Turismo en Argentina
Buscar
Información general del país
Capital Federal
   La Boca
   San Telmo
   Monserrat
   San Nicolás
   Retiro 
   Recoleta
   Balvanera
   Puerto Madero
   Palermo
   Belgrano
   Flores
   Mataderos
 
   4 x 4
   Actividades Aereas
   Actividades Náuticas
   Cabalgatas
   Caminatas 
   Caza
   Pesca
   Montañismo
   Mountain Bike
   Parapente
   Rafting
   Sauna-Spa
   Trekking
 
   Campos de Golf
   Pistas de Esquí
   Vinos Argentinos
   Tursimo Rural
   El Tango  
   Trenes Turísticos
   Edificios Jesuitas
   Parques Nacionales
 
 
Historia del barrio

 

Bala de cañon usadas contra los británicos dejaron marcas que aún pueden verse en el frente de la iglesia de Santo Domingo

 

Patricio de 1806

 

Husar de Pueyrredón

 

Pistola Tower utilizada por las fuerzas inglesas en 1806
 

Durante los siglos XVII y XVIII Buenos Aires comenzó a expandirse y a poblar este barrio del sur que comenzaría a ser identificado con el nombre del Alto de San Pedro, a causa de su posición más elevada. Conocido también como "barrio del puerto", fue testigo en el año 1600 de la aparición del culto a San Pedro González Telmo, designado entonces patrono del viejo convento de Santo Domingo ubicado en la manzana de Perú, México, Bolívar y Chile actuales, es decir fuera de sus límites.

Quienes poblaron inicialmente fue un reducido grupo dedicado a las tareas del cercano puerto. Se ubicaron en las cercanías de la Plaza Dorrego y sobre la actual calle Defensa, que es esta es considerada la más antigua de la ciudad.

En 1734 los jesuitas decidieron fundar una iglesia en la zona llegando la autorización real para ello sólo en 1748 cuando se inició la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora de Belén, en el terreno donado por don Ignacio Bustillo y Zeballos. Junto a ella nacería después una Casa de Ejercicios Espirituales para hombres. El conjunto adoptó el nombre de "La Residencia", el cual se extendería luego también al barrio y a la plaza del Alto, la que en 1822 sería denominada "del Comercio". Desde 1861 funcionará en ella el mercado del mismo nombre, hasta que en 1897 la plaza volvió a tomar su fisonomía de tal recibiendo en 1900 la denominación de Coronel Dorrego que aún ostenta.

Con la expulsión de los jesuitas en 1767 las obras de construcción de la iglesia quedaron inconclusas y dos años más tarde la zona quedó bajo la dependencia de la parroquia de la Inmaculada Concepción.

En 1785 los padres Bethlemitas se hicieron cargo del templo trasladando a la casa anexa su hospital. La casa de Ejercicios comenzó ya por entonces a ser usada como cárcel, función con la cual sobrevivirá hasta nuestros días.

En 1806 se creó la Parroquia de San Pedro González Telmo, designándose a la iglesia de Nuestra Señora de Belén como sede de la misma hasta tanto se erigiera el templo cabecera, cosa que nunca se realizó. Nuestra Señora de Belén fue concluída en 1876, y la costumbre ha hecho ignorar su verdadera denominación perpetuando en cambio la de Iglesia de San Telmo.

Durante las "Invasiones Inglesas" el barrio fue ocupado por los invasores y en el mismo se establecieron dos hospitales de sangre. En esta oportunidad se produjeron algunos hechos notables como el de Doña Martina Céspedes quién tomó prisiones a once de los doce ingleses que entraron en su hogar, ya que uno de ellos terminó casándose con su hija. Durante la época de Rosas, se instaló en el Barrio, en la calle Chacabuco, el Cuartel de la Mazorca, viviendo muy cerca su célebre jefe, Ciriaco Cuitiño.

El barrio fue creciendo, prosperando, convirtiéndose en residencia de tradicionales familias que hoy ocupan un destacado lugar en la sociedad argentina. Ejemplo de familias notables, las de Domingo French , Esteban De Luca , Esteban Echeverría y otros tantos.

El barrio sufrió una brusca transformación luego de la epidemia de fiebre amarilla de 1871, cuando fue despoblado por sus familias más pudientes quienes buscaron mejores condiciones climáticas y sanitarias en el norte o en el oeste de la ciudad, perdiendo de esta manera el barrio sur la importancia de antaño.

Siguiendo la calle Defensa, eje histórico del barrio, llegamos al Parque Lezama. El lugar era conocido como "quinta de los ingleses", ya que desde 1812 estuvo en manos del inglés Daniel Mackinlay y desde 1845 en las del norteamericano Carlos Ridgely Horne quien la vendió finalmente a don Gregorio Lezama. En 1894 la quinta fue comprada por la Municipalidad creándose allí el hermoso parque que conocemos.

Estas casas abandonadas sirvieron de albergue a varias familias de inmigrantes y se fueron transformando en lo que se conoce hoy en día como conventillos.

Viajoporargentina - Información turística sobre la República Argentina
© 2003- Prohibida su reproducción total o parcial. Derechos de Autor 527292 Ley 11723