Para muchos entendidos y veteranos de cacerías locales y en el exterior, Formosa representa "una manifestación americana de la sabana de África". Tal aseveración se afirma más aún cuando recordamos que hubo gestiones en firme para aclimatar diversas especies de la fauna africana, incluidas las fieras como leones y leopardos y no estuvo fuera de consideración el rinoceronte ni el elefante. Esta gestión o intentona que no tuvo el éxito esperado estuvo apoyada incluso por miembros de importantes entidades deportivas de caza mayor dispuestas a realizar todos los estudios previos correspondientes para la creación de grandes cotos naturales.
Esta tesis fue contrabalanceada con la de permitir la recuperación y desarrollo pleno de las especies autóctonas que, como el yaguareté, el tapir y los varios gatos silvestres fueron perseguidos sin medida alguna y diezmados por el valor de su piel. Como resultado muy destacable por cierto, se obtuvo el establecimiento de una regulación o manejo de los recursos naturales que permita la caza de la mayoría de las especies silvestres y la protección de las que se encuentran en regresión sin necesidad de alterar el nicho ecológico con la introducción de especies tan competitivas como las africanas detalladas más arriba, habida cuenta de tesis modernas de biología y ecología que recomiendan muy especial cuidado en la introducción de especies nuevas en ambientes despoblados o semidespoblados.
Aclarada en parte esa espinosa cuestión que sigue manteniendo partidarios y detractores, digamos que Formosa se ha transformado en meta muy buscada por los cazadores de caza mayor y, por otra parte, constituye un inmenso coto de caza menor con especies buscadas como la perdiz colorada, charata, pacaá, patos picazo y perdices. También ofrece grandes posibilidades la caza mayor, con ejemplares de puma o león americano, pecaríes de collar y labiado, chanchos cimarrones, carpinchos y corzuelas. Últimamente se han introducido ciervos axis y búfalos de la India. Ambas especies se aclimataron muy bien, como ya ha ocurrido en otras regiones del país y han sido incorporadas a las cacerías reguladas. En cuanto a la caza menor, se destaca la de perdices coloradas, que se realiza especialmente autorizada como consecuencia de la abundancia de ejemplares y la de la charata, suerte de faisán americano que es arborícola y debe ser recechada en pleno monte, lo cual agrega el matiz selvático a una cacería que puede requerir una jornada íntegra de ejercicio continuado.
Con respecto al pato silvestre, es muy destacable la presencia de grandes bandadas de picazos, el ejemplar más grande de anátido en esa región. Formosa tiene el privilegio de poder permitir la caza de esa variedad con una regulación en el número de piezas, variable según las características de cada temporada, circunstancia que se observa en la mayoría de las provincias con respecto a especies muy buscadas por los aficionados y sobre las cuales se mantienen observaciones y estudios para evitar los problemas de caza o persecución excesivas.
En este bosquejo cinegético general, debemos incluir una obra impulsada por la iniciativa privada y destinada a la preservación y estudio de especies en sistemas de cautividad de "margen o límite amplio", sin llegar a la semilibertad de los amplios parques naturales. Nos referimos a la reserva y estación de animales salvajes "Guaycolec", establecida sobre la base del esquema de la cría de animales en semicautividad, ubicada en el km. 1.201 de la ruta nacional N° 11, a 25 km . de la ciudad de Formosa. El proyecto se inició sobre un campo de 150 ha . cedido por la empresa privada Pilagá Sociedad Anónima Ganadera. El gobierno provincial montó la infraestructura destinada, según la resolución oficial, a "propender a la integral conservación y conocimiento de la fauna autóctona". Los distintos corrales están destinados a alojar yaguaretés, aguará guazú o "lobo de crin", corzuelas rojas, coatíes, monos mirikinas, pecarí labiado, pumas, zorros, gatos monteses, gatos eirá o yaguarondí, yacarés y las serpientes y víboras de la zona. En otros ambientes, y en forma conjunta según las características de cada especie, se observarán ciervos de los pantanos, ciervos axis, carpinchos, ñandúes, chajás, búfalos, ciervos colorados, osos hormigueros, monos carajá, osos lavadores, tortugas y lobitos de río. Entre las aves, acondicionadas en grandes espacios alambrados, figuran: moitú o pava, cuervos, águilas, lechuzas, yacutingas, charatas (faisán americano), chajá, pato marruequito, siriríes, pacaá, garzas, chuñas, mirasoles, teros, martinetas, cardenales, tordos, urracas, etc.
