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Villa Gesell - Buenos Aires
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Excursion en 4x4 al Faro Querandí

 

 

Vista del faro Querandí

 

 

Lámpara del faro Querandí

 

 

 

 

Vista del faro

 

 

 
Llegando por la playa, en vehículo de doble tracción, programadas en grupos, con paseos entre enormes dunas y el mar. Duración 4 h.

Llegamos a Villa Gesell tarde y famélicos. Pensábamos estar en la ciudad más temprano, pero el ómnibus de Rápido del Sud, típico colectivo "lechero", entró a cuanto balneario se le cruzara, haciendo que nuestra ansiedad por llegar creciera, al igual que nuestras ganas de comer.

D esempacamos en el Hotel de la Plaza, ubicado en el Paseo 104 y Avenida 2. Para ese entonces ya habíamos oteado que frente al mismo se encontraba el restaurante La Delfina y, sin dudarlo, cruzamos.

Comida y atención muy buenas, más un ambiente acogedor, hicieron que la sobremesa se alargara un poco más que lo habitual. En una de las paredes del restaurante, unas fotografías en blanco y negro cautivaron nuestra atención: un faro en medio de la nada, sus instalaciones, y otra foto de una escalera caracol empotrada en la pared del mismo faro.

"Esa es la primera luz de Villa Gesell" -nos dijo el mozo que venía a traernos la cuenta y que parecía haber estado allí parado por más de dos minutos- "es el Faro Querandí, hay excursiones en 4 x 4 que pueden llevarlos hasta él" -continuó explicando.

A la mañana siguiente, las fotos del faro aún perduraban en nuestra mente. Tal vez nuestro inconsciente había hecho que soñáramos con él, y quisimos conocerlo.

En la oficina de información turística nos contaron que la empresa Turismo y Aventuras, de Eduardo Ferrari, era una de las prestadoras que realizaban excursiones al faro. Lo llamamos y acordamos ir con él y con unos estudiantes que ya habían contratado su servicio.

Bien puntual, a la hora indicada el camión todo terreno marca Man, modelo 635, nos pasó a buscar por el hotel. Su caja iba cargada de bulliciosos estudiantes que estaban realizando su viaje de egresados de la EGB por los pagos geselinos.

Por la Av. 3 abandonamos la ciudad con dirección sur, pasamos los íntimos balnearios bordeados por cipreses, acacias, pinos y eucaliptos de Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul y, casi sin darnos cuenta, comenzamos a atravesar una postal única, compuesta por médanos y mar.

Estábamos bordeando la primera Reserva Dunícola del país, creada para preservar el ecosistema de dunas costeras en constante movimiento, junto con las especies de flora y fauna del lugar.

Al transitar por la Reserva Dunícola debemos hacerlo con mucho cuidado, ya que entre las dunas vivas se hallan las crías o huevos de la avifauna del lugar. En nuestro paso pudimos observar bandadas de gaviotas, ostreros, patos, palomas y chimangos. Entre los mamíferos, es posible cruzarse con alguna liebre europea, vizcachas y, con un poco de suerte, hasta algún zorro colorado.

El experto chofer activó la doble tracción, y comenzamos a transitar por la extensa playa. Nuestra vista se pierde en el horizonte costero, mientras una dosis de adrenalina se apodera del momento, cuando el camión se bambolea para todos lados.

Frenamos en el perímetro de un extenso médano, bajamos del vehículo off-road y trepamos hasta su cima. Afortunadamente, Edy siempre lleva unas tablas de sandboard para que el que se anime, se deslice por la interminable duna hasta la base.

L os jóvenes colegiales no lo dudaron y, automáticamente, comenzaron a deslizarse por la suave pendiente, dejando que la fuerza de la gravedad hiciera de las suyas. Momentos de excitación, velocidad y vértigo se apoderaron de ese espacio

L uego de unas cuantas bajadas reanudamos la travesía. El destino final era el Faro Querandí, la primera construcción del actual partido de Villa Gesell, ubicado a 30 km de la villa.

A lo lejos, su esbelta silueta nos deja ver que lleva años trabajando. Para nuestra sorpresa, un grupo de personas de la Armada Argentina lo estaba reacondicionando y mejorando su fachada.

Llegamos hasta el histórico faro, donde aprendimos sus características principales. El Faro Querandí tiene una altura de 54 m, 276 escalones en escalera caracol y su alcance lumínico es de 18 millas marinas. Comenzó a funcionar en el año 1922 y, gracias a los eventuales trabajos de mantenimiento que se le realizan, aún está en servicio.

Con nuestro objetivo cumplido, nos alejamos despacio, contemplando al fiel vigía que durante las noches se encarga de avisar a los marineros de las distintas embarcaciones que merodean sus costas, que allí esta él, con aquella primera luz que vio nacer a toda una comunidad.

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