Caza  en Argentina
Buscar en el sitio
Información general del país
 Introducción
 Equipo recomendado
 Excursiones de Caza
 Cotos de caza
 Reglamentos
 Especies de caza mayor
 Especies de caza menor
 Buenos Aires
 Catamarca
 Chaco
 Chubut
 Córdoba
 Corrientes
 Entre Ríos
 Formosa
 Jujuy
 La Pampa
 La Rioja
 Mendoza
 Misiones
 Neuquen
 Río Negro
 Salta
 San Luis
 Santa Fe
 Santa Cruz
 Santigo del Estero
 Tierra del Fuego
 Tucumán
 
   4 x 4
   Actividades Aereas
   Actividades Náuticas
   Cabalgatas
   Caminatas 
   Pesca
   Montañismo
   Mountain Bike
   Parapente
   Rafting
   Sauna-Spa
   Trekking
 
   Capital Federal
   Buenos Aires
   Córdoba
   Santa Fé
   San Luis 
   Santiago del Estero
   Mendoza
   San Juan
   La Rioja
   Entre Ríos
   Corrientes
   Misiones
   Formosa
   Chaco
   Jujuy
   Salta
   Catamarca
   Tucumán
   La Pampa
   Chubut
   Neuquén
   Río Negro
   Santa Cruz
   Tierra del Fuego
 
   Campos de Golf
   Pistas de Esquí
   Vinos Argentinos
   Tursimo Rural
   El Tango  
   Trenes Turísticos
   Edificios Jesuitas
   Parques Nacionales
 
Caza en Entre Ríos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre Ríos, hasta hace unas décadas, se caracterizaba por la abundancia de perdices chicas, grandes o coloradas y liebres. Como una antesala de la caza mayor, vizcachas y carpinchos eran el escalón intermedio. Y en toda la zona de influencia de los dos grandes ríos que la abrazan, así como en los arroyos que integran su límite norte con Corrientes, el ciervo de los pantanos (Blastoceros dichotomus). Aislada como se encontraba por esa condición netamente mesopotámica, puede decirse que la provincia se mantuvo bastante al margen de las sucesivas invasiones de cazadores.

La comisión de excesos movió a las autoridades, tanto provinciales como nacionales de conservación de la fauna, a establecer puestos de vigilancia y control en las principales rutas, como la N ° 12 y la N ° 14, que recorren la provincia de norte a sur. Esa vigilancia es ya proverbial y los aficionados lo saben, por lo cual se ha obtenido cierta disminución en esos excesos. De todas formas la construcción de accesos permanentes como el túnel subfluvial y los puentes han aportado un número mayor de cazadores. Los resultados simplemente fabulosos de otros tiempos quedaron para la historia. Pero sigue siendo esta provincia la meta habitual de muchos cazadores bonaerenses, santafecinos o cordobeses que acuden todos los años al iniciarse cada temporada, que generalmente coincide con las fechas de las otras tres provincias.

Puede decirse, en general, que la perdiz chica se concentra en el centro y norte de la provincia. Allí también se encuentra la mayor cantidad de liebres, así como vizcachas y patos silvestres en las zonas de los arrozales.

La caza se realiza en forma individual con perro de muestra y generalmente las pasturas y pastos naturales carecen de los abrojos y espinas agudas que caracterizan a la zona de la pampa seca o llanura interior. La perdiz chica, al decir de los aficionados, es mucho más compacta que su congénere de las provincias limítrofes, razón por la cual da la sensación de ser de menor tamaño. En cambio la perdiz colorada, está prohibida como caza deportiva en toda la provincia.

La existencia de grandes campos poblados de bosques naturales ha llevado a varios pioneros de la caza mayor a intentar la aclimatación de especies de gran valor deportivo que servirían incluso para aliviar la presión sobre vizcachas y carpinchos.

Viajoporargentina - Información turística sobre la República Argentina
© 2003- Prohibida su reproducción total o parcial. Derechos de Autor 527292 Ley 11723