Como equipo preparamos bolsa de dormir de alta montaña con aislante para 10 bajo cero, botas de trekking y ropa de abrigo. Prismáticos y equipo fotográfico.
Si sos amante de los trekkings de altura (arriba de los 4.000 metros), lo mejor es que estés medianamente entrenado. Si no, elegí los circuitos en 4x4 (así note vas a agitar).
Para esta travesía hay que contar con los 4 días.
La salida ideal es partir de El Rodeo a la mañana temprano; hasta la entrada al Parque hay 130 km. que se hacen en 15 horas.
Hay que Tener en cuenta que el Parque está en un lugar totalmente agreste.
Partimos en una noche cerrada, fresca, con ese marco magnífico de estrellas de los cielos limpios de la alta montaña , salimos del refugio de Agua del Godo, en el interior del Parque Nacional San Guillermo (creado en 1998), el paraíso argentino de las vicuñas, en el noroeste sanjuanino.
Seguimos la huella hasta el Llano de los Leones, una altipampa de 8 mil hectáreas, a 3.000 metros de altura.
En silencio ocuparnos una lomada vecina a la vega donde sabemos que irán las vicuñas apenas amanezca llamada El Refugio (a 3.250 m.s.n.m) de la Quebrada del Llano, esta será nuestra base de operaciones, y desde allí hay dos opciones de 4x4, y algunas de trekking. Imperdible ir en 4x4 hasta el Punto Panorámico; y una vez allí caminar hasta las formaciones graníticas de la Cordillera de Colangüil. La vega de altura y el arroyo La Cueva (un ecosistema de altura) es hábitat de pumas y miles de vicuñas.
Estamos abrigados, con el mate listo, al amanecer , la luz invade el llano y se encienden docenas, luego cientos de pompones blanquecinos sobre aquellos pastizales de coirón pajizos. Son vicuñas que pacen en grupos. Contamos ochocientas en esa ocasión.
En los días siguientes podremos apreciar escenas de la vida de las vicuñas como si estuviéramos en el cine. Pero aquí el espectáculo es en vivo: encontramos una hembra que pare su cría en medio de aquellos desiertos; un atardecer hallarnos en el camino a una puma con sus dos cachorros bien grandes que se alimentan de una vicuña recién cazada; un zorro colorado pasa cerca de una manada de vicuñas con crías y cuatro adultos lo enfrentan en una apretada empalizada de camélidos que no dejarán pasar al carnívoro.
Todo sucede a la vista del visitante que se le atreva a la rigurosidad de un desierto de montaña. Esa lejana galaxia de cerros redondeados de tonos ocres, alterna con llanos dorados salpicados de vicuñas que relucen como el mayor tesoro del Parque Nacional San Guillermo. |