ejércitos de la Triple Alianza integrada por Argentina, Uruguay y Brasil. Paraguay se había convertido en una potencia económica, poderío que se evidenciaba en la influencia en las estratégicas vías fluviales de comunicación. Un aparente conflicto limítrofe desató el enfrentamiento de cinco años que comenzó en 1865 y finalizó en 1870. La derrota de Paraguay provocó la merma del 75 % de su población, siendo los sobrevivientes en su mayoría niños, mujeres y ancianos. Paraguay perdió además 150.000 kilómetros cuadrados de territorio y sufrió un estancamiento económico que no pudo remontar. Recelos contra Buenos Aires gestaron, en el año 1870, el levantamiento del caudillo entrerriano Ricardo López Jordán contra Buenos Aires. Durante la rebelión, López Jordán asume la gobernación de Corrientes, hasta que es sofocado por las tropas enviadas por el entonces presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento. Diez años más tarde, en 1880, el enfrentamiento entre Julio Argentino Roca y Carlos Tejedor deriva en la intervención federal de la provincia de Corrientes. En 1885, las tropas nacionales sofocan la rebelión de las milicias comandadas por el coronel José Toledo. La paz y el progreso asoman en la provincia a partir de la asunción de Juan Ramón Vidal a la gobernación. A inicios del siglo XX, llega hasta Corrientes el trazado del Ferrocarril Nordeste Argentino, se instala el servicio de aguas, se promulga la Ley de Colonización y se crea el Obispado de Corrientes. Se suceden luego nuevas intervenciones federales a la Provincia. Irigoyen decreta la intervención de la provincia durante sus dos presidencias. En 1945, se declara a Yapeyú, lugar histórico y se inaugura el puente ferrovial que une la ciudad de Paso de los Libres con Uruguayana, en Brasil. En 1973, se inaugura el puente General Belgrano, que une las ciudades de Corrientes y Resistencia. En 1994, se inaugura la represa de Yacyretá, con la puesta en funcionamiento de la primera turbina
 
Los Jesuitas
 

Fue en el Noreste del país donde se desarrollaron las misiones o reducciones que se extendían a regiones que hoy pertenecen a Paraguay, Uruguay y Brasil. Los jesuitas actuaron entre fines del siglo XVI y mediados del XVIII. La primera misión fue fundada en el año 1609. Las misiones llegaron a ocupar 300.000 Kilómetros cuadrados ocupados por treinta pueblos o doctrinas guaraníes en los que vivían 50.000 indígenas. Estaban exentas de pagar impuestos, por lo cual estas comunidades evolucionaron con cierta holgura y sin necesidad de sobrecargar con trabajos a los indígenas. Las crónicas de la época elogiaban la armonía que reinaba en las misiones. El trabajo era llevado a cabo con alegría y un espíritu de comunión imperaba entre los indígenas que aprendían una variedad de oficios y artes, destacándose las tallas de madera que aún hoy asombran por su intensidad espiritual. Hacia 1630 se registraron los primeros ataques de los bandeirantes, cazadores de esclavos que destruyeron trece poblados en los años siguientes. En 1643 las misiones fueron autorizadas a formar ejércitos para su defensa. En 1648, la Corona abolió la exención de tributos que había sido la base de desarrollo inicial de las misiones. Epidemias, problemas políticas y revueltas de comuneros descontentos con los jesuitas que gobernaban el Paraguay fueron las causas de la declinación de las misiones que comenzó en 1730. En Europa, crecía la desconfianza hacia la Compañía de Jesús y empezaron a circular rumores según los cuales los jesuitas eran enemigos de la Corona. En 1758 se los expulsó de Portugal, en 1764 de Francia, y en 1767 Carlos III los expulsó de España y del Imperio. Las misiones fueron saqueadas y sus pobladores capturados como esclavos.

 
Los guaranies
 
Formaban diversas tribus organizadas en aldeas, compuestas por familias con una organización patriarcal dirigida por un cacique. Vivían en grandes casas comunitarias llamadas maloka. La economía era de tipo comunitario, cultivaban maíz, mandioca, porotos, zapallos y algodón. Eran excelentes alfareros, fabricaban dos tipos de cerámica, una lisa, pintada con colores negro y rojo sobre blanco y otra corrugada basada en relieves realizados con los dedos. Moldeaban platos, vasos, pipas, urnas funerarias y grandes recipientes que eran utilizados para fermentar bebidas alcohólicas. Los guaraníes antes de la llegada de los jesuitas, creían en un ser superior que compartía el poder con muchas otras deidades mitológicas, a las que no rendían culto alguno. Actualmente sobrevive la creencia sobre seres fantásticos que pueblan la selva y los ríos, entre otros Yaguareté Abá, hombre tigre muy feroz; Mboi yaguá, víbora con cabeza de perro que vive en los esteros; el Curupí, hombrecito velludo que anda gateando a la hora de la siesta y enlaza a sus víctimas mujeres y niños con su exageradamente largo miembro viril; el Caá Porá, gigante que devora a los humanos y fuma una pipa hecha con un cráneo; el Añá, señor de las tinieblas; Yasí yateré, enano rubio y barbudo que rapta niños y mujeres y circula desnudo con un bastón de oro para hacerse invisible; Pirá ñú, pez con cabeza de caballo que ataca a las embarcaciones; E yara que se transforma en flamenco para encantar a las muchachas. Los platos típicos de la cocina guaraní son el yopará, guiso de maíz, porotos y mandioca; el lmbaipí, choclos rallados cocinados en grasa con cebollas doradas y leche, el chipá guazú, choclo rallado con grasa y leche envuelto en hojas de pirí y cocido al horno, ; el yaguá hacú, trozos de carne freídos con cebollas, ajo y perejil, hervidos posteriormente con laurel y rebozados en harina de mandioca tostada; soó apua cuéra, bolas de charque tiernizado doradas y luego cocidas en caldo. Los chipás son tortas de almidón de mandioca, harina de maíz, grasa y huevo, cocidas al horno sobre hojas de banano.
 
General José de San Martín
 

José de San Martín nació en Yapeyú, Provincia de Corrientes, el 25 de Febrero de 1768. Con el apoyo de Pueyrredón, Director Supremo de la República, San Martín organizó desde Mendoza un audaz ataque a las fuerzas realistas que todavía controlaban Chile. Tras cruzar la cordillera a través de cuatro pasos en veintiún días, derrotó a los realistas en Chacabuco (1817) y Maipú (1818). Asegurada la independencia de Chile con esta operación, San Martín preparó otra ofensiva. Embarcó a su ejército arribando al puerto peruano del Callao en 1821. Los españoles abandonaron la ciudad de Lima sin combatir y se refugiaron en la cordillera. San Martín declaró la independencia de Perú. Posteriormente se produjo en Guayaquil el encuentro entre San Martín y Bolívar, quien acababa de liberar Venezuela, Ecuador y Colombia. Después de esta entrevista San Martín abandonó las armas, partiendo dos años más tarde hacia Europa, mientras Obviar sellaba la independencia americana en Ayacucho. Disgustado por los conflictos civiles que reinaban en el país, nunca volvió a los países que había liberado. Murió en el año 1850 en Francia. Sus restos descansan actualmente en un mausoleo en la Catedral de la Ciudad de Buenos Aires. El "Santo de la Espada", simboliza las virtudes republicanas del renunciamiento, el sacrificio, el valor, la humildad y el desinterés. No hay pueblo o ciudad que no lo conmemore con monumentos, plazas o calles con el nombre del Libertador.

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