Caza  en Argentina
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Cacería en Neuquén

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la zona del Lolog, los distintos cordones montañosos como Cañadón León, Auquinco, Huaycuihua, Aseret, Baguales, durante muchos años actuaron como santuarios de excelente refugio para las incipientes piaras provenientes todas de la zona de la estancia Collún-Co, de Roberto Hossmann, a quien debe atribuirse el traslado de los planteles, primero de La Pampa y luego de cotos y reservas europeas, especialmente luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Un estudio muy sustancioso del desplazamiento de las piaras fue hecho en 1960 por otro precursor, Esteban Lyka, aristócrata húngaro que se estableció en San Martín de los Andes, también después de la contienda mundial y publicó un esbozo de guía sobre el ciervo colorado. Lyka realizó muchas comprobaciones y fue uno de los primeros en señalar la importancia turística general de ese extraordinario trofeo de caza mayor, así como en indicar el desplazamiento, en un principio hacia el norte y luego también hacia el sur, de las nuevas familias de ciervos.

La zona del lago Tromen, también parque nacional, fue acotada a fines del 70 y produjo ya una considerable cantidad de buenos trofeos, destacándose los cotos Cerro Uña y Caña Plantada como los más afamados. En el "sector viejo", del Lolog mantienen su primacía León, Auquinco, Huayquihua y El Boquete, este último con grandes altibajos.

Para mejor ilustración, digamos que ciervos y jabalíes comparten las zonas de invernada y también los comederos de la época otoñal. El cazador que vaya en busca de un trofeo dará poca importancia a este hecho, hasta que tropiece con huellas bien frescas de jabalies que, en la mayoría de los casos, sobrepasan con largueza los 100 kg . de peso. Ocurre entonces que parte de la cacería suele orientarse en la posibilidad de capturar ese impensado trofeo. Así ha ocurrido en zonas de Rincón de los Pinos, Auquinco y Mallín de los Ciervos.

En cuanto al puma, los estancieros permiten y alientan su captura, porque es innegable que constituye un peligro, especialmente para el ganado ovino. También debemos decir que su caza no alcanza, ni mucho menos, la importancia de las otras dos y está muchas veces relegada a la actuación de los "leoneros" profesionales, que actúan con jaurías bien adiestradas y trampas. Precisamente, son muy recomendables los servicios de esos profesionales para el caso de querer organizar una batida exclusiva para pumas.

 

Caza Mayor

 

Si bien esta provincia no es la cuna fundamental de la caza mayor, honor que no se puede quitar de ninguna forma a La Pampa , se hace imprescindible una referencia a esa actividad, que en esta zona está centralizada en el ciervo colorado (Cervus elaphus) y en menor importancia en el jabalí (Sus scrofa) y el puma (Felis concolor).

La existencia de cotos oficiales, que corresponden a la Administración de Parques Nacionales y de cotos particulares correspondientes a estancias, así como algunos provinciales en la zona de Chapelco. San Martín de los Andes, por otra parte, merece la especial atención de los cazadores ya que es posiblemente una de las zonas del país de mayor y más eficaz infraestructura en esa especialidad.

Ya nos referimos en particular a las posibilidades y sistemas de caza de esas especies en el capítulo correspondiente de esta guía. Cabe señalar que existen 47 establecimientos de campo en los cuales se alquilan cotos de caza y 26 cotos oficiales, entre provinciales y nacionales, muchos de los cuales ocupan sectores amplios del Parque Nacional Lanín. Cada establecimiento privado cuenta con guías y peones que secundarán al cazador.

En el caso de los cotos oficiales, en las zonas de concentración, como Junín y San Martín de los Andes existen registros, nacionales y provinciales, con los nombres y domicilios de los guías, información que también se suministra en la Administración de Parques Nacionales, Santa Fe 609, Capital Federal,. La actividad mayor, en lo que respecta al ciervo se desarrolla todos los años desde el 1 ° de marzo hasta el 30 de abril. El jabalí puede cazarse todo el año, al igual que el puma, con la salvedad, con respecto a éste último, que su caza está prohibida en toda el área de los parques nacionales, exigencia que es común a todos los parques nacionales del país en lo que respecta a las especies autóctonas, no así con las introducidas o exóticas.

Con respecto a los cotos oficiales cabe señalar que corresponden a dos amplios sectores del parque Lanín, el del lago Lolog y Currhue y el del lago Tromen, éste último de más reciente data que el anterior, cuya creación es de fines de la década del 40, si bien la introducción de ciervos y jabalies es de la década del 20 en el territorio de la provincia lindero a esos parques.

 

Localización de los cotos de caza mayor en Parques Nacionales

 

Área I

 

Los cotos de caza mayor correspondientes al área comprendida entre los lagos Lolog y Huechulafquén están ubicados al Noroeste y Suroeste de Junín de los Andes.

El área total comprende desde el Sur del lago Lolog hasta el Sur del lago Huechulafquén, siendo estos sus límites Sur y Norte, respectivamente. Los límites Oeste y Este están constituidos por la Cordillera de los Andes y el límite del Parque Nacional Lanín .

En esa zona se encuentran ubicados veinte cotos que se disponen de la siguiente manera:

   
Cotos de caza en Area 1
Ubicación

Nombre

Superficie

Al Sur del lago Lolog

Nalca

2.100 ha

Lolog

2.400 ha

Cerro Colorado

3.000 ha

Entre los lagos Lolog y Corrhué Grande y Chico

El Boquete

5.500 ha

Cañadón León

5.000 ha

Auquinco

3.500 ha.

