Hace 8 años empecé a viajar y pensaba que cada viaje sería mejor que el anterior, pero actualmente ya no estoy tan seguro de que algo será más emocionante que la cabalgata en Los Molles. y no es fácil explicar el porqué El paisaje, la gente, la naturaleza, el aire, ese sol y esas estrellas son sensaciones que hay que sentirlas y una vez de regreso hay que extrañarlo. También la comida, el fogón, las mateadas, los caballos, la generosidad y compañerismo de nuestros amigos de viaje, de los guías, de los baqueanos. ¿El mejor recuerdo? Las estrellas fugaces. Nunca había visto ni una y la primera noche vi ¡nada menos que siete...! En fin, quien se anime a cabalgar Los Andes y conozca su gente y sus modismos, entenderá porqué termino mi reflexión preguntando a quién quiera escuchar. Los caballos son mansísimos, y no se requiere de ninguna experiencia previa como jinete. El paseo toma 4 días y 3 noches. El miércoles podes dormir en el hotel de Los Molles que tiene muy buena comida, se sale a cabalgar cuatro horas por el valle del Río Salado o hasta "Las amarillas", donde pasás la noche y donde lo mejor es el fogón de bienvenida. Al día siguiente el destino es una laguna de altura con la que se alcanza el máximo de 3000 metros de la expedición. El domingo se dejan los caballo y te llevan a una espectacular tirolesa como despedida. Como equipo se necesita una bolsa de dormir, una campera impermeable polar, sombrero de ala ancha, protector solar; lo ideal es una bombacha de campo, botitas y medias. |