En relatos remotos como los de la mitología griega con Dédalo e Ícaro, pasando por la visión de Leonardo Da Vinci, hasta la hazaña de los hermanos Wright, los hombres tenían la ilusión ancestral de volar. Ahora a escasos kilómetros de San Miguel de Tucumán se tiene la oportunidad de cumplir con parte de ese sueño al realizar un vuelo en aladelta. Para realizar vuelos biplaza en aladelta tendremos que contactarnos con la Agencia de Turismo Tucumán Aventura, que se encarga de coordinar con los prestadores de la especialidad los días de vuelos, para que disfrutes al máximo de la jornada, sin que tengas que esperar demasiado entre vuelo y vuelo. Desde la Plaza Independencia partiremos con rumbo oeste por la prolongación de la Av. Aconquija , hasta interceptar la R. P Nº 34 para doblar hacia la derecha rumbo a la villa veraniega. La desafiante rampa de despegue nos estará esperando en la cima del cerro al lado de la Hostería Club Sol. Mientras que el instructor comienza a armar el ala contemplaremos la hermosa vista panorámica que promete potenciarse en el vuelo. Desde el cerro se tiene una excelente vista de sembradíos de caña de azúcar y plantaciones de citrus, además de la frondosa vegetación selvática propia de San Javier. "Paco Castro", el monitor de la especialidad, nos explicará las partes que componen el aladelta y las mediadas de seguridad que posee. Nos pondremos el arnés, el casco, los lentes y para ese entonces todo se traducirá en adrenalina. Escasos minutos nos separan del estar suspendidos en el aire. Aprendemos la corrida para el despegue y practicamos el "cuelgue" con el aladelta quieto. Todo listo. Comienza la cuenta regresiva y ya no hay tiempo para arrepentimientos. Las palpitaciones se aceleran. Con Paco nos ponemos en posición. Respiramos hondo y a correr como nunca. ¡Espectacular! Casi sin darnos cuenta estamos volando. Sentir la brisa del aire que acaricia nuestro rostro es una sensación indescriptible. Todo se apacigua, los movimientos son leves para que ganemos confianza. Paco Castro, todo un profesional, nos explica como se hace para virar hacia la derecha, o la izquierda. Sentimos las térmicas en el cuerpo y comenzamos a comprender la sensación de la plena libertad. Estaremos volando a más de 1300 m .s.n.m. y abajo descubrimos un Tucumán diferente, desde el aire . vemos el verde intenso de San Javier, de Yerba Buena, a la capital tucumana casi silenciosa y a lo lejos descubrimos los caminos de Tafí Viejo y las cumbres calchaquíes. Luego de estar suspendidos 20 minutos y de haber recorrido 4 Km . aproximadamente iniciaremos el giro hacia el sitio de aterrizaje. Una sensación diferente. Para tocar suelo es necesario adquirir velocidad, ya que el descenso se efectúa al ras del piso. Bajaremos hasta tal punto que parece que chocaremos con la tierra. Las ruedas de 50 cm . de diámetro parecen salirse del trapecio del aladelta a medida que giran por el campo de las alegrías. "Aterrizaje magistral" - dice Paco Castro. Las reacciones luego del descenso suelen ser varias, pero la más usual es permanecer mirando el cielo de donde vinimos. Alegría y satisfacción por el momento vivido será las sensación que conservarás para siempre. Una vez más habremos comprobado cómo la mano del hombre en conjunción con la naturaleza puede cumplir con las añoranzas más remotas de la humanidad - conquistar los cielos. |