El paso de San Francisco se encuentra enclavado en territorio andino, que antiguamente fuera poblado por indígenas cazadores y recolectores que recibieron el aporte cultural de los incas.
El tránsito cordillerano se intensificó cuando Juan Pérez de Zurita establece una estrategia para dominar y gobernar la región, fundando ciudades, una de ellas fue la de Londres y la más cercana en Copiapó.
Desde allí, quedó consolidado el camino de unión entre Catamarca y Atacama. El Paso de San Francisco fue utilizado como vía de intercambio comercial, abasteciendo a las poblaciones de uno y otro lado de la cordillera. Este adquirió mucha importancia con los descubrimientos mineros de cobre y plata en el norte chileno. El transporte de mercaderías para la alimentación de la población minera, insumos y minerales se hacía a lomo de mulas recorriendo una distancia de 133 leguas desde Tinogasta.
Durante esa época fue incesante el arreo de hacienda a pie, desde Catamarca hacia los mercados de Huasco y Copiapó. Adquirió tanta importancia este comercio que se vieron en la necesidad de construir un camino por el Paso de San Francisco. |