Caza  en Argentina
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Caceria en Santa Fe

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La caza deportiva en esta provincia está casi totalmente orientada hacia las piezas menores, con algunas excepciones como el caso de las corzuelas en los montes del norte y el antílope negro o cervicapra de la India (exótico) en el sur, a los cuales debe agregarse en forma esporádica la caza del pecarí, también en el norte pero menos segura que las dos anteriores por tratarse estos suidos americanos de una especie muy migratoria, que se desplaza siempre según las líneas de lluvia de cada región.

En lo que respecta a la caza menor cabe señalar que Santa Fe es la primer provincia que desarrolló un programa de habilitación de zonas por varios años. En este caso el programa vigente durará hasta 1989 y según la reglamentación actual será reemplazado por otro período similar en el futuro.

Esta subdivisión del territorio provincial en departamentos habilitados total o parcialmente y no habilitados se hizo teniendo en cuenta los promedios muy semejantes de lluvias, temperatura y humedad de las distintas zonas. En la provincia, como aves de caza menor están registradas la perdiz chica (Nothura macullosa), la pacaá o gallineta o pavita de monte (Aramides ypecaá), el pato crestón, el sirirí pampa y el sirirí común. El máximo de ejemplares por día de caza sobre un total de 3 (que es la mayor duración de una cacería) es 20 para el pato, 15 para la perdiz y 2 para la pacaá. La liebre, la vizcacha, los renegridos o tordos llamados allí morajú y congo, los loros y cotorras y las palomas silvestres no tiene límite de ejemplares ni de fechas o temporadas porque se consideran plaga.

Dos son las características principales cinegéticas en esta provincia. En el norte la temperatura media corresponde a la sabana subtropical mediterránea, es decir, es elevada durante el día y desciende (en invierno) bruscamente al caer el sol. En el centro, al aumentar el régimen pluviométrico aumenta la humedad y las pasturas y se desarrollan con mayor facilidad los tinamiformes. Allí comienza a abundar la perdiz y la martineta y en cambio disminuye y desaparece la paca, que busca siempre el amparo de los bosques tupidos. Ya bien al sur el panorama es muy semejante a resto de la pampa húmeda, con predominio de los tinámidos y liebres, nutridas bandadas de patos silvestres en la zona de influencia de las grandes lagunas y la presencia para muchos inesperada del antílope, cerca de Venado Tuerto y Rufino.

A modo puramente informativo agregamos que en el noroeste de la provincia, en algunas formaciones boscosas, encontraremos conejos de los palos y perdiz de monte, si bien en número muy escaso.,En toda la provincia también disminuyó la cantidad de perdices grandes o coloradas, que están protegidas y cuya habilitación no está prevista al menos hasta 1989.

Párrafo aparte para la caza del pato. Se autoriza a efectuarse desde abril hasta fines de agosto, junto con la pacáa. La perdiz en cambio puede cazarse, al igual que en muchas otras provincias, entre ellas Buenos Aires, los meses de mayo, junio y julio. Pero con respecto al pato silvestre digamos que en los departamentos vecinos a la gran cuenca del Paraná se realizan cacerías muy intensas durante toda la época de cosecha del arroz, actitud que también se observa en las vecinas provincias de Corrientes y Entre Ríos. Desde el punto de vista netamente deportivo las fechas son las indicadas. Tanto en Santa Fe como en el resto del litoral la posibilidad de cacerías cuantitativas de anseriformes ha originado la presencia de guías y pequeñas empresas locales de turismo que ofrecen al visitante una sesión de medio día (el amanecer o el atardecer son los más indicados períodos de una jornada) en los arrozales u otros plantíos, para colaborar selectivamente en la defensa de las cosechas. Se evita así una práctica netamente nociva como es la de los cebos tóxicos.

Para finalizar, la corzuela se caza al rececho, por medio de recorridas de los montes bajos, talares y espinillares del norte de la provincia. Es una batida de monte que'actualmente atrae a muchos aficionados y que pone a prueba la resistencia física de quienes lo practiquen. Se trata de un tiro por sorpresa que exige gran rapidez y serenidad. El trofeo en este caso es de muy escaso valor por el reducido tamaño de las cuernas. Es una caza que se valoriza por las dificultades que deberán superarse, igual que en el caso del pecarí.

En la caza del antílope en cambio, que se realiza generalmente al acecho, el cazador es apostado en los senderos y pasos habituales de este bello y muy asustadizo animal. El tiro rara vez se realiza a menos de 100 m . y por esa causa se recomienda el uso de munición expansiva, de alta velocidad y una buena mira telescópica. Por otra parte es la forma más habitual de la caza del antílope, al menos en la Argentina.

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