Ubicada al pie del cerro Uritorco ( 1.979 m ), mayor altura de las sierras Chicas, en un área que fuera ocupada por comechingones.
De esa presencia indígena perdura la leyenda popular que cuenta la historia de un joven natural que se enamoró de Calabalumba, hija de un hechicero que maldijo ese amor. Ante esto la pareja huyó, pero fue alcanzada por la maldición de Uturunco: a él lo transformó en cerro, el Uritorco; y a ella, en río de lágrimas que brota del pecho de piedra de aquél.
En 1575 estas tierras, llamadas Gualumba, fueron entregadas por merced real a Lucía González Jaimes, hija del encomendero Bartolomé Jaimes, y en 1585 unifican sus propiedades.
En 1700, en la ya consolidada estancia Gualumba surge la capilla de San Antonio del Monte , con el tiempo, en torno de ésta se fue conformando la población que en la actualidad tiene una compacta edificación y posee la única calle techada de Sudamérica: centro de actividad comercial donde podrá encontrar confiterías, heladerías, venta de alfajores, golosinas y artesanías serranas, y que remata en la estación de ferrocarril donde funciona la Oficina de Turismo.
Actualmente, una serie de fenómenos naturales unidas a enigmáticos relatos de lugareños y visitantes han convertido al cerro Uritorco en un centro de atracción para los estudiosos de los O.V.N.I. |