Quinta Pueyrredón  
 

Alberga eI Museo General Juan Martín de Pueyrredón y su origen está en el reparto de tierras que hizo Garay en 1580; fue la merced (o suerte) número 55. Iba desde el río hasta el Camino del Fondo de la Legua llamado justamente así por correr al fondo de las suertes repartidas por Garay y de ancho, entre las hoy calles Roque Sáenz Peña y Acasusso.

En 1770 la compró el abogado José Luis Cabral, quien construyó una casa con sala y dos aposentos. En 1806 la usaron como refugio Liniers y parte de sus tropas, camino a la Reconquista de Buenos Aires. En 1810, compró la propiedad el comerciante español Francisco de Telechea, alcalde de 2° voto del Cabildo de Buenos Aires, quien por conspirar junto a Martín de Alzaga es ajusticiado en 1812. En 1816, el ya maduro brigadier Juan Martín de Pueyrredón contrae matrimonio con la quinceañera hija de Telechea, pasando a ser el propietario de a chacra, llamada entonces Bosque Alegre

Es entonces cuando se transforma en lo que es hoy. La heredó el hijo de este matrimonio, Prilidiano Pueyrredón, pintor y arquitecto, quien instaló su atelier en el mirador de la planta alta y construyó la hermosa galería que protege el frente sobre la barranca. Este, en 1856 la vendió a su primo don Manuel Aguirre, quedando la chacra en manos de esta familia. Recibió numerosos huéspedes ilustres, como José de San Martín, Sarmiento, Tomás Guido, Dalmacio Vélez Sarsfield y Roque Sáenz Peña.

Habitó también la chacra el escritor Nicolás Granada, quien escribió aquí su pieza teatral La Gaviota , inspirándose en una de las empleadas de la casa. En 1941, gracias a un movimiento de opinión liderado por el pintor Luis Cordiviola, se salvó al solar de ir a remate, adquiriéndolo la Municipalidad de San Isidro.

La casa, blanca y rodeada de parque, recuerda el estilo pompeyano. A la derecha de la entrada hay un aguaribay plantado por Sarmiento. El árbol más famoso de la quinta es un algarrobo, plantado por su antiguo dueño, José Luis Cabral hace más de 2 siglos. Se dice que a su sombra se reunieron muchas veces José de San Martin y Pueyrredón, cuando aquél planeaba sus campañas. Lo encontrará frente a la casa, sobre la barranca.

En el interior y galerías, los techos son de lapacho y tronco de palmeras. Los pisos (de diferentes épocas) son baldosas inglesas y francesas. En las habitaciones verá numerosas pertenencias del brigadier Pueyrredón, además del mobiliario y objetos que Prilidiano trajera de Europa.

En la Sala Grande hay numerosos óleos de Prilidiano, destacándose la pintura de Magdalena Costa Iriarte, a quien pretendió el pintor y, según se dice, la mano derecha quedó incompleta cuando la familia de ella rechazó el pedido.

Las otras construcciones son la casa de los chacareros y la caballeriza. En la primera, mantenida como fue originalmente, se conserva aún el horno de pan que diseñó Prilidiano. La caballeriza se restauró a su imagen original, trabajándose sobre un plano de Hipólito César Bacle que data de 1836. Se reconstruyeron los dos cuartos originales y se repuso el techo de la azotea.

Vuelva por Sáenz Peña hasta Libertador y, por ésta, ingrese al Casco Histórico de San Isidro.