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Historia de Claroemcó

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es el principal centro turístico del partido de Tres Arroyos por estar ubicado al sur de la costa atlántica con 100 kilómetros de playas con arenas finas y aguas cálidas ricas en hierro y yodo.
A Claromecó se logra acceder utilizando la vía terrestre por medio de la Ruta Nac. Nº 3 y luego la Ruta Pcial. Nº 73 o a través de la Ruta Nº 228, todas totalmente asfaltadas.
Los encantos naturales de Claromecó la posicionan como un sitio para disfrutar de un merecido descanso en medio de grandes medanales aptos para realizar todo tipo de excursiones y travesías.
Esta región es conocida como el "paraíso de los pescadores" por presentar una amplia variedad ictícola, siendo la pesca deportiva una de las principales actividades a desarrollar.
El agua de la ribera de Claromecó posee una temperatura mayor con respecto a los otros balnearios de la provincia de Buenos Aires, dado que una corriente de agua cálida proveniente de Brasil baña su costa, otorgándole otra excelente particularidad que la hace ser elegida.
Entre las actividades que se desarrollan en la playa se destacan el remo, surf, windsurf, canotaje, kayaquismo, esquí acuático, entre otros. También se suele realizar fútbol, tenis, paddle, voley y equitación en los distintos centros recreativos de los balnearios.
Desde la localidad se puede recorrer la Av. Costanera, la plaza central, la Capilla María Auxiliadora, el Museo Regional y el Paseo de los Artesanos.
A 2 km del centro se encuentra el Faro de Claromecó, de 54 m de altura, que posee una escalera caracol con 278 escalones que lo convierte en el segundo en altitud de Sudamérica. Desde allí se obtiene una hermosa vista panorámica, avistando barcos pesqueros y la extensa playa del lugar.
Otros atractivos que el visitante no debe dejar de conocer son el Arroyo Claromecó, la gruta de la Virgen Inmaculada Concepción, el paseo de las 7 cascadas, el barrio residencial Dunamar y la Estación Forestal Bellocq, que constituye un ambiente especial para realizar picnics, senderismo, paseos en bicicleta o cabalgatas.
Los amantes del golf pueden efectuar una práctica en el Club de Campo Santana, que posee un bello circuito de 9 hoyos sobre un terreno ondulado inmerso en un fastuoso pinar.  
K'la-Rome-Có, significa en araucano, triple agua, literalmente tres arroyos, y en segundo término se descompone de la siguiente forma: Kula o K'la (tres), Rome (junquillo) y Kó (agua), que querría decir Tres arroyos con junquillos.
Ubicado junto a la desembocadura del arroyo del mismo nombre, baña su costa el Océano Atlántico.
Cuenta con amplias playas, de varios kilómetros de extensión, de arenas ricas en bancos de almejas y cuyas aguas superan en varios grados a las de otros balnearios. Una larga cadena de médanos, de hasta 30 m. de altura, le otorga cierta espectacularidad al paisaje. Es lugar destacado para los aficionados a la pesca de la corvina negra y rubia, se reúnen aquí anualmente.
El Faro de Claromecó es el más alto de la Argentina y el segundo de Sudamérica.
Tiene 60 metros de altura y su construcción obedeció a la necesidad de tratar de evitar que los buques se aproximen a los bancos arenosos típicos de la zona, que dificultan la navegación costera.
La zona fue en sus orígenes remotos residencia de las tribus Puelches y Moluches, a quienes se les asigna una antiguedad de 13.000 años.
Se los clasifica en dos tipos diferentes por su modo de vida: unos labradores, que cultivaban para alimentarse y eran sedentarios y los otros cazadores, errantes y nómades.
Las excavaciones realizadas han brindado instrumentos de piedra y restos humanos, que denotan la existencia de un cementerio indígena. Esta cantidad y diversidad de elementos hallados revela la presencia de un grupo de residencia permanente que posiblemente realizaba sus cacerías por el litoral marítimo manteniendo su asiento en una toldería ubicada en la ribera del río.


Los jesuitas , como en otras zonas de nuestro país, fueron los precursores de la colonización bonaerense cuando los españoles apenas se atrevían a cruzar el Río Matanzas. A la sazón , ellos ya habían establecido cuatro pueblos a 400 km de Buenos Aires.
En 1748 un grupo de misioneros inició viajes de exploración, entre los cuales se encontraba el padre José Cardiel, que en su misión al Río del Sauce pasó por el lugar que actualmente ocupa el balneario.
Hacia el año 1830 estas tierras se adjudicaron por el sistema de merced, para la cría de ganado.
En 1832 pasan, costeando el Océano Atlántico, los capitanes Parker King y Roberto Fitz Roy que conducen al célebre naturalista Carlos Darwin.
El primer agrimensor que midió terrenos que posteriormente serían parte del balneario, fue Raymundo Prat, el 14 de enero de 1836. La mensura correspondió al terreno concedido en enfiteusis a Francisco Rodríguez de Socas o a Luis Benito Boado, sobre el arroyo Claromecó.
Así se sucederán nuevos hacendados como : los Rivera, los Vivas, los Noriega, los Uriarte, propulsores de la colonización, los Lefrançois, los Jonas, los Massini, los Rodríguez Larreta, y los Bellocq. Todos empeñados en consolidar la fecundidad de estos campos por la senda del trabajo y del progreso.
Posteriormente Juan Bellocq adquirió la mayor parte de ellas y fundó la estancia "San Francisco". Tras su muerte, los hijos heredaron las tierras y comenzaron a promocionar lo que llamaban "el rincón de Claromecó". Velozmente se convirtió en el sitio buscado por los lugareños para disfrutar de los veranos y las primeras casas de la villa comenzaron a edificarse hacia 1910.
En 1901 se inauguró el primer hotel, cuyo propietario fue Antonio Fernández Molina.
En 1919 la familia Bellocq, teniendo en cuenta la importancia que había adquirido el lugar como centro balneario, propuso al Gobierno de Buenos Aires la formación del Balneario Claromecó y como encargado de la mensura al ingeniero Arsenio Bergallo,
El balneario Claromecó fue fundado oficialmente el 9 de noviembre de 1920.

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