Turismo en Argentina
Buscar
Información general del país
   Alta Gracia
   Capilla del Monte
   Córdoba
   Cosquín 
   Embalse
   Jesus María
   La Cumbre
   La Cumbrecita
   La Falda
   Mina Clavero
   Nono
   Río Ceballos
   Río Cuarto
   Santa Rosa
   Villa Carlos Paz
   Villa Cura Brochero
   Villa del Dique
   Villa General Belgrano
 
   4 x 4
   Actividades Aereas
   Actividades Náuticas
   Cabalgatas
   Caminatas 
   Caza
   Pesca
   Montañismo
   Mountain Bike
   Parapente
   Rafting
   Sauna-Spa
   Trekking
 
   Campos de Golf
   Pistas de Esquí
   Vinos Argentinos
   Tursimo Rural
   El Tango  
   Trenes Turísticos
   Edificios Jjesuitas
   Parques Nacionales
 
Historia
Jegrolificos en el Camino del Norte

 

 

 

 

 

 

Sello jesuita

 

 

 

 

 

 

Interior de la catedral de Córdoba

 

 

 

 

 

 

Detalle de la Catedral

 

 

 

 

 

 

Monumentos Jesuitas
 

Antes de la conquista española, la provincia estaba ocupada por aborígenes entre los que se destacaron los comechingones que habitaban los cordones serranos, los sanavirones el centro y norte de la región y los ranqueles el sur. A pesar de los testimonios de los yacimientos arqueológicos de los Cerros Colorado e Inti Huasi, las abundantes pictografías con representaciones de animales, ceremonias religiosas y otras escenas, poco se sabe de los primitivos habitantes.

El primer español en incursionar las sierras fue Diego de Rojas, él y la mayoría de los 300 hombres que lo acompañaban murieron en manos de los comechingones. En 1571, el virrey del Perú designó al adelantado Jerónimo L. De Cabrera como gobernador de las provincias de Tucumán, Juríes y Diaguitas. El 6 de julio de 1573, a orillas del río Suquía, Cabrera fundó Córdoba de la Nueva Andalucía.
 
Los Jesuitas
 

Luego de realizada la fundación, llegaron distintas órdenes religiosas: la jesuita, la franciscana y la mercedaria. Su objetivo era evangelizar y educar a los aborígenes y a los hijos de los conquistadores. Los padres de la orden de la compañía de Jesús construyeron capillas y fundaron centros de colonización en santa Catalina (el establecimiento más importante), Alta Gracia y Jesús María. Pusieron mucho énfasis en el aspecto cultural y en la educación. En la ciudad de Córdoba, los jesuitas fundaron el colegio Máximo (1610), que dio las bases a la actual Universidad Nacional, y el colegio de Nuestra señora de Monserrat. En el último se instaló, en 1765, la primera imprenta del territorio argentino. En 1767 fueron expulsados por el rey Carlos III de España.

La fundación marcó el comienzo de su rápida evolución, con una población estable y una economía floreciente, se crea la primera Universidad del país. La presencia de los Jesuitas y el gobierno del Marquéz de Sobremonte se destacaron en el período colonial.

 
La época revolucionaria
 

Al estallar la Revolución de Mayo de 1810, Córdoba se convirtió en la protagonista de la resistencia realista. Buenos Aires envió una expedición para desmantelar las defensas contrarrevolucionarias. Pese al desacuerdo de Ortiz de Ocampo (jefe de las fuerzas patriotas) por orden de J. Castelli fueron fusilados en Cabeza de Tigre Concha, Liniers, Allende, Moreno y Rodríguez; el único absuelto fue el obispo Orellana por su condición sacerdotal. La inscripción en las lápidas de los ajusticiados "Clamor"se formó por las letras iniciales de los apellidos.