Formosa se destaca en la caza deportiva por haber sido la primera provincia argentina en la cual se organizaron safaris al estilo de los legendarios africanos con todas las comodidades que se pueden ofrecer al deportista y la regulación y fiscalización de la actividad cinegética. |
Los variados ambientes vírgenes de la provincia brindan al aficionado un amplio campo de emociones cinegéticas. Los principales representantes de la fauna indígena y sus hábitat más frecuentes en el territorio de Formosa, son:
Yaguareté o tigre americano: márgenes del río Paraguay, en los montes de la zona oeste, comprendidos por los departamentos Bermejo y Patiño. Muy escaso y severamente protegido por ley.
Puma o león americano: oeste de la provincia y partes del departamento Pirané.
Gato onza: en los montes de la provincia. Es un animal en franco retroceso numérico. Protegido.
Pecarí labiado o jabalí americano y pecarí de collar: en toda la provincia.
Mboreví o tapir americano: en grandes selvas, preferentemente húmedas y próximas a los arroyos, ríos o lagunas de toda la provincia. Es una especie también protegida.
Ciervo de los pantanos: cañadas y esteros de vegetación alta en los departamentos Formosa, Pilagá y Pilcomayo. Es difícil de encontrar, por eso es especie protegida.
Guazuncho colorado o guazú pithá: en los grandes montes con aguadas permanentes, ríos y lagunas. Centro y norte del departamento Patiño. Muy difícil de encontrar. Es protegido por ley.
Guazuncho mediano o guazú birá: es relativamente escaso y se encuentra en todos los montes poco densos y con aguadas permanentes.
Guazuncho chico o guazú birá y corzuela enana: se encuentra en todos los montes, principalmente la primera especie, la que más abunda. La otra es más escasa.
Lobo de crin o aguará guazú: más abundante en esteros de altos pajonales. Pilagá, Pilcomayo y Patiño. También en montes limpios y altos.
Zorro de monte: en toda la provincia.
Zorrino: región oeste de la provincia, partiendo de Los Chiriguanos.
Oso Hormiguero: abunda especialmente al oeste, aunque desde Pirané se lo encuentra en relativa abundancia.
Oso melero o caguaré: en toda la provincia.
Osito lavador: preferentemente cerca de esteros y lagunas grandes.
Carpincho: en las márgenes de los ríos Paraguay, Bermejo y Pilcomayo. También en riachos grandes, esteros y lagunas.
Pacaá: en el departamento Pilcomayo y en las márgenes del riacho Inglés.
Vizcacha: es abundante, desde Las Lomitas al oeste del departamento Matacos, Ramón Lista y Bermejo.
Conejo de los palos: desde Pozo del Tigre al oeste, departamentos Matacos, Ramón Lista y Bermejo. Es abundante.
Coipo o nutria americana: es abundante en los grandes esteros y lagunas del río Paraguay hasta el departamento Patiño.
Lobito del monte, marmota y comadreja: en los montes de toda la provincia.
Lobito de campo: se encuentra cerca de los montes en partes descampadas y con grandes pajonales.
Tatú negro, tatú mulita, quirquincho o tatú bolita: en toda la provincia; pero principalmente en la zona central, departamentos Patiño y Pirané.
Pichi ciego: oeste de la provincia.
Tatú carreta: se encuentra en la zona central de Formosa, en los departamentos Patiño, Pirané y Bermejo. Es difícil encontrarlo por ser especie en franco retroceso.
En lugares de selvas enormes, altos y sombríos, bordeando los riachos más caudalosos de la provincia, podemos encontrar el moitú, pava de monte y Charata.
En grandes esteros y lagunas y ante el anuncio del chajá, comienzan a levantar vuelo las enormes bandadas de patos: cresta rosa, marruequitos, sirirí o silbones, pampas, bermejos, picazos y bolivianos. |