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Historia
 
 
 
 
 
 

La costa chaqueña fue vista por primera vez en el año 1528, cuando las naves de Sebastián Gaboto penetrando por el río Paraná alcanzaron las desembocaduras del río Paraguay y Bermejo. Durante las siguientes décadas, este trayecto fue efectuado por Juan de Ayolas, quien llegó en 1537 al Alto Paraguay y Domingo Irala, en 1541, cuando los pobladores de Buenos Aires abandonaron el asentamiento que fuera fundado por Pedro de Mendoza y se trasladaron a Asunción.

El 14 de abril de 1585 el capitán Alonso de Vera y Aragón, fundó la ciudad de Nuestra Señora de la Concepción o Concepción del Bermejo, a treinta leguas de la desembocadura del río Bermejo.

En el año 1632 se produjo el abandono de la ciudad por temor a las consecuencias del levantamiento de las tribus coaligadas del territorio, razón por la cual la colonización del Chaco se demoró hasta mediados del siglo XVIII. En 1750 se erige una nueva población, la reducción de San Fernando del Río Negro, en el sitio por donde actualmente se encuentra la Avenida 25 de Mayo, de la ciudad de Resistencia. La reducción comenzó a decaer cuando los jesuitas fueron expulsados de las colonias españolas y fue abandonada en forma definitiva en el año 1773.

Los salteños, en 1780 con el coronel Francisco Gavino de Arias al mando realizaron una expedición reduccional al lugar denominado La Cangayé, donde construyeron la iglesia Nuestra Señora de los Dolores, con el objetivo de atraer a los indios mocovíes. A unas quince leguas al noreste erigieron la Iglesia de San Bernardo de Vértiz, para la reducción de los tobas. En 1804 las reducciones fueron abandonadas.

Alrededor de 1870, comenzaron a instalarse obrajes para la explotación forestal en las márgenes de los ríos chaqueños, que aprovecharon la mano de obra indígena. El presidente Domingo F. Sarmiento creó la gobernación del Chaco, ordenando el avance de la línea de fortines y la fundación de colonias agrícolas, de conformidad con la ley de Inmigración y Colonización. La Comisión Exploradora encargada de elegir el lugar de asentamiento de estas colonias definió, para la colonia de Resistencia, un lugar situado frente a la ciudad de Corrientes. En febrero de 1878 arribaron por el río Negro los primeros contingentes de inmigrantes furlanos, con cuyo arribo se inicia la ocupación ininterrumpida del Chaco.

Hasta la construcción de la red ferroviaria en el año 1907, los ríos Negro, Tragadero y Paraná constituían las únicas vías de comunicación y transporte. Entre 1910 y 1914 fue construido el Ferrocarril de Barranqueras, alrededor de las estaciones se fundaron pueblos, entre los cuales se destacan Presidencia Roque Sáenz Peña, Charata, Quitilipi y Las Breñas. Sáenz Peña, que actualmente es la segunda ciudad en importancia de la provincia, fue fundada por el Regimiento 6º el año 1912 en el Km 173 de la vía en construcción. Villa Ángela, que sigue en orden de población, creció a partir de 1915 como punta de rieles del ramal de Charadai al oeste Ferrocarril de Santa Fe. Mientras tanto contingentes de inmigrantes italianos, españoles y franceses fueron ocupando las colonias con el aliciente de la posibilidad de obtener en propiedad lotes en los campos fiscales.

El transcurso de 1878 a 1930 se caracterizó por el auge de la explotación forestal. Esta época ha quedado marcada por la presencia del hachero, las fábricas de tanino y los interminables trenes con vagones cargados con rollizos. Con el tiempo, la explotación algodonera ha superado a la forestal. A mediados de los años 30, en el centro del territorio chaqueño se extendían cientos de miles de hectáreas de campos de algodón. La localidad de Sáenz Peña era conocida como la capital argentina de producción algodonera. Esto fue posible gracias a que el oro blanco atrajo a agricultores de otras provincias y a los descendientes de los primeros colonos de Resistencia, al igual que a inmigrantes de otros países. Durante los años 1925 a 1935, se produjo la entrada de 25.000 inmigrantes de origen eslavo (ucranianos, polacos, yugoslavos, checos, búlgaros y otros) quiénes ocuparon lotes de las nuevas colonias agrícolas.
 
