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Cabalgando en el Parque Nacional Baritú

 

 

 

 

 

 

 

Una naturaleza generosa, húmeda y verde domina este espacio creado en 1974. La densidad de la flora dificulta la entrada del sol y por la misma razón, sólo se puede acceder a pie o a lomo de mula.

 

Para llegar al parque desde Salta hay que ir hasta Orán, luego hasta Aguas Blancas y desde allí hasta Angosto del Pescado, donde se remonta el río por espacio de 8 kilómetros y se llega a la junta de los ríos Porongal y Pescado, ya adentro del parque.

Este Parque es, a la vez, el más agreste y el menos conocido de nuestra geografía, dado que resulta muy difícil llegar a él e inclusive recorrerlo. Ubicado en el corazón de la selva Tucumano-oranense, se trata del único parque tropical del país, se sitúa en el límite con Bolivia y cuenta con 72.000 hectáreas , casi toda su superficie ha conservado la prístina integridad de su flora y fauna nativas. Su relieve es sumamente escabroso, erizado de cuchillas, fallas y pliegues, como los que se observan en las Serranías de Porongal y Palancha. Los límites de este Parque consisten casi totalmente en cordones montañosos, como el de las Pabas, de más de 2.000 metros de altura, Cerro Negro y Los Picachos. Algunos ríos y arroyos, como el Lipeo, Porongal, Baritú, Pescado y otros, serpentean entre la abrupta topografía y corren torrentosos por desfiladeros abismales, hasta desembocar finalmente en el Río Bermejo. La vegetación es la selvática característica de la Yunga , son sus pisos altitudinales.

Se distinguen los gigantescos Cedros, Lapachos, Tipas Blancas, Maromas o Higuerones, Roble, Palo Trébol, Nogal, etc. En las cuchilla prevalecen los Cebiles y en los lugares húmedos y elevados encontramos la Selva de Mirtáceas. A esta la integran el Mato, Horco Molle o Palo Barroso, Arrayán y Guayabo, entre otros.

Al pie de estos árboles, formando el sotobosque, son comunes los Helechos Arborescentes. Las casi insuperables dificultades de acceso para recorrer la zona del Parque, unido a que los escasos pobladores están concentrados en pueblos distantes, ha permitido hasta hace poco tiempo, la excelente conservación de su flora y su fauna.

Todavía está presente el Yaguareté junto al Tapir, Corzuelas, Pecaríes, Ardillas, y una gran variedad de aves. Lamentablemente, su proverbial virginidad se está perdiendo debido a la acción de cazadores furtivos, la extracción de madera, y otros problemas, agravados por la falta de vigilancia. La acción destructiva penetra a través de las numerosas vías de acceso ilegales (picadas, caminos secundarios, etc.) que se encuentran dentro del Parque.

El Parque Nacional Baritú alberga todo tipo de misterios, recorrerlo se convierte en una aventura impredecible que conviene encarar con una expedición dirigida por gente que conozca la región. Además hay que ir en invierno o primavera, porque en verano es imposible el acceso por el gran caudal de los ríos y arroyos y por la fauna salvaje.

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