Es cabecera departamental y tuvo un desarrollo estrechamente vinculado al de la estancia que le diera su nombre.
Estas tierras fueron entregadas en 1576 como merced a Pedro Deza y pasaron de mano en mano hasta que Gaspar de Quevedo las vendió al Padre Pedro de Oñate para la Compañía de Jesús, al igual que las otras posesiones de la Compañia en el Sector.
La estancia de Jesús Maria se dedicó al cultivo de la vid y de ella se obtuvo el lagrimilla, primer vino americano servido en la mesa de los reyes de España. Con la expulsión de los jesuitas, la propiedad pasó a la Junta de Temporalidades, vendiéndose en subasta pública.
Luego de distintos dueños, a mediados del si glo pasado la adquiere Pío León, jefe político de la zona. Este ofreció las tierras para el paso del Ferrocarril Central del Norte, y encomendó el trazado del pueblo, en 1873, a la empresa adjudicataria del tendido ferroviario.
El área central de Jesús María es una de las más modernas del norte cordobés, con calles anchas y arboladas, y buena arquitectura. Además, es una dinámica ciudad que brinda servi cios de apoyo a una rica zona ganadera.
Muestra de ello es el Festival Nacional de la Doma y el Folklore que se desarrolla anualmente desde 1966 y que rescata las tradiciones gauchas en « noches de color y coraje. como dice el slogan. |