Caza  en Argentina
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Cacería en Misiones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En lo que respecta a la práctica de caza y pesca deportivas, Misiones es un paraíso para el cultor de dichas actividades por la gran variedad de especies silvestres que la pueblan. Tanto en lo que se refiere a especies no acuáticas, como a variedad de peces que habitan sus cursos de agua, sean éstos ríos como el Paraná y el Uruguay o los múltiples y torrentosos arroyos que pueblan el territorio de la provincia.

Esta prodigalidad de la naturaleza se ha convertido, paradójicamente, en un serio motivo de preocupación para las autoridades de competencia, ante la actitud depredadora de cazadores y pescadores inescrupulosos, que al margen de toda reglamentación deportiva, han contribuido con los años a provocar un comienzo de extinción inexorable de valiosas especies de animales silvestres, que en el país tan sólo en los montes misionenses es dado hallar, por razones de natural "hábitat", de las mismas. Por citar el caso más importante: el yaguareté o tigre americano, felino que antes era dado encontrar en todo el territorio, hoy resulta difícil de hallar; sus apreciados ejemplares se han refugiado en los más intrincados lugares del monte: las zonas adyacentes a las nacientes de los arroyos, ante el avance de la "civilización" y la acción devastadora de los cazadores furtivos, que buscan dichas presas por el alto valor de sus pieles.

La provincia puede dividirse en dos zonas aptas para practicar la caza: la de campo, ubicada al sur de la misma y la de monte o caza mayor, al norte, mucho más extensa y rica en variedades de especies que la primera.

El aficionado puede encontrar en la zona de campo y entre los plumíferos, la perdiz chica, la paloma torcaza, la martineta colorada, y un pato de llamativos colores denominado "patillo", entre otras muchas especies. También le es dada la oportunidad de cazar pacaás, etc., animales que pueblan campos con grandes áreas cubiertas de extensiones de agua y pajonales.

La zona de monte depara al cazador mayores posibilidades, tanto en cuanto a la variedad de presas como a lo excitante de la actividad de cobrarlas en sí. Entre los animales de pluma, el yacú puí, especie de faisán silvestre de buen vuelo y escurridizo, las perdices de monte o inambú, lbs patos salvajes o picazos y muchos otros habitan sus bosques conviviendo con otras especies que, como los loros, no resultan aconsejables para el cazador deportivo, pero ponen su nota colorida en las tonalidades vegetales del monte.

Como codiciables ejemplares de caza mayor cabe mencionar, entre los de mayor tamaño, al tapir americano o ante (mboreví), cuyo peso oscila en el macho adulto entre los 200 y 300 kg ., también amenazados por la extinción y cada vez más difíciles de encontrar. Esta especie está protegida.

El pecarí labiado o jabalí americano, especie de menor tamaño aunque no menos agresiva que la europea, animal de hábitos gregarios que deambula por los umbrosos montes en manadas o piaras de hasta más de 100 individuos, es también presa codiciada por los deportistas. Guiada la piara por un macho de gran tamaño, "el tamborero", los que se rezagan suelen ser las víctimas aconsejables para el cazador, caso contrario la piara rodea peligrosa y agresivamente a quien la hostiga. El yaguareté, su ancestral enemigo natural, emplea esta táctica para hacerse de su presa.

En lo que hace al tigre americano, jaguar o yaguareté (en guaraní) su caza está terminantemente prohibida por razones de conservacionismo, siendo tan sólo autorizada su muerte o aprensión, previa constancia fehaciente de su peligrosidad (tigre cebado con animales de granjas, etc.) o cuando es peligro inminente para cualquier persona, no obstante lo cual la autoridad competente mencionada exige la entrega de su cuero.

La mejor forma de efectivizar la caza de estos animales, cuando ello está permitido, es la practicada por los lugareños. Estos esperan a sus presas en los denominados "barreros" o espacios abiertos en medio del monte, adonde concurren a lamer la sal de las aguas allí existentes, siendo esperados por los cazadores en observatorios de 2 a 3 m . sobre el nivel del suelo, llamados "sobrados". A estos barreros concurren tarde o temprano todos los animales silvestres y en ellos caza no sólo el hombre, sino también el felino cuyo instinto lo lleva a esperar su presa al barrero.

La implacable persecución de que estos animales y otros muchos más han sido objeto a través del tiempo, ha ido limitando la cantidad de los mismos, y hoy es posible tan sólo verlos o encontrarlos en los montes alejados de las rutas asfaltadas y fundamentalmente de la civilización.

Es más común su presencia en las cercanías de rutas N ° 101 y 14, no asfaltadas y que guardan a su vera exuberantes masas boscosas, o en las proximidades de los cursos de agua que riegan casi todo el ámbito territorial de la provincia.

La caza mayor en Misiones es casi exclusivamente al acecho. No de otra forma puede pensarse en ubicar, definir y aún disparar a la presa en una fabulosa maraña de todo tipo de especies arbóreas. De nada vale tratar de definir en alguna forma semejante desbarajuste vegetal. Hay colosos (urunday, ibirá-pytá, virará, lapacho) cuyos troncos no podrían ser abrazados por dos hombres y que elevan su mole rectilínea 20, 30 y hasta 40 m . hacia arriba. De esos macizos penden todo tipo de lianas y enredaderas, que luego se trenzan y destrenzan sobre el piso blando, formado por miles de años de acumulación de hojas. Entonces el cazador debe elegir un claro, dos, tres, y visitarlos periódicamente. Creemos que Misiones será alguna vez no lejana un enorme parque nacional con las excepciones agrícola ganaderas hasta ahora establecidas. Nada más. El resto deberá ser respetado. Un caso típico es el enorme parque o reserva natural de El Moconá en Brasil. Uruguay por medio existe un manchón de selva virgen, argentina, que mantiene a la mayoría de los ejemplares de la fauna amenazados de extinción.

 

Está terminantemente prohibida la caza de
 

Yaguar o yaguareté, gato onza, gatos monteses, lobo grande de río, lobo chico de río, oso hormiguero, oso melero, tapir o mboreví, carpincho, puerco espín, corzuela, puma, aguará guazú, aguará popé, monos, yacaré hocico ancho, yacaré hocico angosto, pato serrucho, tucanes, cóndor real, harpía, moitú, yacutinga, yacúes, cigüeñas, garzas, chajáes, lechuzas, halcones, chuñas, águilas, ñandúes y macucos

 
Especies

 

Normalmente la caza deportiva mayor y menor en todo el ámbito de la provincia está permitida a partir del 1 ° de mayo y hasta el 31 de julio. Existen permisos especiales para turistas fuera de temporada, con validez de 10 días, que deben ser solicitados en la Dirección de Ganadería.

   

Caza Mayor

Mamíferos

Aves

Venado pardo

Liebre europea

Perdiz chica

Venado pitó

Conejo tapetí

Martineta colorada

Pecarí de collar

Tatú negro

Palomas medianas

Pecarí labiado

Paloma de monte

 

Paloma turca

 

 

Paloma Picu-í

 

 

Paloma cenicienta

 

 

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