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Historia de Córdoba
Acceso a la ciudad de Córdoba

 

 

 

 

 

Capilla Jesuítica en Córdoba

 

 

 

 

Moderno Shopping en Córdoba

 

 

 

Interior de Capilla en Córdoba

 

 

 

 

 

Catedral de Córdoba

 

 

 

 

 

Centro de convenciones

 

 

 

 

 

Palacio de Justicia de Córdoba

 

 

 

 

 

Detalle de la catedral de Córdoba
 

La ciudad de Córdoba fue fundada el 6 de julio de 1573 por don Jerónimo Luis de Cabrera, nacido en Sevilla, perteneciente a la corriente colonizadora del Perú. La nueva población quedaba incorporada a la Provincia del Tucumán, con la misión de proveer de alimentos, vestidos y ganado mular al centro minero de Potosí y ser un punto estratégico de escala entre el Alto Perú y el Río de la Plata.

El lugar estaba habitado por los aborígenes comechingones, que vivían en comunidades denominadas "ayllus"; eran barbados, habitaban viviendas semienterradas y practicaban agricultura.
El primer asentamiento urbano se organizó en un fuerte, en las alturas del actual barrio Yapeyú, respetando el emplazamiento aborigen en el valle de Quizquisacate, a orillas del río, según lo mandaban las Leyes de Indias.

La manzana ubicada al centro de la cuadrícula fue destinada para la plaza mayor y a su alrededor se ubicarían los solares para el Cabildo y la Iglesia Matriz. Las comunidades religiosas estuvieron presentes desde los primeros tiempos.

Hacia 1608 se estableció el Colegio Máximo, de los Padres jesuitas, y cinco años después se instalaba la Universidad, una de las más antiguas de América. En 1622 comienza a funcionar la Aduana Seca y en 1699 Córdoba es sede del obispado del Tucumán. De esta manera, la ciudad es centro administrativo, religioso y educacional de la región.

En 1767 son expulsados los jesuitas y recién en 1783, con las reformas borbónicas, se dará un mayor movimiento económico con la creación de la Gobernación Intendencia de Córdoba del Tucumán, en 1783, y la llegada del Marqués de SobreMonte. Fue durante su gestión (1784-1797) cuando se llevaron a cabo muy importantes obras públicas.

Producido el movimiento de 1810, Córdoba envía a Buenos Aires al deán Domingo Funes, quien desde allí defenderá los intereses del interior. También interviene con armas y hombres. Diez años más tarde irrumpirán en la escena política el brigadier Juan Bautista Bustos, gobernador entre 1820 y 1829, y el general José María Paz, que lo será entre 1829 y 1831. Superadas las guerras fraticidas, Córdoba experimentará un prolongado período de
quietud durante la administración del federal Manuel López (1835-1852).

Dos años más tarde de la sanción de la Constitución del Estado Argentino (1853), Córdoba aprobó la suya, estableciendo el régimen municipal en reemplazo de los cabildos, ya desaparecidos en tiempos del gobernador Bustos (1824).
El sistema municipal se instala en la ciudad en 1857, como un cuerpo colegiado formado por quince miembros y un presidente, con tareas ejecutivas y deliberativas a la vez. La reforma constitucional de 1870 crea el Consejo Comunal Ejecutor y el Consejo Deliberativo.

El Censo nacional de 1869 ya manifiesta el aporte inmigratorio con el arribo de españoles, italiano, franceses e ingleses, incorporándose nuevos valores que contrastarán con los tradicionales.
La llegada del Ferrocarril, la instalación de Observatorio Astronómico, la apertura de casas bancarias y la radicación de colonias agrícolas convertirán a la ciudad en centro de administración y redistribución de bienes y nudo de comunicaciones.
Paralelamente se irán organizando los barrios, llamados originariamente pueblos, que alojarán a una población en crecimiento.

La década de 1880 acelera el proceso de desarrollo urbano. Los funcionarios y hombres de negocios estarán comprometidos con el proyecto liberal, inmersos en una actividad que solo sufrirá una interrupción en 1890.

