Entre Ríos, hasta hace unas décadas, se caracterizaba por la abundancia de perdices chicas, grandes o coloradas y liebres. Como una antesala de la caza mayor, vizcachas y carpinchos eran el escalón intermedio. Y en toda la zona de influencia de los dos grandes ríos que la abrazan, así como en los arroyos que integran su límite norte con Corrientes, el ciervo de los pantanos (Blastoceros dichotomus). Aislada como se encontraba por esa condición netamente mesopotámica, puede decirse que la provincia se mantuvo bastante al margen de las sucesivas invasiones de cazadores. La comisión de excesos movió a las autoridades, tanto provinciales como nacionales de conservación de la fauna, a establecer puestos de vigilancia y control en las principales rutas, como la N ° 12 y la N ° 14, que recorren la provincia de norte a sur. Esa vigilancia es ya proverbial y los aficionados lo saben, por lo cual se ha obtenido cierta disminución en esos excesos. De todas formas la construcción de accesos permanentes como el túnel subfluvial y los puentes han aportado un número mayor de cazadores. Los resultados simplemente fabulosos de otros tiempos quedaron para la historia. Pero sigue siendo esta provincia la meta habitual de muchos cazadores bonaerenses, santafecinos o cordobeses que acuden todos los años al iniciarse cada temporada, que generalmente coincide con las fechas de las otras tres provincias. Puede decirse, en general, que la perdiz chica se concentra en el centro y norte de la provincia. Allí también se encuentra la mayor cantidad de liebres, así como vizcachas y patos silvestres en las zonas de los arrozales. La caza se realiza en forma individual con perro de muestra y generalmente las pasturas y pastos naturales carecen de los abrojos y espinas agudas que caracterizan a la zona de la pampa seca o llanura interior. La perdiz chica, al decir de los aficionados, es mucho más compacta que su congénere de las provincias limítrofes, razón por la cual da la sensación de ser de menor tamaño. En cambio la perdiz colorada, está prohibida como caza deportiva en toda la provincia. La existencia de grandes campos poblados de bosques naturales ha llevado a varios pioneros de la caza mayor a intentar la aclimatación de especies de gran valor deportivo que servirían incluso para aliviar la presión sobre vizcachas y carpinchos. |