Para realizar esta excursión partimos del Camping Lolén - Playa Catritre - este es lugar de donde parte la cabalgata.
La travesía es guiada por un ex - lonco (cacique) mapuche y por un "huinca" ( blanco) quienes nos relatan acerca de la historia de San Martín de los Andes y sobre los distintos procesos que tuvo que atravesar la Comunidad Mapuche para adaptarse a los tiempos de desarrollo de la ciudad. Una vez que esté todo dispuesto, repararás en la calidad de los aperos de montar que se utilizan para realizar la expedición. La silla, estribos, riendas, sudadera y el mandil nos brindan la comodidad y seguridad suficiente para disfrutar al máximo de la experiencia.
Los caballos utilizados son mansos y están acostumbrados a realizar travesías de montaña trasportando a turistas que desean admirar el paisaje de la región.
Al principio todo es ascensión. Lo importante es que encuentres el ritmo del animal para que suba constantemente; es mejor llevarlo al tranco para que no se empaque y se frene en la mitad de la travesía. Los caballos comenzarán a subir por el faldeo del Cerro Abanico atravesando un frondoso bosque roble pellín, raulí y cipreses.
El guía nos explica que el liquen que se reposa sobre los árboles es una especie de hongo conocido popularmente con el nombre de "Barba del Viejo o del Diablo"y que su presencia es sinónimo de la pureza del oxígeno que hay en el lugar, ya que sólo se desarrolla en sitios no contaminados. ¡ Aprovechá a respirar hondo llenándote los pulmones con este exclusivísimo aire!!
La cabalgata se intensifica. Atravesaremos un mallín, que es un pantano donde aflora la napa de agua y se le entreteje una suave malla de hierbas. Allí se acomoda la nieve más limpia, puesto que cae directamente desde el cielo.
Sobre la izquierda el guía nos mostrará la "Cueva del León". Aprendemos que en período invernal los pumas bajan de las frías laderas de la montaña en busca de animales de corral para alimentarse y que por las noches utilizan esa cueva para pernoctar y proteger a sus crías recién nacidas.
La marcha continuará. Estaremos a 750 m .s.n.m y a medida que avanzamos se siente la respiración del animal que denota el paso cansino del mismo. En escasos minutos alcanzamos una inolvidable visual de toda la región. La panorámica es única. El silencio y la sensación de tranquilidad mientras que nuestra vista se pierde en el horizonte es suficiente para saber que la cabalgata vale la pena realizarla.
Luego de unos minutos de contemplación continuamos la travesía hasta llegar a un inmenso salto de agua de deshielo conocido como La Cascada.
Allí descendemos de los equinos para realizar un mini-trekking de baja dificultad hasta el nacimiento de la cascadita. En el trayecto escuchamos el sonido del agua que cae estrepitosamente sobre las rocas.
Luego de registrar esos momentos con la cámara fotográfica desandamos el camino hasta los caballos. Allí nos están esperando para degustar unas riquísimas tortas fritas con mate. Después del refrigerio emprendemos el retorno a medida que rememoramos las sensaciones vividas hasta el sitio de partida.
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