Las salinas grandes tiene una superficie de 210 kilómetros cuadrados de sal, y se formaron como producto de la evaporación del agua salada de origen volcánico, aún en la actualidad se las explota en forma artesanal.
El viajero deja atrás la cuesta del Lipán, previa escala en Abra de Potrerillo, a 3.500 metros de altura.
La blancura infinita de la sal enceguece cuando el sol brilla a pleno y pinta el paisaje.
No se ven seres vivos, salvo los trabajadores de la sal y algunas curiosas especies animales y vegetales que se adaptaron a un ambiente hostil |