Buenos Aires tiene la rara fortuna de extenderse bajo un clima templado, sin mayores excesos de temperatura y con un índice de lluvias simplemente envidiable. De esa forma, todos los procesos genéticos de las distintas especies se desarrollan normalmente y con elevado índice de nacimiento y evolución. No de otra manera se puede explicar la fabulosa cantidad de liebres y perdices que aparecen en lugares que fueran despoblados por terribles inundaciones, con sólo dos o tres años de lluvias normales y altas pasturas, constituyendo su refugio reproductivo natural. Lo mismo ocurre con las poblaciones de peces de distintos lugares de esa provincia, sean éstos ocupados por ríos, arroyos o lagunas. El gran enemigo es el avance de la explotación agrícola con sus secuelas de fumigaciones, arado de campos intensivo y sin "guardafauna" (espacio de 1,50 m . antes del alambrado, que se deja sin arar como refugio de aves y mamíferos menores). Todo ello en apoyo de las nuevas teorías sobre el autoequilibrio de las especies. El territorio provincial, bastante homogéneo, puede dividirse en cuatro zonas con cierta similitud: La norte , llanura húmeda salvo el extremo oeste sobre La Pampa , dedicada intensivamente a la agricultura y la ganadería. Ofrece grandes posibilidades (como el resto) de cacerías en ambientes naturales de perdices chicas, martinetas, liebres y patos. La central-oeste , pampa más seca, con estancias de mayor extensión que el resto. En esta zona hay "rincones" donde se han aclimatado faisanes y antílopes, para regocijo de los amantes de la caza. La central-este , ubicada en la gran depresión del Salado. Bastante más anegadiza que las otras dos, ofrece, sin embargo, campos muy bien poblados con las especies señaladas antes. La oeste aparecen las bandadas de martinetas propiamente dichas (Eudromia elegans), ave silvestre de gran valor deportivo que, lamentablemente, no soporta la desaparición de los hábitats naturales, de allí su disminución compensada por el mayor desarrollo de la perdiz grande o colorada. La zona serrana del este-sur y el cono o "mango" árido de Patagones y Villarino, antesala de la patagonia en plena provincia fértil. Dijimos y sostenemos que rara vez podrá observarse riqueza tal en animales silvestres de caza menor. Pero agreguemos que en las sierras, en la zona de Pipinas sobre punta Piedras (extremo norte de bahía Samborombón, en 25 de Mayo y Bolívar, en Guaminí y Huanguelén y, por sobre todas ellas, en Tandilia y Ventania, los dos grupos montañosos de la provincia), se ha desarrollado una importante cantidad de ciervos exóticos, especialmente axis y dama, con algunas "manchas" de ciervo colorado en la zona de Azul y Tandil. En el "mango" de Patagones y Villarino se asentaron también chanchos cimarrones y más al oeste, ya sobre los limites con Río Negro, jabalíes puros. Tal como ocurre en otras regiones del país, la pesca y la caza deportivas muchas veces se superponen en lo que a zonas se refiere. Por esa causa incluiremos en los croquis y mapas de circuitos propuestos ambas actividades, tal como se detallará en las notas explicativas adjuntas. También debemos señalar que toda la zona bonaerense es recomendable para la caza menor a partir de los 100 km . del centro capitalino y con sólo navegar diez minutos, tanto río como mar afuera, hecho muy poco común en los centros dedicados a esa actividad en todo el mundo. Como ocurre con el resto de la actividad cinegético-piscatoria en el país, Buenos Aires marcha a la cabeza de las innovaciones que en materia de explotación de los recursos naturales se realiza en la actualidad. |