 
La epoca de Rosas
 

Este no sería el único hecho sangriento en la historia de la provincia. Buenos Aires envió al Gral. José María Paz a pacificar Córdoba, acaudillada por Juan Bautista Busto, tras el fusilamiento de Dorrego por parte de Lavalle. Luego del derrocamiento del caudillo, Paz se hizo nombrar gobernador, pero debió medir sus fuerzas con la resistencia de otros caudillos como Juan Facundo Quiroga. Pero su buena suerte no duró demasiado, tras su apresamiento, con respaldo de Rosas pasó a controlar la provincia el caudillo Estanislao López. Este instauró el poder a los hermanos Reinafé, rivales y responsables del crimen de Quiroga. La sombra del asesinato afectó la política cordobesa, obligando a Rosas a tomar la decisión de desplazar del poder a los Reinafé y apoyar la penetración de la milicia de Manuel López y nombrarlo gobernador. La caída de Rosas en Caseros, en 1852, significó la finalización de su mandato. La gobernación de Córdoba quedó en manos de Alejo Carmen Guzmán. Tras suscribir el pacto de San Benito de Palermo, Córdoba entró en un cauce de tranquilidad institucional y progreso económico. En 1853, la provincia suscribió la Constitución Nacional, Urquiza fue agasajado como presidente de la Confederación Argentina. El enfrentamiento entre Buenos Aires y la Confederación no dejó de afectar la provincia. La Confederación autorizó al presidente Derqui a movilizar las milicias de Santa Fe, Córdoba, San Luis y Santiago del Estero. Derqui, previendo la reticencia de los cordobeses, intervino la provincia y entregó la gobernación a Fernando Félix de Allende. Mitre, luego de su victoria en Pavón, reinstaló las autoridades legales a través del general Wenceslao Paunero. Entretanto, el viejo unitarismo ya se había apoderado de los puntos estratégicos del poder. En 1862, Mitre llegó a la más alta magistratura, coincidiendo con la gobernación de Justiniano Posse, hombre de confianza de él y al mismo tiempo de Buenos Aires. Acorde al resto del país, pese a la sucesión de conflictos entre unitarios y federales, Córdoba avanzó por la vía del progreso y la modernización. La peste del cólera asestó un duro golpe, arrojando un saldo de 2.371 muertos, preocupando más que las luchas políticas y la participación en la Guerra del Paraguay. La llegada del ferrocarril y la instalación de la línea telegráfica con Buenos Aires, la inauguración por parte del presidente Sarmiento de la Exposición Nacional y el Observatorio Astronómico, y el inicio de las actividades del Banco Provincial de Córdoba al año siguiente, dieron un fuerte impulso a la provincia.

El coronel Eduardo Racedo, bajo la comandancia de Julio Roca, terminó con la única amenaza indígena que mantenía su actividad en el sur de la provincia. Gracias a ello, se consolidó el asentamiento de una corriente inmigratoria derivada de Buenos Aires y Santa Fe, creciendo simultáneamente el trazado de vías férreas y caminos. Mientras tanto en la ciudad capital se incrementó la actividad industrial y del comercio. En concordancia con estas transformaciones, surgieron las nuevas expresiones políticas. En 1905, estalló una revuelta radical liderada por el coronel Daniel Fernández y los doctores Molina y Pérez del Viso con el reclamo de la desaparición de las oligarquías. En 1912, "la ley Sáenz Peña" instauró el voto secreto y obligatorio, aunque no erradicó los conflictos reinantes. En mayo de 1916, el radical Eufrasio Loza accedió a la gobernación. Córdoba fue protagonista de hechos como la Revuelta Estudiantil, en 1918, a raíz de esta huelga de estudiantes de Medicina que se propagó en todo el país surgió la Reforma Universitaria. También, participó activamente en la "Revolución Libertadora" en 1955 y la revuelta popular de 1969 conocida como el "Cordobazo".
Viajoporargentina - Información turística sobre la República Argentina
© 2003- Prohibida su reproducción total o parcial. Derechos de Autor 527292 Ley 11723