Mallin de los Ciervos

3.100 ha.

Cañadón Baguales

3.300 ha.

Huaiquihua

2.400 ha.

Caján Negro

3.800 ha.

Rincón de los Pinos

5.200 ha

Arroyo Aseret

3.200 ha.

Campo Grande

3.250 ha.

Mallín Chico

3.100 ha.

Mallin Grande

4.200 ha.

Entre el lago Corrhué Chico y el lago Huechulafquén

Corrhué Chico

1.700 ha

Pichi Corrhué

2.700 ha

Veranadas

4.200 ha

Los Ángeles

1.600 ha.

   
Área II

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los cotos de caza de la cuenca del lago Tromen se encuentran ubicados al Noroeste de Junín de los Andes. El Servicio Nacional de Parques Nacionales ofrece en este área cinco cotos cuyos límites comunes son: el lago Tromen al Oeste; al Sur Este el río Malleo, al Sur una línea recta que va desde el cerro La Uña y desde el cerro Mirador de los Pozos hasta el Cerro de la Ventana; el límite Norte es irregular y su límite lo constituye la curva de nivel de 1500 m. El área está integrada por los cotos Cañadón Grande, Cañadón Chico, Cañadón de las Yeguadas, Caña Plantada y Cerro Uña .

 
Cotos Privados
 

En la provincia hay estancias, con decenas de miles de hectáreas, donde funcionan cotos privados. La información debe requerirse en las oficinas de turismo de San Martín de los Andes, Junin de los Andes y en la Federación Argentina de Caza Mayor.

 
Caza Menor
 

La caza menor es una alternativa más bien local en esta provincia que, según un viejo adagio publicitario, le da de todo al cazador y al pescador, "menos el mar"...

Dos aves se disputan el cetro. Una, autóctona, la martineta (Eudromia elegans), la otra, la codorniz californiana. Le siguen la avutarda o cauquén común (Chloephaga picta) y la liebre europea, con un escalón inferior para el conejo europeo. La martineta, para seguir el orden, se interna por la zona desértica de la meseta patagónica y es muy resistente a la sequía, alimentándose en algunos casos sólo con bulbos de plantas xerófilas. La codorniz, importada por Mauricio Lariviére en la década del 40 directamente de cazaderos y cotos de la Baja California, es una gallinácea que se aclimató en forma inesperada, ya que Lariviére, luego de una serie de intentos de incubación en cautiverio -todos fallidos, especialmente por falta de huevos fecundados-y a punto de sacrificar los planteles, optó por ponerlos en libertad en su estancia, ubicada en el nacimiento del río Traful.

Las codornices, unas 30 en total, desaparecieron y por algunos años fueron olvidadas, hasta que uno de los peones de la estancia llevó al maravillado Lariviére a una zona próxima al lago Traful, donde le mostró no un solo ejemplar, sino varias bandadas de 20 a 30 individuos cada una. En la actualidad abarca, esta muy deportiva especie, toda la franja montañosa de los lagos desde el Quillén hacia el sur, habiéndose extendido fuera de la provincia y formando agrupaciones a ambas márgenes del Limay hasta el lago Ramos Mejía y hasta la zona de Los Alerces, en el Chubut.

La liebre, dijimos, abarca toda la provincia; no así el conejo, que se ubica en la franja norte de la cordillera. La avutarda es muy errátil e integra el sector de las migratorias. Se la caza al principio del otoño, cuando las grandes bandadas emigran hacia el norte, en busca de los sembradíos de La Pampa y Buenos Aires y la oportunidad consiste en esperarla en los asentaderos sobre los ríos y arroyos, donde generalmente pernocta en sus largos viajes.

Toda esta caza se realiza con perros de muestra y aporte, y vale aquí una aclaración. El más indicado sería, para la zona, el labrador retriever, del cual conocemos la existencia de planteles, por ahora, únicamente en Esquel. En cambio, en Junín y San Martín de los Andes han proliferado los setters ingleses y los epagneul breton. Una verdadera revelación fue el cocker spaniel, de extraordinaria inteligencia y decisión para la busca en los matorrales espinosos, refugio favorito tanto de martinetas como de codornices. Esta raza injustamente relegada a la condición de perro faldero o "de almohadones", ha vuelto por sus fueros y varios de sus ejemplares demostraron en las últimas temporadas notables aptitudes, muy especialmente en la época invernal, en la cual no lo arredraron ni siquiera las grandes nevadas. El cocker es un poco igualable al retriever, pero, valga la aclaración, es un perro de rastreo y levante, casi sin muestra, por lo cual servirá en tanto el conductor lo eduque para que cace junto al amo, siempre a tiro de escopeta.

Para finalizar el esbozo, digamos que la caza del pato silvestre, especialmente en las variedades maicero, barcino y pampa o criollo, se efectúa simultáneamente con la del cauquén o avutarda.

Hacemos un aparte o aclaración referente al guanaco (Hippocamelus bisulcus). Sin querer entrar en una vieja controversia, digamos que para muchos este camélido autóctono, otrora señor de las planicies y mesetas precordilleranas, no constituye un trofeo de caza mayor. Antiguamente se lo cazaba por su carne, de relativa utilidad culinaria. En la actualidad, la disminución de su número lo hace incluir en la lista de especies no cazables. Se lo busca al rececho en las laderas limpias de la zona precordillerana y nunca deberá iniciarse una excursión sin el correspondiente asesoramiento previo. El equipo incluye las armas correspondientes al ciervo y jabalí, es decir, rifle de caza mayor no inferior al calibre .7,65.

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