Sobre el norte de la cordillera de Neuquén, en el valle del río Agrio, que surge del volcán Copahue, está la pampa de Ñorquin.
Hoy, la zona se ha convertido en un campo de pastura, arroyos y lagunas. Y apenas los calores amenazan con retirarse, los lugareños empiezan a planear la primera Veranada del año. Pero acompañar a uno de estos arreos es compartir una forma del espíritu criollo, que se remonta varios siglos y comparte su folclore con las culturas más antiguas. En este caso, los viajeros son recibidos en la estancia donde se pasa la primera y última noche. Los caballos son de raza criolla, con cómodas e impecables monturas. Las cocina es exquisita y ciento por ciento casera y regional. Se sale al amanecer hacia el Valle de Pilunchalla ( 2.000 m ). Más de mil cabezas son arreadas por los viajeros, junto a un grupo de peones mapuches y los típicos perros border collie. Una travesía verdaderamente imperdible.
Esta es una travesía de baja dificultad, se necesitan un bolsa de dormir, bombachas de campo o pantalones cómodos, abrigo, sombrero de ala ancha. No llevar prendas de colores llamativos. Una toalla. Protector solar. Anteojos de sol. Botas o alpargatas. No zapatillas.
Es recomendable tener experiencia en cabalgatas y campamentos.
La salida es de principios de abril y se parten desde Neuquén hacia El Ñorquin, muy cerca de Copahue. Esa misma tarde montan los caballos con rumbo al Valle de Pilunchalla, para pasar la noche allí. Al día siguiente se sale temprano hacia la cordillera en una cabalgata de 6 horas. Durante la tarde se realiza la juntada de las vacas (optativo) y se instala el segundo campamento. La siguiente jornada se baja la hacienda. Se llega al mediodía al pie de la cordillera hasta los corrales Aquí pasan la tercera noche, sobre la costa de un río apto para bañarse. El cuarto día se sale arreando a las 8 de la mañana, para llegar a la estancia antes del mediodía. Se almuerza y descansa el resto del día. Esa noche duermen en el casco de la estancia. |