El censo de 1895 nos dice que la ciudad de Córdoba bordeaba los 55.000 habitantes, quienes disfrutaban de alumbrado eléctrico y servicio de aguas corrientes, gracias, esto último, a las obras del dique San Roque. Los comienzos del siglo XX marcan la pavimentación de las calles, el tendido de puentes, la ornamentación de las plazas, la construcción de veredas, el trazado de avenidas y bulevares, el diseño de viviendas con jardines y otros adelantos tipificantes que delatan la presencia del estilo europeo y la impronta de los constructores
inmigrantes. Los tres primeros quinquenios del siglo se caracterizan por importantes movimientos migratorios internos del campo de la ciudad, a más de los contingentes del exterior.

En 1914, el ejido urbano ya contaba con 134.935 habitantes.
Con la presidencia radical de Hipólito Yrigoyen, en 1916, Córdoba presentará la particularidad de que sus gobiernos serán de orientación conservadora, en una situación que se mantendrá hasta mediados de la década de 1930. Se destacarán en ese período las figuras de los gobernadores Ramón Cárcano, Rafaél Núñez, Jerónimo del Barco, Julio A. Roca y Emilio Olmos.

Desde la Universidad de Córdoba se impone, en 1918, un cambio de orientación y transformaciones. La Federación Universitaria de Córdoba se levanta contra las autoridades académicas en pos de una democratización de sus claustros.
En octubre de 1927 se instala la Fábrica Militar de Aviones, puntapié inicial del desarrollo industrial de la provincia. Esto motivará la radicación de nuevos núcleos de pobladores, desarrollándose amplios sectores habitacionales.

El 1936 asume el gobierno de la provincia el doctor Amadeo Sabattini, quien emprende una importante obra pública, complementada en la ciudad con la tarea del intendente Donato Latella Frías. En los años 40 crece la consolidación del mercado interno mediante el desarrollo industrial. En 1947, la ciudad suma 386.000 habitantes.

La acción de los talleres de la Aeronáutica Militar se amplió en forma considerable después de 1950 con la instalación de grandes fábricas de origen estadounidense y europeo, dedicadas a la fabricación de automóviles, tractores, vagones, equipos ferroviarios y grandes motores, actividad que se agregaba a la de las industrias químicas y metalúrgicas. En 1954, la provincia contaba con más de 14.000 establecimientos industriales, con 66.012 personas empleadas.

Merecen destacarse en las innovaciones: el brigadier Juan Ignacio San Martín, gobernador entre 1949 y 1951, y el intendente Manuel Martín Federico (1951-1954).

Para 1960 los habitantes de Córdoba eran 589.000; diez años más tarde llegaban a 801.000. En 1980 las cifras arrojaron 993.000 y en la actualidad el número estimativo es de 1.300.000 habitantes. En 1955, desde Córdoba se gestó el proceso revolucionario que provocó la caída del gobierno constitucional del general Perón. Reencauzada la vida democrática, la provincia contará con otro gobernador destacado, el doctor Arturo Zanichelli.

Luego de los gobiernos de Justo Páez Molina, gobernador, y Víctor Martínez, intendente, Córdoba se convirtió en uno de los principales focos de inestabilidad socio-política, cuyo pico significativo lo constituyó el movimiento popular conocido como "El Cordobazo", producido el 29 de Mayo de 1969.

Fue ésta una década de marcado movimiento sindical y el comienzo de la aparición de organizaciones para-militares, que en los años siguientes comenzarían a actuar. La participación de las Fuerzas Armadas vino a interrumpir un nuevo gobierno constitucional. En Córdoba, en medio de una marcada confusión social, los destinos constitucionales fueron regidos en un comienzo por el Dr. Ricardo Obregón Cano. Los años que le sucedieron pueden ser caracterizados por el temor y la zozobra de la ciudadanía hasta el retorno al orden institucional.

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