El último malón
 
El 26 de junio de 1899, se produjo en la localidad chaqueña de La Sabana, punta de rieles del ex FFCC Santa Fé, el último malón indígena ocurrido en el territorio nacional del Chaco. Gracias a la intervención del capataz del ferrocarril, el francés Jacobo Lutringer, no se produjo una gran matanza si bien hubo víctimas. A Lutringer lo siguieron pobladores que con armas de fuego lograron poner en fuga a los indios.
 
Los Indígenas
 

Los diferentes grupos indígenas presentaron en general un género de vida nómada. Las extensiones boscosas y la escasez de agua en gran parte del territorio, motivaron una vida poco proclive al asentamiento permanente y a la propiedad de la tierra. La base de la economía era la recolección de frutos silvestres, la caza y la pesca, la excepción la conformaban los guaraníes agricultores, quiénes no practicaban la vida nómada. La recolección de frutos estaba a cargo de las mujeres de la tribu, se exploraban los alrededores de la toldería hasta que se agotaba la existencia de los frutos, entonces se abandonaba el lugar en busca de otro que pudiera ofrecerles estos alimentos. Entre los frutos más comunes estaban la algarroba, el chañar, molle, tuna, tusca, porotos del monte, tasi y cogollos de palmera. También se recolectaban raíces diversas, langostas y miel.

Los indígenas meleros fueron los primeros en establecer contacto con los españoles, y las sendas seguidas por ellos en el bosque sirvieron para concretar las primeras penetraciones en el Chaco. En el caso de los matacos, los mismos fueron principalmente pescadores y recolectores, la caza en gran escala fue propia de los guaycurúes y vilelas. La misma se realizaba en forma colectiva o individual, se utilizaba el arco y la flecha, trampas o incendios para acorralar a los animales.

Para pescar utilizaban red en la pesca costanera, cada individuo portaba un par de ramas largas y móviles, ensambladas como tijeras, entre las que se extendía la red, que se colocaba por debajo del cardumen que pasaba para ser luego rápidamente cerrada. Embarcados, los pescadores solían navegar en sus cachiveos, de pie sobre la proa, durante las horas de poco sol o al mediodía, para que la sombra que proyectaba su figura no espantara la posible pesca. Una vez obtenido el pescado con lanza o con arco y flecha se lo remataba con un garrote. Se lo preparaba ahumado o secado al asador, el pescado se comía en el momento o se lo conservaba por unos días. La agricultura fue una actividad secundaria para la mayoría de las tribus, el sembrado se realizaba sin orden en sementeras pequeñas protegidas por cercos de espinas y utilizando como herramientas el palo sembrador o la pala de madera. Los cultivos más frecuentes eran el maíz, la calabaza y el tabaco. La intervención de los hechiceros era necesaria para asegurar la cosecha y el producto era propiedad de quien lo sembraba, aunque lo compartía con los restantes miembros de la tribu.

La cocina consistía simplemente en el asado con semi cocción de las carnes obtenidas en la caza, se hervían las raíces o frutos más ásperos y venenosos, y preparaban con el maíz de sus reducidas huertas la mazmorra, harinas y polentas. Los peces eran envueltos en una capa de barro y metidos en un rescoldo de hojas. Una vez que la tierra cocida se agrietaba significaba que la pieza estaba lista, se preparaban así bagres, dorados, manguruyú, mojarras, pacúes, surubíes y sábalos. La bebida que consumían en forma colectiva era fabricada en base a frutos fermentados, especialmente la algarroba y sobre todo durante las ceremonias religiosas.
 
Las encomiendas
 

Las mismas eran repartimientos de indios a los primeros españoles llegados a América, para ayudarlos en las faenas agrícolas. Colón decidió en 1499 repartir los naturales y encomendarlos a los colonos. Este sistema aplicado en la Conquista de América, ocasionó problemas. Los abusos cometidos por los encomendados provocaron protestas de algunos religiosos que denunciaron los hechos defendiendo a los nativos.

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