Las dos zonas principales en que se divide la provincia para los deportes que nos ocupan ofrecen características propias y exigen diferente tratamiento y equipos.
Zona montañosa
La parte montañosa y boscosa obliga a utilizar ropa fuerte, adecuada a los matorrales y arbustos, muchos de ellos espinosos, a los cuales se debe atravesar en muchas oportunidades por exigencias de la caza o por mejor orientarse, seguir un rastro o simplemente regresar al punto de partida. Como ha ocurrido en otras zonas del país y en este caso también como consecuencia del aumento demográfico de la población, la caza se desarrolló durante un largo período con escasa o ninguna fiscalización. Consecuencia de ello fue la disminución de individuos de distintas especies y la consecuente legislación restrictiva. Digamos de todas maneras que hasta hace pocos años la zona noroeste de la provincia fue escenario de cacerías de pecaríes (labiados y de collar) con jaurías de perros mestizos. Además se efectuaban batidas en busca de pumas cebados que producían bajas en las haciendas de las zonas que visitaban.
Zona de monte
Tucumán se destaca también por la posibilidad de efectuar cacerías en la zona de montes, con perros de rastreo, especialmente en busca de perdices, perdices de monte, conejos (tapetí o de los palos), liebres y vizcachas.
En las actuales reglamentaciones en vigencia se señala, como fundamento que "en todo el territorio de la provincia se hace necesaria la implementación de medidas conservacionistas, a fin de evitar situaciones irreversibles y muy costosas y que el continuo avance de la frontera agropecuaria y la elevada densidad humana de la provincia han llevado a la reducción de los ambientes naturales y actúan directa o indirectamente sobre la estabilidad de las poblaciones animales provocando su retroceso".
Esta circunstancia ha movido y mueve a las autoridades provinciales a desarrollar programas anuales de ejercicio de la caza mayor y menor y al establecimiento de zonas o cotos. Todo ello en forma provisional y sujeto a correcciones que se solicitan a las entidades deportivas o afines. Periódicamente se realizan reuniones con representantes de esas entidades o de clubes de caza importantes, destinadas a codificar todos los datos en forma tal de posibilitar un programa completo.